Enésimo acto grotesco en la
Audiencia Nacional
J. M. Álvarez
UCR
17 de Diciembre de 2009
Hace unos días compareció en la
Audiencia Nacional, Manuel Pérez
Martínez, “Camarada Arenas”, cuyo crimen
es ser comunista revolucionario, y al
que le piden siete años de cárcel por
“omisión de delito”, delito que no ha
podido demostrarse ni, tampoco, su
pertenencia a los GRAPO. Incluso
determinados medios periodísticos del
régimen reconocieron, en su momento, la
inexistencia de prueba alguna en su
contra.
Es sabido, que las pantomimas suelen ser
habituales en ese Tribunal, pero a pesar
del último despropósito contra Manuel
Pérez Martínez, persisten las
cuchipandas. Ayer martes, la Sección
Primera de la Sala de lo Penal, comenzó
a juzgar a cinco procesados en la causa
abierta contra el diario vasco
“Egunkaria” por un supuesto delito de
integración con la organización armada
ETA. Por lo visto, no tenían bastante
con el espectáculo del proceso a Pérez
Martínez, pues parece como si intentaran
superarse así mismos, celebrando un
juicio sin la actuación de la Fiscalía
que solicitó el archivo del caso por
falta de pruebas.
La causa se ha iniciado porque las
acusaciones particulares de las
organizaciones “Dignidad y Justicia” y
“Asociación Víctimas del Terrorismo”,
recurrieron el archivo y, como deben
tener peso en el stablishment, sus
deseos fueron acatados; por tanto
estamos ante un juicio bastante sui
géneris, ya que no hay fiscal acusador,
algo que, por mucho que se contemple en
la legislación, no deja de ser
contradictorio, burdo y chapucero. A
tanto llega el descaro, que el periódico
de extrema derecha ABC, ni siquiera se
ha molestado en aportar su punto de
vista al respecto limitándose a recoger
que a la Fiscalía, no le consta que los
procesados “hubieran servido a los fines
de la banda (ETA), legitimado acciones
terroristas o prestado ayuda específica
o genérica”.
Y para la ocasión, han puesto a dirigir
la orquesta al juez Bermúdez, aquel
magistrado de talante cuartelero, que
fuera presidente durante el macroproceso
por el atentado del 11-M en Atocha.
Parece que en este nuevo episodio
caricaturesco, alguien, disfrazado de
diabólico Papá Noel, está empeñado en
regalar por Navidad, una cárcel de
extermino a cinco ciudadanos inocentes
encausados, cuyo único pecado es su
compromiso para cambiar un aberrante
régimen.
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