Correo

Alameda, 5. 2º Izda. Madrid   28014 Teléfono:  91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04     

 

No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   


 

A los trabajadores que votan al PP

Elisa Serna

UCR 13 de Agosto de 2009

 

          Íbamos bien, muy bien,  cuando aupados en los versos de la Generación del 27, galopábamos a hombros de Rafael Alberti y Paco Banes, conocíamos que la cebolla era escarcha, que eran los vientos del pueblo los que movían a Miguel Hernández, o que debíamos atrochar, coger el atajo, librarnos de la mentira de ellos, asiéndonos, agarrándonos a la conciencia crítica, al amor al saber y la cultura, pero a tiempo. Luis Cernuda, canta:

Un día tu ya libre

de la mentira de ellos,

me llamarás, entonces,

¿Qué ha de decir un muerto?

Es inaplazable despertar del engaño, rasgar los siete velos que tupen, nublan, anonadan, impiden, obstruyen nuestro juicio, hasta creernos que somos, los dominadores mismos, que tanto detritus, basura vierten sobre nuestras entendederas.

¿Delito continuado contra la salud mental? Sin duda, por eso desaprender lo aprendido, ponernos en cuestión los usos y costumbres, que nos han impuesto los neoconservadores, hegemónicos desde los años noventa hasta provocar el Crak de todo el sistema, es el espectáculo pirotécnico y maravilloso que a mi, al menos, me abre la ocasión pintiparada, para comprender que íbamos mal, muy mal, cuando fuimos aceptando, a partir de esos años, que nos vendieran como signos de modernidad, el enriquecimiento rápido, los hombres que se hicieron a sí mismos y el sacro-santo mercado, la competitividad del todos contra todos, por el oro-oro-oro de un Dorado solo existente para esas putrefactas cincuenta familias que dominan el mundo.

Junto a esa auto-terapia de desaprender lo aprendido, nos espera el mayor espectáculo del mundo: Re-encontrarnos a nosotros mismos, - “Conocete a tí mismo” es el lema de los aristotélicos-, hallar, re-descubrir los puntos de referencia, que componen la identidad social de cada uno, salir a la calle y comprobar que una enorme multitud esperaba, con los brazos abiertos, a que abriéramos los ojos de la conciencia, como elles.

Oiremos entonces un plac-plac-plac: son los palmoteos en nuestra espalda, los besos y los abrazos con que nos recibirán, todos aquellos - que también existen y a miles, a millones -, aquellos que Bertold Brecht llamaba los imprescindibles.

Los imprescindibles también han tenido que desaprender lo aprendido, des-stalinizarse a fondo, abrirse a los movimientos sociales,  ser humildes, para ser ellos. ¿Conoceis algún poema mas humilde y por eso sabio, que “A los hombres futuros”, de Brecht, también?

Se lo voy a dedicar a los trabajadores que, creyendose dominadores, siguen votando, desconcertantemente, al PP.

“Vosotros,
que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de vuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado.

Cambiábamos de país como de zapatos a través de las guerras de clases,
y nos desesperábamos donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.
Y sin embargo, sabíamos que también el odio contra la bajeza desfigura la cara.

También la ira contra la injusticia pone ronca la voz.

 

Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre,

pensad en nosotros con indulgencia."

 


----------------------------
Elisa Serna, cantautora, ex-presa y represaliada política.

 

 

 

  Página de inicio                           Menéame