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A los trabajadores
que votan al PP
Elisa
Serna
UCR
13 de
Agosto de 2009
Íbamos bien, muy bien, cuando aupados en los versos de la
Generación del 27, galopábamos a hombros de Rafael Alberti y Paco Banes,
conocíamos que la cebolla era escarcha, que eran los vientos del pueblo
los que movían a Miguel Hernández, o que debíamos atrochar, coger el
atajo, librarnos de la mentira de ellos, asiéndonos, agarrándonos a la
conciencia crítica, al amor al saber y la cultura, pero a tiempo. Luis
Cernuda, canta:
Un día tu
ya libre
de la
mentira de ellos,
me
llamarás, entonces,
¿Qué ha de
decir un muerto?
Es
inaplazable despertar del engaño, rasgar los siete velos que tupen,
nublan, anonadan, impiden, obstruyen nuestro juicio, hasta creernos que
somos, los dominadores mismos, que tanto detritus, basura vierten sobre
nuestras entendederas.
¿Delito
continuado contra la salud mental? Sin duda, por eso desaprender lo
aprendido, ponernos en cuestión los usos y costumbres, que nos han
impuesto los neoconservadores, hegemónicos desde los años noventa hasta
provocar el Crak de todo el sistema, es el espectáculo pirotécnico y
maravilloso que a mi, al menos, me abre la ocasión pintiparada, para
comprender que íbamos mal, muy mal, cuando fuimos aceptando, a partir de
esos años, que nos vendieran como signos de modernidad, el
enriquecimiento rápido, los hombres que se hicieron a sí mismos y el
sacro-santo mercado, la competitividad del todos contra todos, por el
oro-oro-oro de un Dorado solo existente para esas putrefactas cincuenta
familias que dominan el mundo.
Junto a esa
auto-terapia de desaprender lo aprendido, nos espera el mayor
espectáculo del mundo: Re-encontrarnos a nosotros mismos, - “Conocete a
tí mismo” es el lema de los aristotélicos-, hallar, re-descubrir los
puntos de referencia, que componen la identidad social de cada uno,
salir a la calle y comprobar que una enorme multitud esperaba, con los
brazos abiertos, a que abriéramos los ojos de la conciencia, como elles.
Oiremos
entonces un plac-plac-plac: son los palmoteos en nuestra espalda, los
besos y los abrazos con que nos recibirán, todos aquellos - que también
existen y a miles, a millones -, aquellos que Bertold Brecht llamaba los
imprescindibles.
Los
imprescindibles también han tenido que desaprender lo aprendido,
des-stalinizarse a fondo, abrirse a los movimientos sociales, ser
humildes, para ser ellos. ¿Conoceis algún poema mas humilde y por eso
sabio, que “A los hombres futuros”, de Brecht, también?
Se lo voy a
dedicar a los trabajadores que, creyendose dominadores, siguen votando,
desconcertantemente, al PP.
“Vosotros,
que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de vuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado.
Cambiábamos de país como de zapatos a través de las guerras de
clases,
y nos desesperábamos donde sólo había injusticia y nadie se alzaba
contra ella.
Y sin embargo, sabíamos que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También
la ira contra la injusticia pone ronca la voz.
Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad no pudimos ser
amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del
hombre,
pensad
en nosotros con indulgencia."
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Elisa Serna,
cantautora, ex-presa y represaliada política.
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