
La
ruptura pendiente
Francisco Vega
Agosto 2004
En los años
previos a la muerte del dictador, la izquierda basculábamos, básicamente,
entre dos opciones: Ruptura o reforma.
La autodenominada Junta Democrática, que estaba formada fundamentalmente
por el Partido Comunista de España (PCE) y el Partido del Trabajo de España
(PTE), entre otros, se posicionaba claramente por la ruptura democrática.
La autodenominada Plataforma Democrática, aglutinada esencialmente en torno
al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), era proclive a la reforma.
Se creó la Plataforma de Organismos democráticos, conocida como la "platajunta",
ya que albergaba en su seno a los partidos provenientes de la Plataforma
Democrática y de la Junta Democrática.
En este nuevo organismo unitario, perdió influencia el PCE, el PTE y otros
partidos de izquierdas, a favor del PSOE que, a partir de ese momento,
dirigió el proceso de reforma política, negociando con los herederos del régimen
franquista, la no exigencia de responsabilidades por los crímenes cometidos
por los franquistas.
Tras cuarenta años de la negra noche del franquismo, se sometió a la
ciudadanía una constitución que, incluía expresamente la aceptación de
la corona. No había salida. Como había dicho el dictador antes de morir,
"todo está atado y bien atado" y, tristemente, fue así.
Transcurridos los primeros años de la llamada transición democrática, el
PSOE llega al poder en el año 82, bajo el eslogan genérico, "Por el
cambio".
Fue el penúltimo gran engaño. Nunca, una formación política aglutinó
tanto entusiasmo, no solo en cuanto al número de votos obtenidos, sino en
cuanto al apoyo militante, de quienes creímos en ese cambio prometido,
hacia una sociedad más justa, más libre y más igualitaria.
Pronto llegó la gran decepción. Lo que en la oposición era, "OTAN DE
ENTRADA, NO", se convirtió en "OTAN POR NARICES". Lo que era
una propuesta de economía solidaria, se transformó en neoliberalismo, al más
puro estilo yanqui.
Los dirigentes del PSOE, nos engañaron vilmente. Nos mintieron, e hicieron
lo peor que puede hacer un partido en el poder, que se autodenomina
socialista y obrero, y es desideologizar al pueblo. Privarle de los ideales
históricos de la izquierda y sustituirlo por el culto al consumismo.
Triste experiencia vivida. Poco a poco, se inicia el desmantelamiento del
denominado "Estado del bienestar". Privatizaciones, reconversión
industrial, recortes de los derechos laborales y sociales y un largo etcétera,
que van provocando la desilusión, el desánimo y la apatía.
Fueron pasando los años y las personas provenientes de los partidos de
izquierdas, aplastados por el rodillo del bipartidismo, nos fuimos
imbricando en los embrionarios movimientos sociales, otros se fueron a sus
casas, y otros, como es mi caso, pasamos a militar en partidos que siguen
manteniendo la necesidad de la ruptura pendiente, como Izquierda
Republicana.
Izquierda Republicana, el histórico Partido que fundó, en al año 1934,
Manuel Azaña, Presidente de la IIª República Española y que sigue
trabajando por la consecución de la IIIª República.
EN EL SUR
Cuando se inició la lucha por la autonomía andaluza, estuvimos en la
calle, desde el principio, codo con codo, las gentes progresistas y de
izquierdas, en pro de la autonomía para Andalucía.
Lo que no sabíamos era que el proyecto autonómico, más bien federal, al
que aspirábamos, no tenía nada que ver con lo que luego se fue plasmando.
Recuerdo cuando el PSOE-A, llegó a autocalificarse, como "el Partido
de la Reforma Agraria". Qué tiempos.
Poco a poco, se fue bajando el listón, o quizá nunca estuvo a la altura
que Andalucía necesita y, sencillamente, es que nos lo creímos, y por ello
luchamos por un Estatuto de Autonomía que recogiera las aspiraciones del
pueblo andaluz.
Ciertamente, el texto del Estatuto, tiene un importante contenido social,
pero la realidad cotidiana, que es lo que cuenta, deja mucho que desear. El
PSOE-A que ostenta el poder ininterrumpidamente en Andalucía desde la
consecución de la autonomía, no es el instrumento que necesitamos para
lograr una Andalucía, más justa, más libre y más solidaria.
Quien suscribe, no tira la toalla y sigue poniendo su granito de arena, por
hacer realidad los ideales que se encierran en la trilogía, "Libertad,
Igualdad y Fraternidad", en el convencimiento de que algún día, España
será de nuevo republicana.
* Francisco Vega, es miembro de la Comisión Ejecutiva Federal de Izquierda
Republicana y Secretario de Organización de IR-Andalucía. Fue militante
del Partido del Trabajo, hasta su disolución.