
Alameda,
5. 2º Izda. Madrid 28014 Teléfono:
91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04
Correo
No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan Carlos
«El Rey»
La Tercera es
posible
José
Manuel Graña Garrido *
De
un tiempo para acá es frecuente encontrar en los diversos medios de comunicación
españoles interpretaciones muy dispares de la idea republicana, ya sea
examinando a la República dentro de un contexto histórico, ya sea en estudios
evaluadores de las perspectivas de futuro de esta Institución. Y este interés
reciente con visiones tantas veces contrapuestas puede interpretarse como una
efervescencia socio-cultural premonitoria de un cambio en la sociedad española.
Pero
el desordenado debate puede generar confusión y desorientación en muchas
personas que, intentando militar en la praxis republicana, no consiguen
encontrar una alternativa clara en la que comprometerse.
Los
republicanos debemos utilizar todas las ocasiones que se nos presenten para
tratar de homogeneizar criterios y establecer caminos de actuación política
comunes utilizando la experiencia histórica de anteriores generaciones.
La
Historia debe de servir, entre otras cosas, para comprender la realidad actual,
para aprender de los errores cometidos y para reivindicar la persistencia de los
ideales. Pero el paso inexorable del tiempo produce mutaciones irreversibles en
la sociedad y los conceptos cambian. Y eso es algo que debemos tener en cuenta
permanentemente los republicanos mientras dirigimos nuestros esfuerzos en pos
del benéfico cataclismo socio-político que va a representar una nueva República
en España.
Por
otra parte, desde algunas instancias de la izquierda se observa con cierta
desconfianza a los partidos políticos que mantienen la tradición,
las siglas y/o el acervo cultural e histórico republicano. Se habla de
su inoperancia, de su desunión, de su falta de atractivo electoral, de que no
tienen ningún papel que representar en una hipotética transición y parece ya
admitido por muchos que las únicas fuerzas que pueden llegar a tener alguna
trascendencia en la creación de un clima propicio al advenimiento de la Tercera República son las asociaciones republicanas,
colectivos de índole cultural con contenido político que , al parecer, son
mejores transmisoras de los ideales y de la historia republicana.
Pero
ello, sin dejar de ser parcialmente cierto, no nos debe llevar a minusvalorar el
papel dinamizador que pueden llegar a tener los partidos auténticamente
republicanos en algún momento del proceso. La actuación coordinada de las
asociaciones y partidos en un no tan lejano momento histórico en el que se
presenten ante los pueblos de España las condiciones objetivas que lleven al
establecimiento de la IIIª República será la garantía de un tránsito sin
grandes sobresaltos y de un final feliz.
Para
alcanzar ese momento es necesario comenzar ya a establecer relaciones
consistentes entre todos los colectivos republicanos y a definir los conceptos.
Hoy solamente es posible hablar del republicanismo desde una perspectiva de
izquierdas. Sin embargo, el bocado republicano está empezando a ser apetitoso
para una facción de la derecha que espera agazapada apropiarse de nuestro
“atrezzo” semántico, dialéctico (y estético) tradicional para
utilizarlo en provecho propio. Por eso hay que dejar establecidos ya los ejes de
la acción republicana de izquierdas, alcanzando un acuerdo de mínimos,
trabajando todos en la misma dirección, obviando aquello que nos separa y
poniendo énfasis en lo que nos une, evitando personalismos que crean
discrepancias y fortaleciendo las plataformas socio-políticas que se vayan
creando.
Una
de nuestras prioridades debe ser acometer con entusiasmo el esfuerzo de
transformar a esa parte de nuestra sociedad constituida por súbditos y
vasallos, alienados por la desinformación, la apatía y la adicción a los
medios-basura, en ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes, informados
de su posición en el mundo y de sus posibilidades de transformarlo. Esta ha
sido siempre una de las funciones de las asociaciones republicanas y también es
un objetivo por el que debemos luchar individualmente con nuestro trabajo y con
el propio ejemplo personal, siendo nuestra conducta política una referencia
para muchos ciudadanos expectantes.
Pero
al mismo tiempo hay que propiciar el encuentro entre todas las fuerzas políticas
y sociales afines al republicanismo para establecer ese cuadro de mínimos
necesario para crear una plataforma de actuación común: ¿un Frente
Republicano deIzquierdas?
¿Acaso
no se comparte por todos los grupos de izquierdas el concepto antidinástico de
la jefatura del Estado, considerando al titular de esta jefatura como un cargo público
elegido por sufragio directo y sometido a las leyes del Estado como cualquier
otro ciudadano?
Y
la idea de un Estado laico, en el que no se permita la injerencia religiosa en
los distintos campos de la “res pública” (educación, ejército,
conmemoraciones y ceremonias públicas y en la propia actividad política,
etc.), pero que permita y reafirme el pluralismo y la divergencia ¿acaso no
forma parte de la cultura de la izquierda?
Tampoco
es descabellado, por otra parte, considerar mayoritaria la concepción de una
estructura federal del Estado, no
como una descentralización sino como una delegación de poderes y funciones de
las colectividades inferiores en favor del Estado federal, manteniéndose la
diversidad y las características (y sentimientos) propias de los pueblos que lo
constituyen que se organizan autónomamente federándose “desde abajo”…
¿Y
no está generalizado en la izquierda el anhelo de una democracia auténticamente
participativa y deliberativa, considerada como avance y mejora respecto a la
democracia delegativa actual, en la que se potencien los mecanismos de
participación y consulta popular más directos (como el referéndum) y el
control por parte del ciudadano de la actuación de los políticos,
responsabilizándose directamente de las decisiones que le afecten?.
Si
todo esto nos une, utilicémoslo como base de partida. Hoy más que nunca está
en nuestras manos crear condiciones objetivas para propiciar el tránsito a la
República. Unamos nuestros esfuerzos.
¡A
por la Tercera!
SALUD
Y REPÚBLICA
--------------
*
Miembro de la Comisión Ejecutiva Federal de Izquierda
Republicana y Presidente de la asociación " Sociedade Galega Pola República"
en Galicia.