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Zapatero, como Aznar
Rafael Torres
OTR Press 8 de Abril de 2009
Salvando las distancias, podría decirse
que la fascinación, el esponjamiento y el arrobo de José Luis
Rodríguez Zapatero con Barack Obama son muy similares a los que
mostró siempre José María Aznar con George Bush. Se trata, desde
luego, de fascinación, esponjamiento y arrobo por el poder, por
el poder total, encarnado sucesivamente por el venático
ex-mandatario americano y por el actual inquilino de la Casa
Blanca, y siendo tan disímiles en casi todo Aznar y Zapatero, se
observa que, por la común y enorme ambición política de ambos,
el efecto que les produce esa proximidad del poder absoluto es
idéntica.
Bien es verdad que en el pasado, el presidente Zapatero se
mostró gallardo y patriótico frente a Washington, anteponiendo
los intereses de España y la seguridad y las vidas de sus
nacionales a las exigencias del Imperio, pero no lo es menos que
esas exigencias venían de Bush, el tipo que consiguió que la
inmensa mayoría de los españoles, independientemente de sus
credos, se volviera contra él y sus guerras infames de
destrucción y despojo.
Ahora, sin embargo, ya no es Bush el tótem, el mascarón de proa
de la nave imperial, y aunque más allá de la estética de las
palabras, los gestos y las intenciones la política exterior
americana no se ha modificado todavía un ápice, el otrora
caudillo de la Independencia y de la Soberanía nacionales, el
simpático Zapatero, parece mucho más dispuesto a inclinar la
cerviz, cual parece apuntar el incremento de la presencia
militar española en Afganistán, que se contradice con la
política llevada hasta la fecha.
Diríase que, al margen del comprensible y necesario
entendimiento diplomático con Estados Unidos, cada uno de los
presidentes españoles pone un plus de entrega. Un plus personal
de fascinación, esponjamiento y arrobo, algo cateto ciertamente,
ante el poder total. |