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No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

 

 

Verdades Polivalentes

 

 

Emilio del Barco

 

UCR 21 de Marzo de 2009

 

¿Cómo es posible que el mismo hecho sea visto e interpretado de mil maneras distintas, hasta convertirlo en mil verdades diferentes, con valores diversos? La ceguera de las creencias no deja ver las verdades fácticas, sino a través del filtro interpretativo que ellas aportan. La fe no es cuantificable, se siente, o no se siente, eso  es todo.  Después, el deseo de ver más, hace el resto. Dependiendo del grado de delirio que domine a cada creyente.

Los hombres  inventaron los dioses, idealizando cualidades humanas.  Desechando toda lógica, prescinden de la realidad, para volar en alas de la fantasía.  A la gente sencilla, se la conquista, relatándole hazañas de personajes que alcanzan las mayores cimas de lo imposible. Que tales relatos sean o no realidad, es lo de menos. Lo importante es captar su atención y hacerles creer que algunos privilegiados pueden realizarlos, favoreciendo a quienes creen  en ellos.  Cree quien quiere creer. Las creencias van de dentro hacia fuera. A quien necesite creer, no le hace falta un predicador que lo convenza. Se convence solo. Lo cierto es que, sin quitar certeza  religiosa a los textos históricos, se ve el camino histórico recorrido por las convicciones.

La religión es un calmante del dolor de la Humanidad. Un freno a las pasiones de muchos, y acelerador de  las ansias de poder de unos cuantos. En los recovecos  de los pliegues cerebrales, caben todas las creencias del mundo; las que hasta ahora han sido y las que vayan surgiendo. Ningún dique va a detener el río de las ideas nuevas.  Cada época es propicia para el desarrollo en determinada dirección, pero esto no anula lo anterior, que convive con lo nuevo, hasta que se modifica, o  desaparece de nuestra visión, pasando a las raíces. Como cualquier ente  vivo.

Si estás en el camino, la verdad te alcanzará. Encuentra a quien la busca. Lo principal  es no perder el sendero.

Confucio, que no era tonto, decía que, respecto a dioses y demonios, lo mejor era honrarlos a todos, pero manteniéndolos a distancia. Portándose bien, según nuestra propia conciencia, desde luego. Aunque esto fuese inútil para nosotros mismos, al menos habríamos vivido satisfechos y facilitado el paso por esta vida a otros.

Los sacerdotes, rabinos, imanes, brahmanes, bonzos, etc., sólo ven una  verdad, porque, llamándose religiosos, parten de lo indiscutible de su verdad mediatizada, oficializada. Quien, ampliamente, sea religioso, se acerca a Dios, a lo Absoluto, al Tao, al Ser Supremo, a través de la meditación y no por  el estrecho camino de los dogmas asumidos. La obligatoriedad de una creencia, no la convierte en verdadera. La mente del Hombre, ha de permanecer abierta al Universo.

Las religiones tienen su utilidad, claro que la tienen. Dan certeza. Hay quien necesita creer en un castigo eterno, para conducirse más o menos  correctamente, en esta vida. Y, hay quien necesita hacer creer a los demás  en ese eterno castigo, para servirse del miedo ajeno, en provecho propio. Crucial. Emilio del Barco.

 

emiliodelbarco@gmail.com   20/03/09

 

 

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