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Solidaridad con Palestina. Israel
moviliza a miles de sus terroristas
Ramón Pedregal Casanova.
UCR
7 de Enero de 2009
Cargados de bombas los terroristas judíos
las hacen estallar entre la población de Gaza, la primera ciudad
resistente al nazismo judío.
Bombardeo contra Madrid.
Información de NANA, 11 de Abril de 1937.
Madrid. El
frente está a menos de una milla y media. Desde la ladera
opuesta de la colina cubierta de pinos llegó el estruendo,
parecido a un pesado y bronco gruñir, de la artillería de las
fuerzas rebeldes. Sólo una tenue nubecita de humo descubría la
posición de sus baterías; luego, se oyó un ruido semejante a la
rasgadura de una pieza de seda; los proyectiles pasaban sobre el
frente hacia la ciudad, y nadie hacía caso de ellos. Pero cuando
llegaron al centro de la población, cuyas calles estaban muy
concurridas por ser domingo, un súbito resplandor inundó el área
y seguidamente se escuchó una explosión ensordecedora que
levantó una gran nube de polvo. Veintidós proyectiles cayeron en
Madrid durante la mañana.
Mataron a una anciana que regresaba del
mercado; la violencia de la explosión la convirtió en un confuso
montón de ropa negra y le llevó una pierna, que fue a chocar
contra la pared de un edificio próximo al lugar.
En otra manzana, tres personas fueron
alcanzadas por los fragmentos de un proyectil de 150 mm que
estalló en la acera; yacían como un polvoriento bulto de prendas
de vestir en medio de los escombros.
Un automóvil que circulaba por allí de
pronto se detuvo y viró después de haberse producido el
resplandor y la explosión; el chofer se apeó con una parte del
cuero cabelludo pendiéndole sobre los ojos, se sentó en la acera
y se cubrió la cara con las manos; la sangre brillaba al
deslizarse por la barbilla.
Uno de los edificios más altos fue
alcanzado tres veces; es un objetivo militar lícito por tratarse
de una oficina de comunicaciones conocida, pero el bombardeo
indiscriminado a calles concurridas por madrileños que paseaban
un domingo por la tarde no está justificado militarmente.
Cuando el bombardeo hubo cesado, regresé a
nuestro puesto de observación situado en un ruinoso edificio a
diez minutos de donde me encontraba; desde él observábamos a las
fuerzas gubernamentales que llevaban tres días librando batalla
para completar un movimiento envolvente con objeto de cortar las
posiciones avanzadas que los rebeldes establecieron en las
afueras de Madrid el pasado noviembre, y cuyo vértice es el
Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria; si las tropas
gubernamentales consiguen llevar a término este movimiento de
tenazas desde la carretera de La Coruña a la de Extremadura,
esas posiciones avanzadas quedarán aisladas del resto de las
tropas.
Las tres paredes sin techo de una iglesia,
arruinada por la artillería hace dos días, en lo alto de una
colina, dos casas grandes en la ladera de la misma y otras tres
más pequeñas a la izquierda de ellas, fortificada por las tropas
rebeldes, detienen el avance de las fuerzas gubernamentales.
Ayer observamos un ataque de tanques contra
estas posiciones; avanzaron como si fueran unos destructivos
escarabajos dotados de inteligencia; destruyeron los nidos de
ametralladoras establecidos entre la espesa maleza mientras la
artillería hacía fuego contra las trincheras y los edificios
ocupados por el enemigo. Estuvimos observándolo hasta el
anochecer; pero la infantería no atacó.
Hoy, tras quince minutos de intenso fuego
de artillería que convirtió los cinco edificios de referencia en
una nube de humo y polvo de color blanco y anaranjado, la
infantería se ha lanzado al ataque.
Los hombres estaban parapetados en una
línea de trincheras recién cavadas en un terreno gredoso. De
pronto, uno corrió agachado a la retaguardia; le siguieron otros
seis y uno cayó. A poco, regresaron cuatro de ellos. Los
infantes avanzaron inclinados hacia delante como si anduviesen
bajo una lluvia torrencial por un malecón. Unos se agazapaban
para protegerse del fuego enemigo, y otros se desplomaban y se
convertían en parte del paisaje; parecían puntos azul oscuro
esparcidos por el fondo pardusco del terreno. Se internaron en
la espesura de las malezas, y los perdimos de vista mientras los
tanques avanzaban disparando contra las ventanas de los
edificios.
Más abajo, en una hondonada de la
carretera, se vio de repente una llamarada; un vehículo ardió
levantando una negra columna de humo aceitoso. Estuvo ardiendo
cerca de cuarenta minutos, trascurridos los cuales la llama
pareció extinguirse; mas, de pronto, volvió a elevarse y se oyó
una fuerte explosión. Probablemente era un tanque; pero no lo
pudimos ver y no estábamos seguros de ello. Otros tanques
pasaron por allí, torcieron a la derecha y dispararon contra los
edificios y nidos de ametralladoras al tiempo que la infantería
avanzaba más allá de la llamarada y se internaba en la boscosa
pendiente, en dirección a las casas de referencia.
El fuego de fusilería y ametralladora
producía una homogénea crepitación en el aire; se vio ascender
otro tanque, detrás del cual se movía una sombra que
identificamos con los binoculares como una escuadra de hombres.
Se detuvo y torció, adonde los otros soldados se habían
internado y donde vimos caer a dos de ellos. El tanque se metió
en la espesura del bosque con sus seguidores intactos y
desapareció de nuestra vista.
Después, volvió a suceder un intenso fuego
de artillería; observamos con atención el ataque hasta que cayó
la noche, tras lo cual sólo vimos el blanquecino humo de los
proyectiles de artillería al estallar contra los referidos
edificios; las tropas gubernamentales se hallaban a menos de
cincuenta yardas cuando anocheció. El éxito de la ofensiva
emprendida para liquidar la presión que las tropas fascistas
ejercen en el frente de Madrid depende de la acción de esta
noche y la de mañana.
Crónica enviada por el corresponsal
Ernest Hemingway.
En Gaza, ciudad cercada por el nazismo
judío como Madrid fue cercada por fascistas españoles, resisten
1.500.000 personas, el resultado de los ataques nazijudíos en
ocho días contra la población es de 510 muertos y 2500 heridos
de los cuales muchos van a morir debido a las heridas y a la
falta de medios para su atención. Si hoy fuese sitiada Madrid
por los judíosnazis y bombardeasen como están haciendo en Gaza,
teniendo en cuenta que el censo aceptado oficialmente es de seis
millones de habitantes en conjunto, los judíosnazis habrían
causado 2.400 muertos y diez mil heridos.
¿Saldría la gente a la calle contra los
asesinos?
¿Se ofrecerían a la población actos
públicos organizados desde la embajada nazijudía con
instituciones madrileñas?
Por ejemplo mercados callejeros como en
Galapagar.
Cursos y charlas en el Ateneo de Madrid.
Conferencias en diferentes universidades.
Participación en actos públicos deportivos.
………..
Ha podido leer al comienzo una de las
crónicas enviadas por el escritor Ernest Hemingway desde Madrid
a su periódico. ¿Los madrileños que resistían el asedio
permitirían que los periódicos publicasen artículos de
quintacolumnistas mintiendo sobre los acontecimientos y
justificando los bombardeos sobre la población?
¿Los madrileños que resistían el asedio
permitirían que hubiese locutores de televisión y radio que
comentasen las noticias o hiciesen discursos llamando
terroristas a los defensores de la ciudad y culpabilizando a las
víctimas?
Otro escalón más:
¿Los parlamentarios defenderían
públicamente a los nazijudíos?
¿Podrían estar callados, sin hacer nada, si
tuviesen un mínimo de conciencia democrática, los
parlamentarios, los varios centenares que son, ante la masacre
terrorista nazijudía?
El presidente del gobierno, el jefe del
Estado, debido a su silencio y a su no hacer nada ¿pensarían los
madrileños bombardeados que semejantes personajes son
colaboracionistas de los nazijudíos?
Cuando la República se vio golpeada, los
terroristas Franco, Hitler y Mussolini encontraron en los
gobiernos que se denominaban democráticos sólo palabras,
silencio, y, colaboración: mientras al régimen elegido por el
pueblo se le prohibía procurarse la defensa, a los fascistas
españoles les entregaban dinero, armas, petróleo, les vendían,
subían el valor de su moneda, la peseta fascista, pues hubo dos:
la fascista y la republicana, y dejaban caer o no admitían la
republicana; ahora la Comisión europea hace lo mismo: palabras
de culpabilización de los resistentes palestinos, no
intervención, o colaboración criminal: admisión de productos
nazijudios en los mercados nacionales, colaboración en maniobras
militares, ningún envío a los resistentes, ni tan siquiera
cuando los barquitos de las organizaciones solidarias se
acercaban a Gaza a dejar sus pequeños cargamentos, y se callan y
no hacen nada cuando estos barquitos son ametrallados por los
terroristas nazijudios, ninguna advertencia a los nazijudios,
ninguna expulsión de embajadores nazijudios, ninguna
intervención, tan amigos como son de enviar sus ejércitos a
apoyar al gobierno de EEUU. Hicieron lo mismo cuando los nazis
alemanes y los fascistas italianos intervinieron militarmente al
lado de los franquistas en contra del gobierno elegido por el
pueblo en España. Sólo esperan la derrota y la expulsión de
Palestina de los habitantes y resistentes palestinos.
¿Qué piensa usted, lector, de lo que hace
el gobierno español, el de hoy, que se proclama defensor de las
civilizaciones? ¿Cómo le parece que el gobierno español venda
armamento a los terroristas nazijudíos? ¿Cómo le parece que el
gobierno español mande a su ejército que haga maniobras
militares con lo que los capos nazijudíos llaman su ejército,
miles de terroristas?
¿Qué le parece que podemos hacer nosotros,
población civil, además de ir a las manifestaciones de protesta?
¿boicotear la radio, la televisión, los periódicos, llamar
protestando, escribir protestando, boicotear las actividades
nazijudías en España?
Se llama LA INICIATIVA DE BILBAO a los
acuerdos tomados por RED MEWANDO
www.mewando.org, Solidaridad
Internacional, CCOO Euskadi, Coordinadora de ONGD de Euskadi,
Biladi, Centro Cultural Palestino, Mundubat, Paz con Dignidad,
con la participación activa de Red Solidaria contra la
Ocupación de Palestina, que proponiendo todo tipo de denuncias
llaman al boicot a los productos nazijudíos que se venden en
supermercados y tiendas, el código de barras es el siguiente: 7
290000 000008, se reconoce fácilmente por el 729. No lo
olvide: 729.
Solidaridad con el pueblo palestino, con el
pueblo resistente de Gaza. El pueblo español, el pueblo
madrileño también necesitó la solidaridad de los pueblos del
mundo.
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