No se habla de
otra cosa: en 'Más se perdió en
Cuba', un programa de Intereconomía,
han emitido, con carácter de
"exclusiva mundial", un vídeo en el
que se puede ver al Gran Wyoming
abroncando de mala manera, con
modales de sargento chusquero, a una
becaria que ha metido la pata. El
vídeo, grabado aparentemente con un
teléfono móvil por alguien del
público que asiste al programa,
circula como la pólvora por internet.
Los enemigos del presentador de La
Sexta se han apresurado a sacar los
machetes y a organizar el
linchamiento: en los foros se pide a
la cadena de Emilio Aragón que
rebane la cabeza de Wyoming.
He
visto el vídeo. Después de trabajar con
Wyoming en diferentes programas, para
distintas cadenas, a lo largo de los últimos
quince años, sólo me queda troncharme de
risa. Como les sucederá a la mayoría de los
que hayan compartido con Chechu redacción o
plató. ¿Qué más podría decirles? Pues que
después de todos esos años considero
a Wyoming no ya incapaz de gritar a alguien,
sino tan siquiera de levantar la voz
más de la cuenta.
No
tiene sentido perder más tiempo con este
tema. Un tiempo que, más pronto que tarde,
pondrá las cosas en su sitio. Si me
gustaría, sin embargo, analizar la
inteligente actitud y el brillante discurso
del presentador de 'Más se perdió en Cuba'.
Asegura este sujeto, a modo de comentario al
vídeo, que el Gran Wyoming que nos
muestran las imágenes es un hombre "con
modales de capitalista". Lo que
viene a ser tanto como decir que, para el
presentador de Intereconomía, el término
"capitalista" es sinónimo de individuo con
una actitud opresora, soberbia, despectiva,
chulesca, violenta, insultante y caciquil.
La que supuestamente tiene Wyoming con la
becaria. Por si queda alguna duda, el
showman al frente de 'Más se perdió en
Cuba' completa su definición de empresario
acaudalado tachando a Wyoming de "déspota,
antidemócrata, despreciador de sexo y
tirano".
¿Quién dijo que engendros como Intereconomía
no servían para nada? Su definición de
"capitalista" es, reconozcámoslo, magnífica.