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Contra natura
Rafael Torres
Diarios del Siglo XXI
3 de Marzo de 2009
Todo pacto político por el poder es, en el
fondo, "contra natura", pues si la ligazón que crea fuera
natural, los partidos que la suscriben habrían concurrido
ligados, con una sola voz, a las elecciones. Así las cosas,
cuando se califica de "contra natura" un conchabamiento
pos-electoral como el que pudieran intentar el PSE y el PP en el
País Vasco para desalojar al PNV del poder, se quiere decir, en
realidad, "aberrante", pero, en ese caso, la aberración no está
en que el PP y el PSE pacten, sino en que piensen lo mismo y
defiendan un modelo de sociedad casi idéntico, que es lo que
sucede no sólo en Euskadi, sino en toda España.
Por el poder, sin embargo, los partidos son capaces de cualquier
"contra natura" y de cualquier aberración. Pero si en el País
Vasco le andan dando vueltas a la posible coyunda entre PP y
PSOE, en Galicia deberían de dárselas a las consecuencias
electorales del desolador machihembramiento entre el BNG y el
Partido Socialista. Por mucho que el bipartito insistiera
monocorde y hasta la saciedad en su naturaleza de coalición de
progreso, como si eso, aun en el caso de ser cierto, significara
algo, la verdad es que de la unión de dos mundos tan disímiles y
enfrentados como el socialdemócrata español y el
marxista-localista no podía surgir sino lo que ha surgido: una
estéril incomodidad durante toda la legislatura, y un
acabamiento de ésta sin gloria ninguna. ¿Querrá repetir el
Partido Socialista de Euskadi con el PP lo que le ha pasado a su
hermano gallego con el BNG? ¿Sacrificará la confianza de su
electorado por pillar el sillón de Ibarretxe, bien que sólo
durante cuatro años, y previsiblemente no exentos, por cierto,
de zozobras y malos rollos?
Ahora bien, incluso todas éstas reflexiones pudieran no servir
para otra cosa que para entretener a los periodistas y a los
políticos que les hacen caso. El poder, en Galicia y en Euskadi,
está, hoy como ayer, atomizado: está en manos de los alcaldes,
de los caciques en algunos casos y de esas organizaciones
misteriosas que son las Diputaciones Provinciales. |