Coca colonización
Nicola
Lococo
Loquesimos
14 de Enero de 2008
Mucho antes de la llegada de los
europeos, las culturas autóctonas americanas ya
consumían hojas de coca para aliviar sus fatigas y por
qué no reconocerlo, obtener también dosis de placer, que
ya les proporcionaban otras substancias como el
chocolate y el tabaco, que ahora nosotros consumimos del
todo desgajado de aquellas virtudes y atribuciones
primigenias para las que fueran concebidas, pues cuando
entonces los pueblos hacían un uso de ellos, dentro de
un orden enmarcado en ancestrales ritos, liturgias y
tradiciones, que ayudaban al cuerpo y al espíritu a
canalizar saludablemente sus múltiples beneficios
lúdico-terapéuticos evitando en lo demás, sus
potenciales riesgos para los primerizos, menos avezados
en su docto manejo. Nada que ver entonces, con el modo
alienado, segmentado e irresponsable con el que los
occidentales nos entregamos por entero a su disfrute,
separando sin pudor, las distintas esferas que en su
realidad concurrían haciendo de la sustancia, pura
materia sin esencia, sin cultura ni sociedad a la que
remitirse, quedándose así, solo con sus desligados
efectos somáticos que ahora, atendemos como nocivos.
Así se comprende mejor lo sucedido con la más famosa
fórmula farmacológica, aquella ideada en 1885 por John
Penberton, en su establecimiento de Atlanta, cual eficaz
remedio para jaquecas, vómitos, y toda suerte de males
estomacales (propiedades que todavía mantiene) que en
pocos meses, fue requerida por sus conciudadanos, como
refrescante bebida a 5 centavos el vaso, apareciendo ya
comercializado en todos los EE.UU., en 1893 previa
venta de su patente a un avispado industrial por la
irrisoria cifra de 2.500 $ de la época, bautizada y
logotizada como hoy se la conoce. Así, lo que empezó
siendo un simple jarabe a base de hojas de coca,
mezclado con semillas de cola, para aliviar molestias y
dolores, ha terminado convirtiéndose en un símbolo
omnipresente en todo el orbe asentando su imperio y
estandarte en más países que miembros tiene la ONU,
haciendo de la Coca-Cola, el primer imperio genuinamente
universal y de su expansión una auténtica
Coca-colonización mundial, abriendo mercados en los
lugares más insospechados e inhóspitos que pudieran
imaginarse, desde el hermético reino de Bután, el
recóndito Tibet, en el árido Sahara hasta tener
presencia permanente en las bases científicas de la
Antártida, manteniendo un continuo flujo de suministros
a las provincias en guerra de Irak o Afganistán, al
tiempo que se entiende con antiguos enemigos, como
China, Rusia, Libia, Cuba, e incluso, salvando
turbulencias diplomáticas con el mismísimo eje del mal
formado por Siria, Irán y Corea del Norte.
Como se aprecia, la Coca-Colonización supera en todos
los órdenes a cualquier imperio conocido en la Historia,
sea en recursos humanos, si atendemos a su plantilla
global, sea en infraestructuras, recaudación de
impuestos, influencia financiera, habilidad diplomática,
etc. Si en el imperio español de los Austria, o en el
victoriano imperio inglés, podía decirse que no se ponía
el sol, en el imperio de la Coca-Cola, podría decirse
que tampoco se pone la luna, pues hasta allí ha llegado
su poder en forma de publicidad a manos de un
astronauta, dentro de la MIR, y creo no tardará el día
en que veamos toda su faz envuelta en el lema de la
Coca-Cola, irradiando desde lo alto a todo el
firmamento.
Pero como la luna, el imperio de la Coca-Cola y sus
efervescentes efectos de su Coca-Colonización, tienen
dos caras: la cara que se nos ofrece es la de un
refresco burbujeante, divertido, inocuo, barato, lleno
de vida, fiesta y alegría, de carácter universal,
trasnacional, intercultural, intergeneracional,
aconfesional... pero tras éste subliminal mensaje que se
nos mete por los ojos y oídos en vallas publicitarias,
videoclips, videojuegos, merchandising, radio, cine,
televisión, periódicos, revistas, internet... se esconde
una oscura y gélida realidad que ni el más agresivo de
los marketings puede ocultar: ¡la Coca-Cola, tortura
y asesina! espiritualmente nuestra sociedad por
medio de un proceso de Coca-Colonización, no solo de los
mercados del mundo laboral y de la producción como
cabría sospechar, sino también afectando la salud de los
cuerpos, apropiándose de los recursos acuíferos,
infectando las tierras de los pueblos, esclavizando a
sus gentes, extorsionando a los gobiernos, manipulando
las mentes infantiles. Conviene entonces, conocer éstos
hechos y exponer cómo opera la Coca-Colonización:
-
La Coca-colonización del
cuerpo: La Coca-Cola es un agente agresivo y extraño
al cuerpo, como no podía ser de otra manera con un
producto elaborado a base de pura química. Tanto es
así, que varios gobiernos han intentado suprimir su
producción como en su día lo intentara Francia
(1954). Su consumo es muy nocivo sobre todo, entre
los más pequeños, pudiendo provocar diabetes,
obesidad, anemia, aparte de las conocidas aerofagias
gastrointestinales. El ácido fosfórico que contiene,
es sumamente corrosivo para los metales, y en buena
lógica en modo alguno puede ser beneficioso para el
tubo digestivo y la flora intestinal que tanto
procuramos cuidar bebiendo y comiendo toda suerte de
yogures, por no hablar de lo pernicioso que resulta
su ingesta para la salud bucal, dado que de modo
inmisericorde, pudre y destruye por dentro los
dientes con el peligro que ello supone para las
encías y los nervios maxilares. Huelga decir lo
alarmante que resulta para la salud componentes como
el edulcorante Ciclomato de Potasio, cuya probada
peligrosidad ha suscitado múltiples debates en la
OMS y hasta se ha prohibido su uso en la propia
patria de la Coca-Cola, los Estados Unidos. Es
posible, que como dice la propaganda, de beber
Coca-Cola, que se sepa no se ha muerto nadie.
No es mal argumento en su defensa, pero de ahí a
concluir que sea sana su ingestión, hay un trecho
muy largo.
-
La Coca-Colonización de las
mentes: lamentablemente, la mayoría de nosotros
nacimos en un mundo ya Coca-colonizado en el que su
presencia nos era impuesta en fiestas y cumpleaños,
como un invitado más que se colaba de rondón, como
decía en la canción Mecano, por no hablar de su
mejor embajador infantil que no es otro que el
ignominioso Papá Noel. Por suerte para mí, desde
pequeño me han insultado eso de Nicola Coca-Cola
y es probable que gracias a ello, tomara conciencia
de estar inmerso en una gran burbuja colectiva de
control Coca-Colamental. Así, empecé a peguntarme a
qué demonios sabía la Coca-Cola para que precisase
de tanto anuncio y propaganda: tenemos el logotipo
de la Coca-Cola en los letreros de los bares, como
señales de tráfico en la carretera, en las paradas
de autobuses, en los partidos de futbol, como
colaboradores de todos los actos deportivos, en
carteles, en sintonías de radio, en spots
publicitarios de la televisión, en camisetas,
llaveros, gorras y todo ello, que suponemos cuesta a
la empresa miles de millones, tienen por un único
objeto, hacer apetecible la Coca-Cola, cosa extraña
dado que en principio bastaría con probarla para
apreciar toda su bondad y buen sabor, y ello, aparte
de hacernos recelar sobre su auténtica realidad, nos
repercute en el precio y contamina el medio ambiente
visual, lumínico y mental, con toda clase de
mensajes y lucecitas que nos incitan a beber
Coca-Cola, como remedio para ahogar nuestras
frustraciones. De éste modo, una infancia y juventud
que nace y crece bebiendo Coca-Cola, pasa
bruscamente de la leche materna al refresco,
homogeneizando el gusto por medio de una
pauperización de las papilas gustativas que
raramente disfrutarán del agua mineral, zumos
varios, horchatas, jugo de coco, infusiones,
cervezas y otras milenarias tretas que la especie
ha ideado a lo largo de los últimos milenios para
agenciarse nuestra diaria dosis de líquido. Con
ello, por medio de ésta homogeneización del sabor,
se homogeneiza también por vía oral, su forma de
conocer el mundo, su experiencia, su personalidad,
su realidad e ideología, que pasan a ser clónicas,
para acceder a la común unión grupal que le
posibilita disfrutar la Chispa de la Vida
con colegas de todo el mundo, que como ellos
vestirán vaqueros, sudaderas y comerán únicamente
hamburguesas con kepchup y patatas fritas. Pero aún
siendo esto malo, no es lo peor. La
Coca-colonización de la mente, predispone a los
adolescentes hacia la más sumisa alineación social y
les convierte adictos del sistema, incitándoles de
por vida, a la drogadicción, generando en ellos
La Sensación de Vivir cuando arriman el cuello
de la botella al labio, exacerbando en ellos, los
latentes impulsos orales libidinosos, freudianos de
la desinhibición sexual, con la frustración que ello
conlleva en una etapa de formación e inmadurez,
originándoles su primer estrés y desasosiego
existencial, cuando éste no puede satisfacerse en la
realidad, dando pie a los primeros síntomas de
ansiedad propios de cuantos han generado una
dependencia; la misma que sienten los toxicómanos
cuando les falta su dosis diaria. Es por éste
motivo, que es fácil ver el recorrido de un chaval
de éstas edades que empieza a beber a morro, con
impaciencia y desasosiego su primera Coca-Cola, de
ahí pasa a dar su primera calada al cigarro, después
pasa al porro, y acaba inyectándose heroína en las
mismas venas por las que la Coca-Cola se come a los
glóbulos rojos que todavía le quedan para luchar
contra la anemia que le provoca. Por no citar la
predisposición psíquica de los niños a esnifar Coca,
dado que desde su infancia han asociado la coca, no
a su milenaria presencia entre los indígenas y a sus
cuidados farmacológicos y terapéuticos, sino a la
sensual y marilinmonroe forma de la botella de
Coca-cola, y como la propia empresa dice, la
vida con Coca, es mucho mejor.
-
La Coca-Colonización ambiental:
A las ya apuntadas contaminaciones lumínicas y del
impacto en el paisaje con sus numerosos letreros
lumínicos, y vallas publicitarias, que inundan
nuestras calles y plazas, hemos de sumarle el
inmenso daño medioambiental que supone el
despilfarro de energía y materiales en semejante
exuberancia para algo tan insustancial y baladí como
es un refresco. El daño ecológico que lleva
aparejado todo ello, es de tal magnitud a nivel
mundial que ni los más expertos en la materia han
podido calcularlo pues los números sobrepasan la
capacidad comprensiva de su realidad, si tomamos en
cuenta, la extensión del fenómeno por todos los
rincones del mundo y su dilación en años, a lo largo
de todo un siglo: son incalculables las materias
primas que se dilapidan en su publicidad, en su
producción, en su distribución y hasta en su
reciclaje. La energía que se dedica a la irradiación
y consumo de la Coca-Cola, seguramente podría
compararse a la que se dedica en todo el globo, al
fomento de la cultura, incluidas las artes
cinematográficas, siquiera la mismísima iglesia
católica podía igualar en recursos invertidos para
potenciar su imagen a lo largo de su historia con lo
que la empresa Coca-Cola en un solo siglo han
invertido en dar a conocer su imagen por todo el
mundo.
-
Coca-Colonización de la Tierra:
La Coca-Cola Company tiene diseminados por todo el
globo infinidad de industrias asociadas a las que
suministra el jarabe y a las que autoriza para hacer
el preparado que distribuyen a través de su inmensa
flota de transporte (la más grande del planeta)
tejiendo así una tupida red global de bases
logísticas aledañas a todos y cada uno de los
centros urbanos del planeta Tierra. Su capacidad de
maniobra, geoestratégica, de operación de alcance,
es con mucho, muy superior al que pudiera desplegar
la OTAN y los propios Estados Unidos con sus bases
militares. Esta empresa y sus acólitos, se hacen con
el dominio de los recursos acuíferos de la zona
donde se instalan y dedican ingentes cantidades en
manipular socialmente las instituciones y las gentes
entre las que trata. Estas empresas ocupan extensos
terrenos y cuantiosos metros cuadrados para poder
luego especular con sus terrenos y sobre los
derechos y privilegios en la explotación de
acuíferos y manantiales. En este orden de cosas, es
conocido lo ocurrido en el estado mejicano de
Chiapas, paradigmático en cómo opera esta empresa
cuando los recursos hidráulicos escasean y que es de
suponer suceda también aquí entre nosotros cuando en
un futuro próximo pueda darse el caso. En este
sentido los gobiernos de Israel, Jordania y la
India, ya han empezado a tomar cartas en el asunto,
para ponerle coto a este monstruo Coca-Colosal que
engulle los preciados recursos naturales vitales
para la población. También hemos de tomar nota de
las múltiples denuncias realizadas por organismos
como Green Peace quienes han dado a conocer al mundo
el modo en cómo la empresa Coca-Cola, contamina
extensas regiones cultivables con sus desperdicios
químicos, que por un lado, infectan los acuíferos
destinados al consumo humano, y por otro, los
alimentos de la tierra y de los animales que se
nutren de ella, extendiendo así su insana presencia
a toda la cadena trófica. Acaso sirva de ejemplo
propio lo acontecido en el mismísimo corazón europeo
de Bélgica, donde hubo de prohibirse su venta y
comercialización a mediados de los noventa por
causar vómitos, diarreas y úlceras en quines la
ingirieron.
-
Coca-Colonización social:
¡La Coca-Cola tortura y asesina! puede resultar
una hipérbole propia de exaltados urbanitas
antisistema, pero en ocasiones, la presencia de ésta
compañía, tiene efectos que George Bush, denominaría
colaterales en las sociedades en las que irrumpe:
Cualquier empleado del imperio Coca-Cola, tiene muy
presente las relaciones Coca-Colaborales : desde los
años 80 a día de hoy, varias decenas de
sindicalistas que trabajaban en la compañía
Coca-Cola han muerto a manos de sicarios,
paramilitares y mercenarios, cuando no, se han caído
por el ascensor, por las escaleras o han fallecido
en inexplicables accidentes de tráfico. Para
entender lo que esto significa, no estaría de más,
contrastarlo con lo acontecido en otras grandes
compañías para observar el inusual alto índice de
fallecimientos sindicales que se dan en ésta
empresa. Pero la violencia que se ejerce sobre los
trabajadores, también repercute sobre las redes de
transportes, o incluso sobre los pequeños hosteleros
a los que se les aplica procedimientos monopolistas
obligándoles a adquirir toda una gama de productos
que van desde el agua Aquabona hasta la propia
Coca-Cola, pasando por la Fanta de Naranja, Fanta de
Limón, el Nesté, Sprite, y con ello, obligando
también a los consumidores a no poder escapar de la
compañía Coca-Cola cuando tomamos conciencia de lo
que su realidad significa. Cosa que en cambio no
sucede con las también fuertes cadenas de
alimentación o de tabaco, donde por ejemplo, la
Phillip Morris sí que pugna en libre competencia con
otras marcas del sector. Su fuerza y poderío es de
tal magnitud que se permiten financiar campañas
políticas antagónicas por todo el mundo, apoyar a
líderes demócratas y regímenes dictatoriales, que
por supuesto, le son afines ideológica y
comercialmente, o que sean susceptibles de
facilitarle las cosas, en la legislación laboral de
los contratos, en la condonación de las multas, e
indemnizaciones que los tribunales sucesivamente le
imponen, que le otorgarán sustanciales cotas de
mercado, en escuelas, universidades, campañas
bélicas... Por todo ello, la compañía no duda en
utilizar su flota de camiones frigoríficos, para
transportar cadáveres durante el golpe de Pinochet o
en donar cientos de miles de dólares a George Bush,
apoyar guerras como las de Corea, Vietnam, Irak,
Afganistán, y por supuesto, sufragar toda la
publicidad hollywoodense que luego nos llega a
nuestros hogares en forma de películas y teleseries.
-
La Coca-Colonización militar:
El imperio de la Coca-Cola, por su poderío
económico, estratégico, institucional, por su
capital humano, y sobre todo, por su inmensa red de
distribución, no ha pasado inadvertida a los
expertos y estrategas estadounidenses que ya tienen
previstos distintos planes en cómo poder usar éste
latente y extendido recurso universal entre los que
podría estar el envenenamiento global del planeta,
si llegara el caso: Para ello, las autoridades
militares como ya hicieran con la NASA, Echelon, y
otras muchas, habrían pactado con Coca-Cola Company,
que en caso de que fuera necesario suministrarían
universalmente un jarabe con una bacteria nociva al
objeto de crear bajas y problemas en países enemigos
u hostiles. Es de suponer que una multinacional del
prestigio de la Coca-Cola, mire más por sus
intereses comerciales que por su ardor patrio. Pero
nunca se sabe.
Por todo ello, hemos de ser conscientes que beber
Coca-Cola no es como dar un sorbo de una gaseosa
cualquiera, tomar un mosto o un zumo de naranja. Cuando
uno bebe Coca-Cola, consume un sistema y asume haciendo
suyo su espíritu y su mensaje. Occidente, democracia y
Coca-cola son todo uno y lo mismo. Una efervescencia
burbujeante, de dulce sabor, muy nociva para la salud
del individuo e indigesta para las sociedades. Beber
Coca-Cola es un modo de comulgar con el imperio Yanqui,
de aceptar el capitalismo salvaje, un injusto reparto de
la riqueza, dar por bueno el estatus quo imperante,
decir no al ecosistema, decir sí a la guerra y en
definitiva, tragar toda la propaganda, manipulación,
mentira y falsedad que nos presenta la Chispa de la
Vida.
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