Sobre las cargas
policiales contra los y las estudiantes
A golpes
de porra. ¿Gobierno de izquierda o gobierno de
empresa?
Esther Vivas
UCR
21
de Marzo de 2009
La
represión y el ensañamiento policial han sido la
respuesta contundente del gobierno de entesa a
las movilizaciones estudiantiles en favor de una
universidad pública y de calidad. Los y las
estudiantes contra Bolonia, encerrados desde
hace meses en el rectorado de la Universidad de
Barcelona, han sido duramente reprimidos. Los
jóvenes que han resistido hasta el final en el
rectorado ocupado han acabado empujados
escaleras abajo, con los pies de los
antidisturbios en el cuello ... ¡La policía de
siempre ahora pero con un gobierno que se
autoproclama de "izquierdas" y con un consejero
de interior que se define como "ecosocialista".
Pero éste no ha sido un hecho aislado, sino que
se trata de un episodio más de una larga serie
de casos de represión protagonizados por los
mossos d'esquadra a las órdenes de Joan Saura.
Varios
imputados por desobediencia y atentado a la
autoridad y manifestantes y periodistas heridos
son los resultados de esta jornada de lucha que
ha vivido una dura represión policial como hacía
tiempo no se veía en las calles de Barcelona.
Las diferentes manifestaciones en apoyo a los
estudiantes contra Bolonia y de repudio a la
extrema represión policial han acabado con duras
cargas policiales. ¡Sr. Saura, ni la
privatización de la educación pública casa con
unas políticas progresistas ni la represión a
los movimientos sociales tiene nada que ver con
el ecopacifismo!
En el
transcurso de estos meses, el movimiento contra
Bolonia ha sido capaz de poner en cuestión el
discurso oficial sobre las supuestas bondades de
la reforma universitaria, atrayendo la atención
mediática y visibilizando las consecuencias de
un proceso de reforma al servicio de los
intereses empresariales. La ocupación del
rectorado en pl. Universitat ha sido un símbolo
de la lucha y de la resistencia no tan sólo de
aquellos que decimos "no" a la privatización del
sistema educativo sino también de aquellos que
nos oponemos a la creciente mercantilización de
todos los ámbitos de nuestra vida y que luchamos
desde bajo y a la izquierda.
Los y
las estudiantes contra Bolonia se han reconocido
en un movimiento social muy amplio integrado por
jóvenes, mujeres, trabajadores y trabajadoras,
ecologistas ... que nos oponemos y decimos "ya
basta" a unas políticas neoliberales que
anteponen los intereses privados y mercantiles a
las necesidades de las personas y el respeto al
medio ambiente. Estas semanas, se han convocado
en el rectorado ocupado dos asambleas de
movimientos sociales que han servido para tender
puentes y discutir estrategias de acción entre
un amplio abanico de organizaciones, campañas y
movimientos sociales. La lucha contra Bolonia
nos incumbe a todas y a todos porque se lleva a
cabo en un contexto de crisis económica, social
y ecológica y de creciente endurecimiento de las
políticas neoliberales con graves consecuencias
sobre la vida de las personas: mayor
precariedad, despidos, flexibilización laboral,
incremento del coste de la vida, etc. Los
próximos días serán decisivos para el futuro del
movimiento contra Bolonia y también para el
conjunto del movimientos sociales catalanes.
Ahora es el momento de relanzar la protesta
estudiantil, ampliarla y masificarla y, en
paralelo, buscar sinergias con otros movimientos
y sectores sociales. La manifestación del
próximo día 28 de marzo, convocada por la
campaña Que la crisis la paguen los ricos, será
un test importante.
La
represión brutal ejercida sobre el movimiento
estudiantil se enmarca en una estrategia de
aumento de la represión a los movimientos
sociales y a cualquier tipo de disidencia
política que ponga en cuestión el actual orden
de cosas. Se criminaliza al inmigrante, a las
avortistas, a los ecologistas que defienden el
territorio, a los estudiantes contra Bolonia ...
con un consejero de interior que pertenece a un
partido que se dice "de izquierdas y ecologista
de veras". Y es, precisamente, con un gobierno
de "izquierdas" que este 18 de marzo hemos
rememorado imágenes que nos remontan a treinta
años atrás con nuestros padres corriendo delante
de los grises o a nosotros mismos el año 2001
masacrados brutalmente por la policía italiana
en Génova.
La
represión al movimiento estudiantil contra
Bolonia muestra crudamente la naturaleza del
gobierno de entesa y de los partidos de la
izquierda oficial, convertidos en gestores
fieles de los intereses empresariales. Destaca
el triste y lamentable papel de ICV-EUiA,
convertida desde hace tiempo en un apéndice
subalterno del PSC y en una maquinaría
profesional-electoral absolutamente
institucionalizada, corresponsable de políticas
contrarias a su propia base social y a su propio
ideario y en ruptura y confrontación abierta con
los movimientos sociales y los segmentos
movilizados de la sociedad catalana.
Es en
este contexto que hay que apostar por la
construcción de un izquierda de combate, en
ruptura con el sistema, donde la lucha contra el
neoliberalismo se inserte en una perspectiva
anticapitalista, y que tenga una concepción no
institucional de la acción política. Una
izquierda comprometida con las luchas, fiel a
unos principios feministas, ecologistas,
internacionalistas y con una total independencia
con respecto a los gobiernos social-liberales.
Es el
momento de intensificar nuestros esfuerzos para
organizar la resistencia social frente a la
crisis, para combatir la represión y para
avanzar en la construcción de una alternativa
política anticapitalista. No nos detendrán.
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Esther Vivas es miembro
de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista y del
Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS)
de la UPF.