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1º de Mayo, hacia la huelga general
 
 
 
Antonio Pérez Collado

Levante 1 de mayo de 2009

 
 


En sus más de 120 años de historia, la celebración del 1º de Mayo ha pasado por muchas etapas y ha tenido diferentes niveles de participación y contenidos. Pero, a pesar de sus altibajos, de su paulatina transformación en la "Fiesta del Trabajo" y de sus mermadas comitivas en los últimos años, nunca ha dejado de ser una referencia y una cita obligada para la clase trabajadora y las organizaciones comprometidas de todo el mundo.

Un siglo y cuarto es mucho tiempo, y también han sido muchas las conquistas del sindicalismo en todos esos años, pero no es menos cierto que gran parte de esos logros –entre ellos el primero y más importante: la jornada laboral de las 8 horas- ni se han impuesto en todos los países, ni han dejado de estar amenazados por la voracidad del capitalismo.

En estos momentos vivimos una de esas épocas en que, con el pretexto de la crisis creada por el propio sistema, se exige a los trabajadores renuncias a sus derechos laborales y sociales, bajo la amenaza de cierres, despidos, expedientes temporales y otras medidas con las que se obliga a los sindicatos a aceptar recortes y sacrificios, con la promesa de mantener, al menos, parte del empleo actual, pero en peores condiciones y con mermas en los salarios.

De poco parecen haber servido las reformas laborales y los pactos que se vienen firmando desde los años 80 del siglo pasado por parte de la patronal, el sindicalismo mayoritario y los gobiernos de turno, ya que a pesar de haberse reducido en 10 puntos los salarios medios de los españoles, abaratado hasta la ganga el precio de los despidos y transformado en temporales el 50% del total de puestos de trabajo de nuestro país, los firmantes no pueden dejar de reconocer que seguimos superando a todos nuestros vecinos europeos en número de parados, accidentes de trabajo, empleos precarios, falta de servicios y ayudas sociales, etc.

Y no todos los derechos que nos han arrebatado pueden ser achacados a la vigente crisis económica, puesto que el resto de la Unión Europea también está en la misma economía global y la crisis no está afectando igual a sus tejidos industriales, y también porque la mayoría de los recortes comentados se han producido en los años del tan espectacular como engañoso crecimiento de la economía (financiera y especulativa) española de las últimas décadas, lo que ha originado el enriquecimiento escandaloso de los que ya eran ricos y el progresivo deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la población.

Desde CGT hace tiempo que venimos denunciando y combatiendo este modelo sindical de la renuncia y la sumisión permanentes. También hemos señalado la inutilidad de los recortes de derechos y los ERE, como receta para "salvar" empresas y mantener el empleo. El tiempo, máximo e imparcial juez, nos está dando la razón.

Con esa experiencia que llevamos a nuestras espaldas, sería absurdo y lamentable que ahora, cuando parece que el sistema no sólo ha demostrado que es injusto, sino que incluso es incapaz de funcionar correctamente según sus propias reglas, los trabajadores y sus organizaciones sindicales siguieran apostando por el mal llamado "diálogo social", que no es otra cosa que ceder a los habituales chantajes de la patronal y renunciar a todos los derechos que tanto esfuerzo y dolor exigieron de nuestros antepasados para su implantación.

En este 1º de Mayo de 2009, precisamente porque nos negamos a aceptar resignadamente que la crisis de los ricos la sigan pagando los pobres, la CGT vuelve a salir a la calle al margen del sindicalismo oficial. Y no lo hace por sectarismo ni por cuestión de "competencia sindical"; sencillamente lo hacemos para señalar que son los "agentes sociales" precisamente los responsables de la situación de precariedad, desencanto y retroceso que vive el movimiento obrero.

Pero la lucha nunca está perdida, y ya se ven pequeños síntomas de que la ilusión y las ganas de defender los derechos colectivos no han muerto en nuestra sociedad. El incremento de la explotación proporciona más beneficios al capital, pero también puede suponer la toma de conciencia de muchos trabajadores.

El anarcosindicalismo, tan antiguo y tan vivo como el recuerdo de los hechos de Chicago que dieron origen al 1º de Mayo, se moviliza esta jornada en toda España para seguir apostando por la vía de la solidaridad, del apoyo mutuo, de la dignidad y del espíritu de lucha, valores clásicos de la clase trabajadora. Este primero de Mayo puede ser un punto de partida que nos lleve hacia la Huelga General que la situación exige y que nuestros compañeros de Italia, Grecia, Francia y otros países europeos ya han protagonizado.

*Secretario General de CGT-PV

 

 
 

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