Es la primera
vez en 2.000 años que se repara a las personas homosexuales
de su reiterada exclusión social. Treinta años después de
haber sido despenalizada la homosexualidad en España, se ha
aprobado indemnizar a este colectivo gracias a la enmienda a
los presupuestos generales del Estado de 2008 presentada por
IU en coordinación con la Asociación Ex presos Sociales. El
precedente de esta reparación tiene calado internacional. Es
un acontecimiento histórico sin precedentes.
El que esta medida se haya producido en nuestro país es
fruto de quienes, armándose de valor, han denunciado y
testimoniado los horrores a los que se vieron sometidos por
el franquismo. Pero también de la complicidad de distintos
ámbitos de la sociedad civil que han tenido el coraje de
solidarizarse con este colectivo. A todos ellos, nuestro más
profundo y sincero agradecimiento.
Permítanme hacer el breve recorrido que la ´Asociación Ex
presos Sociales´ ha tenido que transitar hasta alcanzar su
reparación legal y económica.
La asociación la creamos algunos supervivientes de esta
represión en el año 2000, cansados de que todavía en los
controles policiales se nos señalara como fichados en el
archivo especial de peligrosos sociales. Algunos, como
Antonio Ruiz, presidente de la asociación, recurrieron a la
vía judicial, lo que supuso un costoso proceso en dinero y
tiempo que les permitió recuperar su expediente policial,
pero no consiguieron ninguna reparación alguna. Otros
contaron sus testimonios en los medios de comunicación, que
pronto se interesaron por el tema. El periodista Arturo
Arnalte recopiló los testimonios en el libro ´Redadas de
Violetas´. Esto supuso el revulsivo que descubrió los
crímenes del armario franquista y el escándalo de que estas
personas continuaran señaladas y excluidas de ciertos
derechos democráticos.
El Congreso de los Diputados abrió entonces una línea de
comunicación con este pequeño colectivo y se comprometió a
estudiar el asunto en el inicio de la ya fenecida
legislatura. Instituciones Penitenciarias, con su directora
Mercedes Gallizo a la cabeza, tomó la iniciativa después de
que algunas víctimas, como el que subscribe, acompañados por
Beatriz Jiménez y Javier García, presidenta y vocal de la
Federación Estatal de Gays y Lesbianas (FELGT), realizáramos
un acto de reivindicación histórica ante la prisión de
Huelva , símbolo de nuestra represión.
Instituciones Penitenciarias organizó un acto de desagravio
y colocó una placa en la fachada de esa prisión. Este gesto
llamó la atención del Gobierno. Se invitó a los ex presos
sociales para debatir el asunto en el contexto de la llamada
popularmente ´Ley de Memoria Histórica´, sin eludir perfiles
escabrosos como el tema de los expedientes judiciales,
penitenciarios, psiquiátricos y las fichas policiales, su
situación de ilegalidad, y por lo tanto objeto de
reclamación judicial.
En diciembre de 2004 el Congreso, incluido el grupo
parlamentario popular, votó una declaración de condena y
desagravio por la represión desencadenada por el franquismo
contra los homosexuales. Al año siguiente el Gobierno
acordaba estudiar indemnizar a los afectados por la
represión sufrida y el daño continuado producido por el
Estado de Derecho.
Durante estos cuatro años algunas comunidades autónomas han
organizados actos institucionales de desagravio y apoyo a
los ex presos sociales. El Gobierno de Cataluña, en función
de sus competencias en materia judicial, decidió, a petición
de esta asociación, expurgar los expedientes judiciales de
peligrosidad social y facilitar la copia testimoniada de los
mismos a quien lo solicitara por haber sufrido la represión
en la Cárcel Modelo de Barcelona. De hecho, los pocos
expedientes que se han podido entregar al día de hoy se han
dao en Barcelona.
La partida de dos millones de euros, incluida en los
presupuestos generales del Estado para el año 2008, con el
fin de indemnizar a los homosexuales perseguidos por el
franquismo, no hubiera sido posible sin el resolutivo apoyo
de los socios del Gobierno (PSOE, IU y ERC).
Estamos de enhorabuena por que el Estado reconoce que,
cegado por el odio de la irracionalidad fascista, se obliga
a reparar, en lo posible, el daño originado como garantía de
que nunca más se perseguirá y discriminará a los
homosexuales.
Por último, nos gustaría dejar patente el sabor agridulce
que nos deja que la Iglesia Católica (actora principal de
nuestra represión) siga empecinada, más por ideología que
por doctrina, en el odio y la exclusión de los homosexuales.
Pero sobre todo lamentamos que se sirva de la mentira, la
injuria, el miedo y la amenaza que dice que los homosexuales
representamos, sobre todo, para la familia y la patria.
Estos prejuicios, que se introducen en corrientes
ideológicas, son los que facilitaron el camino que nos llevó
a los campos de exterminio, a las cárceles y a los
psiquiátricos.
Al hilo de lo expuesto, nos cabe recordar al Estado y a las
fuerzas políticas y sociales, la obligación que tienen de
garantizar los derechos fundamentales de los homosexuales y
protegerlos de los ataques de injuria y odio. Por ello
demandamos que se consideren las conductas y manifestaciones
homófobas como un delito específico a incluir en el Código
Penal. Éste, y no otro, sería el cierre, en justicia, que
significan nuestras indemnizaciones.
-------------