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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
'El canal de los presos 1940-1942. Trabajos
forzados de la represión política a la explotación económica', que recrea
la construcción del Canal del Bajo Guadalquivir, conocido como "Canal de
los Presos", en cuya construcción trabajaron miles de presos políticos
durante más de 20 años.
En rueda de prensa el coordinador del libro y sindicalista de la Confederación
General de Trabajadores, Cecilio Gordillo, acompañado del geógrafo, Gonzalo
Acosta, destacó que el libro, fruto de tres años de trabajo, refleja la
reconstrucción de la vida cotidiana de esos campos, gracias a los testimonios
de los supervivientes y de sus familiares.
Según explicó la acción transcurre en Sevilla, donde entre 1940 y 1972 hubo
hasta siete campos de concentración, por los que pasaron hasta 10.000
personas, que junto a sus familias conformaron los nuevos barrios de la
ciudad, y cuya mano de obra fue utilizada para la construcción de esta obra
hidráulica.
"Este canal, que atraviesa 17 municipios no solo transformó la ciudad de
Sevilla, sino que convirtió 80.000 hectáreas de marismas que rodeaban el
parque Doñana en tierras de regadío, e incrementó hasta en un 600 por
ciento el valor que tenían antes, algo de lo que se beneficiaron muchos de
los que financiaron el golpe militar de Francisco Franco".
En este sentido denunció que de las 10 grandes constructoras que existen en
al actualidad en España, 5 de ellas tienen el origen de su capital en el uso
de la mano de obra esclava, y criticó que en base a la Ley de Amnistía de
1977, estos presos que fueron condenados a trabajar no puedan pedir ninguna
compensación económica, porque "el Estado sigue sin reconocer que entre
los presos políticos existió la figura del preso político condenado a
trabajos forzados".
Por su parte, Gonzalo Acosta, manifestó que tras la guerra, España se
reconstruyó en función de un sistema con principios morales, y que a pesar
de la evidencia de este sistema potente de redención de penas por trabajo,
que amparaba la construcción de grandes obras hidráulicas, el 12 por ciento
de la población activa de la época era mano de obra esclava, el llamado
"INEM rojo".
Asimismo, destacó el papel fundamental que tuvieron las mujeres en todo este
proceso, reconociendo la "injusticia que se acomete al decir que la
guerra y la política son cosas de hombres".
En otro orden de cosas, Acosta aseguró sentirse orgullos de haber
desencadenado con la creación de este libro un proceso social en relación al
"canal de los presos, uniendo presente con pasado y conocimiento con
reconocimiento