LA RELIGIÓN EN QUE ME EDUCARON

Cuando era niño en aquella España de Franco en que uno ignoraba todo,
menos la tremenda importancia de ser católico, apostólico y romano,como bien se encargaban de enseñarnos aquellos frailes que tuve.
En efecto teníamos en aquél colegio un empacho de religión católica que llegaba hasta el extremo de suspender las clases momentáneamente cada vez que daban las horas para recordar que estábamos en presencia del Señor.
Naturalmente toda la enseñanza estaba basada en la única religión verdadera que era el catolicismo.
Nos creaban verdaderos problemas de conciencia con el miedo al castigo divino y el miedo al fuego eterno que alcanzaba proporciones verdaderamente dantescas.
Nos hacían sentirnos culpables, ya desde niños inocentes, porque éramos portadores de un extraño pecado llamado original que habían cometido unos seres muy lejanos llamados Adán y Eva.
Nos oprimían las conciencias ,que es la peor de las opresiones que se puede cometer con una persona, hasta hacernos pensar que éramos unos seres indignos de podernos salvar en el cielo ,que era la máxima aspiración de todo ser humano, para poder contemplar allí a Dios que era el summun del summun.
No comprendíamos muy bien qué placer se hallaba en contemplar a Dios pero en fin como a los frailes se les hacía la boca agua describiéndolo todos pensábamos que debía ser algo muy gratificante.
Misas, comuniones, confesiones, rosarios, rosarios de la
aurora, prédicas, ejercicios espirituales, mes de mayo, primeros viernes de mes, congregaciones de todo tipo,misas cantadas, peregrinaciones a santuarios etc,etc,etc...terminaron por hacer de mí un ateo, agnóstico, no creyente o como mejor se le quiera llamar.
Según crecía los esfuerzos frailunos por hacerme un católico de provecho, conseguían el efecto contrario por la conocida ley física de acción/reacción o ley del péndulo.
Lo que entonces yo ignoraba era que la enseñanza en España le había sido encomendada en una altísima proporción a la Iglesia Católica por un meapilas llamado Franco que nos quería hacer entrar a todos los españoles por el sendero de esos señores con faldas que se atribuyen estar en posesión de la verdad y de las llaves del paraíso.
Qué bien saben ellos que lo que se graba en la niñez es dificilísimo de erradicar en el resto de la vida ,ya que muchísima gente no piensa
no razona, da por buenas estas enseñanzas y se niegan a ejercer uno de las más elementales funciones que ser humano tiene: PENSAR, RAZONAR
De ahí su interés en que desde la más temprana niñez se impartan enseñanzas religiosas...pues si esperaran a que la persona crezca y razone, muy pocos seguidores tendrían, al darse cuenta de que sus enseñanzas además de poco creibles son muy infantiles.
Ni que decir tiene que la enseñanza que a la fuerza y de niño me impusieron se la he querido yo evitar a mis hijos,no bautizándoles de entrada y retirándoles de la educación religiosa en los colegios por los que han pasado para hacerlos verdaderamente libres en ese aspecto y que no se vieran condicionados por absurdos problemas de conciencia y creencia.
No me oponía a que llegados a su mayoría de edad eligieran libremente la religión que desearan ,pero no antes ,pues me sentía en la obligación de protegerles de creencias impuestas a una edad en que no se pueden defender y lo aceptan todo.
Lo irónico del caso es que mi hija ahora me reprocha el que no le diera una formación religiosa...a mí que tanto aborrecí la que me impusieron, pues era entonces imposible recibir una educación laica.
¡Qué ironías tiene la vida!
Aunque le insisto que está ahora muy a tiempo de recibirla voluntariamente,si lo desea,surge en ella una desidia que le impide arrancar, con lo que en el fondo me está indicando que su interés no lo es tanto.
Estamos en un país donde la Iglesia Católica sigue teniendo un peso y una importancia asfixiante e intenta recuperar el que ha perdido volviendo a las andadas, es decir, a poder enseñar la religión en los colegios y a que la asignatura puntúe.
¡Que fallo tan grande fué citarla en la Constitución!.Se ha aprovechado al máximo de ello para presionar a todos los gobiernos de la democracia hasta conseguirlo.
Mis temores a que en España nunca nos veremos libres de su aplastante influencia se han visto confirmados desgraciadamente y es uno de los reproches que le hago a Aznar. NO HAY DERECHO A CONSENTIR QUE LA IGLESIA EN UN ESTADO LAICO SE ATREVA A INFLUIR DECISIVAMENTE CON EL RECONOCIMIENTO DE LA ENSEÑANZA DE LA RELIGIÓN CATÓLICA EN LOS CENTROS PÚBLICOS.
Ya tienen sus parroquias, salones, teatros, centros y colegios privados religiosos donde ahí sí pueden catequizar a todo el que voluntariamente se preste a ello, pero por favor que se deje al resto de los ciudadanos libres de sus falsas y opresoras creencias en la enseñanza pública.
Es muy cómodo no hacer suficientes centros públicos de enseñanza y entregar a la Iglesia gran parte de la educación, porque ya tienen una enormidad de colegios,  institutos y hasta universidades con lo que el Estado se ahorra una buena cantidad de dinero, pero a costa de entregar gran parte de la juventud a ese ente siniestro (como el cordero se entrega al lobo).
En fin para qué seguir...son tantas las cosas que aún podría escribir que me sublevo al pensar como los de mi generación fuimos entregados atados de pies y manos a unos enseñantes cuya misión era ,en pleno siglo XX, hacernos seguidores de unas creencias falsas y ridículas traídas de oriente y ajenas a la entonces riquísima religión pagana que esa sí, al menos, era nuestra y no importada.


 

  Página de inicio