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Entrevista a Gonzalo Puente Ojea
Javier Esteban y Cristóbal Cobo
Generación XXI 29 de Agosto de 2006
Puente
Ojea: Yo creo que la Iglesia católica es una gran tergiversación histórica
porque ya desde su mismo inicio surge a la vida transmutando completamente la
personalidad de un galileo, que parece que existió, que no nació en Nazaret,
pero bueno, tuvo una existencia real, fue un judío de su tiempo, un personaje
de fuertes asunciones carismáticas, de una fe dentro de lo que era el judaísmo,
de muy alto nivel moral y, al mismo tiempo, compartía la mitología con la que
está amasada la religión judía. Aunque es discutible si se creyó o no Mesías,
evidentemente la ideología mesiánica gravitaba
pesadamente sobre su acción y su pensamiento. Era un galileo con una vocación
profética profundísima, llamado a un anuncio. El anuncio era el anuncio
escatológico: “Mi Reino está al llegar”. Y el reino no admite un poquito
de esto y de lo otro, ni dentro de un rato, sino ahora mismo y todo, una ética
absoluta. Tenía la convicción de que tenía que predicar, en términos
perentorios, el anuncio, la promesa de Israel que se fundamenta en el pacto: yo
seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Lo político y lo religioso,
que es lo que no quieren entender los exégetas cristianos de cualquier laya,
incluidos los nuestros, que en aquel tiempo no había línea divisoria entre lo
político y lo religioso en el pueblo judío. Estaba todo tan amasado en la
creencia absolutamente irrecuperable de que el pueblo judío existía con y por
la voluntad de Dios, y que tenía una misión universal de glorificación de ese
celosísimo Dios, que tenía rasgos de magnanimidad y bondad a veces, pero que
era un ser egoísta, colérico y de un racismo radical: Israel era un pueblo
diferente, superior.
Pero
Jesús existió, aparte de los testimonios históricos, más que nada por una
cosa muy clara: cuando cuatro evangelistas se están peleando durante un siglo,
como quien dice, para hacer ver al pueblo judío que el Mesías no tenía por qué
ser un triunfador, sino que podía ser
un sacrificado, nadie se disputa por un inexistente, por un fantasma. Creo que
ese referente existió, lo que pasa es que no fue más que el soporte material,
como un maniquí en el que se pone una túnica, para configurar un personaje
distinto, que es el Cristo de la fe. El Cristo de la fe es la hibridación, la
mezcla de los ideales judíos mesiánicos, de un redentor, que viene a traer un
mensaje de salvación y que pone por encima de todas las apetencias materiales
el reino de Dios en la tierra, para premiar a los que cumplieron el pacto y para
castigar, sobre todos a las naciones, que despojaron al pueblo judío sus
derechos. Este personaje se va mezclando, a través de la personalidad de Pablo,
con la asunción del monoteísmo helénico, la idea de un Dios único,
universal, con unos caracteres amasados en las categorías judías, como la
división de alma y cuerpo, con el mensaje mesiánico y con una referencia que
ningún mito griego consiguió; es la primera vez que una religión potente, que
se había extendido mucho por el Imperio Romano, ofrece un Dios encarnado que es
una figura concreta. Al juntar el Dios abstracto del monoteísmo helénico, que
aspiraba a superar las viejas religiones localistas, con un Cristo, que pasó a
ser un nombre propio, entonces Pablo, que tuvo un genio religioso indudable,
puso en marcha toda su capacidad fabuladora y creó el Cristo de la fe. Que, ni
está definido por sí mismo, porque nunca habla directamente, sino que le hacen
hablar y, en segundo lugar, el elemento que permite suscitar un sentimiento de
fe es a posteriori, ninguno de los discípulos cree en su resurrección, ninguno
de sus discípulos ha visto nada, todos los relatos sobre se resurrección,
subida a los cielos y esos 40 días de vagabundaje hasta el Pentecostés, todo
eso, es un magma de cosas contradictorias y caprichosas. Pero la comunidad crea
la fe. La comunidad dice sí, ése era el hijo de Dios. Un personaje que reúne
de un modo tan sintético, pero tan completo, todas las tradiciones religiosas
de la antigüedad en sus diferentes variantes. El Cristo de la fe es una
verdadera fabricación. Pero la impostura de Jesús prosperó, porque el genio
de Pablo fue grande, en un momento en que el propio Imperio Romano necesitaba
revulsivos de adhesión a cosas comunes, y porque había una inquietud religiosa
en aquel mundo, que se parece mucho en algunas cosas al actual, en corrupción
absoluta, disolución moral, destrucción de valores éticos de la comunidad...
GXXI:
España ¿sigue siendo católica?
P.
O.: El librepensamiento y el pensamiento laico, el pensamiento del
anticlericalismo español y de los núcleos que profesaban una postura más o
menos atea, nunca profundizó. España
no tuvo una literaturas crítica de la doctrina cristiana. De Francia para
arriba, incluida Italia, a partir del XVI-XVII empieza a producirse primero la
crítica textual del Antiguo Testamento, después la crítica textual y
doctrinal del Nuevo Testamento y se crean escuelas de pensamiento que llevan a
toda la tradición alemana de la teología protestante, e intentan indagar
intelectualmente en la calidad de las fuentes, crítica no solamente literaria,
sino exégesis de los fondos de los textos demostrando que la falsedad histórica
del Nuevo Testamento está muy clara. Los ateos españoles, con no ir a misa,
meterse con los curas cuando podían –lo que me parece muy justo- darle palos
y tal y cual y hacer ademanes de rebelión, creían que habían dejado ya la
creencia para siempre, cuando ni la examinaron ni la conocían bien. Ofrecer al
ateo español por qué el cristianismo es una falsedad enorme y una gran
tergiversación, por qué es una tomadura de pelo, esto no se ha hecho en España.
En España, efectivamente, los desmanes de la Iglesia fueron tantos, y los crímenes
cometidos tantos, y la forma de proteger las formas de explotación, de dominio,
etc., fueron tan repugnantes, que la gente se fue apartando de la Iglesia, y
fueron creando las bases de un pensamiento laico, pero sin debate teológico. El
mío es muy poquita cosa, pero mis libros son los primeros que plantean un
debate teológico, lo cual es increíble en un país que durante dos siglos ha
estado detrás de los curas. Cuando la gente dejó de bautizar a sus hijos, o
dejó de ir a misa a partir de los quince años, y eso ocurrió en el curso de
este siglo cada vez más, eso está muy bien, pero cuando tenían hijos y
empezaban a encanecer, poquito a poquito volvían a reproducir todas las prácticas.
Y como una sociedad necesita rituales objetivantes de la personalidad, en relación
con el nacimiento, el estatus social, la muerte, el matrimonio, claro la Iglesia
está por todas partes en España, ahora mismo tienen 17.000 curas. España es,
en sus formas, y en un reducto último de creencia de que “algo tiene que
haber más allá” como dice la gente, por razones de moral trivial y porque el
Estado necesita para disciplinar a las masas sociales, unos esquemas de
obediencia y de representación simbólica. Y la Iglesia se los ofrece. España
ha vivido bajo el régimen dogmático de la Santa Trinidad y del dominio de las
órdenes religiosas, del clero secular, de Roma, etc., durante siglos, yo le
puedo responder a la pregunta: De sentimiento y de convicción intelectual, España
no es católica, en primer lugar porque no conoce la doctrina católica y las
fuentes de saber. Es ignorante. Ahora bien, desde pequeñito el bebé recibe la
tradición. Y eso dura hasta los diez o doce años, cuando el niño, si no es
tonto del todo, deja de ir a misa porque se da cuenta de que es una tomadura
de pelo, pero luego vuelve otra vez al redil, porque además la presión
social es enorme. España funciona como país muy católico y, externamente no
cabe duda que tiene una conducta social e intelectual de católicos, de fe de
carbonero. Ahora bien, en el interior decir que España es católica es un
exceso, como sería decirlo que no lo es, porque el español ignora las bases
fundamentales de la dogmática cristiana. No cabe duda que la fábrica de
cristianos es el hogar materno y, después, la escuela.
GXXI:
Ud. critica la capacidad de elección de la educación por parte de los padres
¿quién se tiene que encargar de ello?
P.
O.: Lo que hay que crear es la escuela laica. El laicismo es la columna
vertebral del progreso de este país. Y
yo añadiría, aunque con mucho menos valor, el republicanismo, que es la forma
democrática. En Grecia no hay palabra para república, es demokratía,
la democracia es la república. Laicismo y republicanismo. ¿Y qué es el
laicismo? La separación absoluta entre confesiones religiosas, iglesias y
Estado. Como esto aquí no sólo no se ha progresado, sino que se ha ido marcha
atrás, evidentemente, los padres, al arrogarse ese derecho de optar por la
educación de sus hijos, están creando ya una situación psíquica que hace que
el niño, conforme va creciendo, tiene el impulso, la energía que le da una
serie de creencias míticas pueriles. En un mundo, ahora, donde la escuela y la
universidad ya están totalmente dominadas otra vez, es muy difícil poner en
cuestión el sistema. Pagas un precio tan caro, en tu porvenir profesional... el
silencio se impone porque el hablar se paga carísimo. Yo creo que una Declaración
de Derechos Humanos no puede decir “los padres tienen un derecho preferente a
elegir la educación de sus hijos. Porque hay un derecho de los hijos. Cuando ha
salido del útero, el hijo es un sujeto de derechos, pero hay algunos derechos
que, por su condición biológica, ese sujeto de derechos no puede actuar, son,
por decirlo así, derechos durmientes. El Estado, la comunidad, las
instituciones públicas, tienen que crear una escuela no para educar a los niños,
sino para darles la instrucción –que es otro concepto- y la información básica
que el resultado de la investigación científica ha puesto en nuestras manos. Dársela.
En forma neutral, incluso explicándole las opciones éticas. Y eso tiene que
ser la escuela pública, universal y gratuita. Y el que no quiera esa escuela,
porque no se puede imponer, va a la que quiera, pero se la paga usted. ¿Por qué
la Declaración ... incluye artículos como ése? En esa organización de
Estados que se llama Naciones Unidas, los dos tercios, y me quedo muy corto, son
patriarcalistas, fideístas, retrógadas, con una idea de Dios verdaderamente
dogmática y autoritaria.
GXXI:
¿No cree que eso se hizo como reacción al uso que había hecho el Estado
totalitario de la educación?
P.
O.: Probablemente. Pero es otra forma de totalitarismo. Si se piensa en lo que
hizo Hitler o Stalin, los padres tenían que aceptar la escuela que le imponía
el Estado, en ese sentido se negaba la conciencia libre y la libertad. Pero la
declaración de derechos, primero, porque está conectada con la Carta de N.U.
que es una democracia formal y, por lo tanto, una democracia mentirosa y, además,
tiene órganos de puro aristocratismo político, que es el Consejo de Seguridad,
formado por quince miembros, de los cuales cinco son natos, son cinco
dictadores. Y esa Carta es el refrendo del totum
revolutum que es la ONU desde el punto de vista ideológico. Pero, como por
otro lado, la retórica, la retórica igualitaria, libertaria lleva ya dos o
tres siglos funcionando, incluso a los países más atrasados del mundo no les
importa suscribir la parte más positiva de la declaración. Porque ya se sabe
que eso no se cumple, es más, que los que mandan tienen interés en los otros
no lo cumplan, porque las potencias ex coloniales que han redactado la Carta de
San Francisco, no derriban las dictaduras del Tercer Mundo, las estimulan.
GXXI:
¿A qué achaca Ud. todo el fenómeno de aparición de nuevos cultos,
orientalismos, espiritualismos, nuevas creencias, sobre todo en Occidente?
P.
O.: Hoy día hay dos religiosidades. La sacral, que se supone que viene de
poderes revelados, de poderes sobrenaturales, encarnado en las viejas
religiones, los monoteísmos en particular a la cabeza, y hay una religión
secular. La religiosidad secular es mucho más conectable con el desarrollo de
la ciencia. No es tarea de la ciencia hacer un silogismo o una demostración de
que no existe Dios. Primero que demostrar lo negativo no es posible, en
determinados de existencia, y no es tarea de la ciencia. Y los científicos
eluden estos temas, aunque según las estadísticas el 85% de los científicos físicos
son no creyentes, pero no dan batalla ninguna. Ahora, como el ser
humano es una herencia genética, el hombre prehistórico era animista,
yo explico el animismo porque es la explicación más coherente de cómo nace la
religión, esos poderes etéreos, especiales, extraordinarios, luminosos y
terribles, que el hombre percibe crea todo ese mundo de espíritus, que después
se va refinando y modelando en forma de religión y después en religiones cada
vez más jerarquizadas, y al final
en monoteísmo puro; yo creo que esa tradición está codificada en el ácido
famoso (el ADN). Cuando los monoteísmos se apoderan del invento y forman
iglesias, llegamos a nuestros días. Y en nuestros días, todo eso se viene
abajo porque, a partir de la Ilustración, la religión está en plena derrota.
Y ya desde que Darwin explicó, con mayor o menor rigor, la evolución biológica,
los días de la religión estaban contados. Y están contados. El reconocimiento
del Papa en el año 96 que la evolución biológica es probablemente algo más
que una hipótesis, es tirar por la ventana el libro entero del Génesis, las
bases fundamentales de la creencia cristiana.
GXXI:
Hay corrientes de científicos, cosmólogos fundamentalmente, que intentan
demostrar la existencia de Diosm, como Frank J. Tipler, Capra...
P.
O.: Sí, sí… Hay unos experimentos que demuestran que el axioma de
la velocidad de la luz no se impone en cuanto a ciertos fenómenos de
estructura cuántica, que gozan de un estatuto privilegiado de
no localidad y simultaneidad. Es decir, que un mismo fenómeno aquí y a
millones de kilómetros, puede ser observado simultáneamente por el mismo
observador. Esto rompe toda la teoría
einsteniana de la localidad, etc. Hay un gran físico, que se llama David Bohm
que se ha hecho místico, tiene grandes diálogos con Krishnamurta, y con gentes
así, y está convencido de que la simultaneidad y no localidad de fenómenos de
naturaleza cuántica, es real y que, por lo tanto, hay una conciencia cósmica,
en donde se encuentran las conciencias particulares. Por otra parte, la mecánica
cuántica exige para explicar los procesos de la indeterminación cuántica, que
haya un observador. Lo dijo ya Niels Bohr desde el principio: la mecánica cuántica
exige la conciencia humana, o bien un aparato que sustituya a la conciencia, y
que registre igual. Y por otro lado el hecho de esta simultaneidad de la
observación, transgrediendo los 300.000 km/s de la velocidad de la luz, eso ha
sido una especie de balón de oxígeno para los Capra, Tipler, porque dicen que
científicamente la conciencia es un hecho real, la unidad cósmica es una
unidad consciente, hay una totalidad en que las conciencias se cruzan y se
comunican dentro de lo que es la gran conciencia cósmica y, por ahí, el
hinduismo, el budismo y lo que queramos. Y los esoterismos tipo New Age, que son
conglomerados de ideas completamente contradictorias entre sí. ¿Qué hace esa
religión secular? El problema de la consolación. El más allá, la pervivencia
del cuerpo, la seguridad, de la salvación. Pulsiones que están inscritas en el
instinto de vida.
GXXI:
Frente a esta secularización creciente de la sociedad, ¿cuál es la postura de
la Iglesia católica?
P.
O.: Está, por un lado, encantada, porque la ciencia determinista a lo Newton o
Darwin, le revienta, pero, por otro lado, al revivir la esencia y la matriz de
la religión, que no es la idea de Dios, que es una idea tardía, sino la idea
de un alma distinta de la materia que goza en un mundo de más allá, de
presencia y personalidad. Ahí coinciden desde
la new age y los esotéricos como la religión católica. Es decir, que el
mercado, para la religión católica, tiene muchos competidores que le desazonan
mucho, pierde muchos adeptos, pero por otro lado han reforzado la lucha de la
iglesia católica contra la ciencia, porque resulta que esos también proponen
unas ciencias alternativas que, sin eliminar totalmente la metodología científica,
la corrigen en aquello que la iglesia quiere, que es que hay un segundo mundo de
almas, de conciencias que se comunican. Pero la ciencia no tolera esas
interpretaciones. Y los místicos, tipo David Bohm, son contados con los dedos
de la mano y todos éstos, los Capra y compañía, son gente que gana mucho
dinero, que engañan mucho a la gente, que hacen muchos números de circo,
reclutan a gente como Shirley McLaine, etc. No se podría decir si el futuro de
los próximos cien años acaba por arruinar completamente las iglesias, porque
la confabulación de poderes religiosos, políticos, científicos vendidos,
etc., ha hecho una amalgama, al lado de la tecnología de la comunicación, de
la mediática, tan grande, que el
reducto final de la libertad es el fuero íntimo de la mente. Si la mente es
colonizada por los medios exteriores –y la televisión llega hasta la cocina-
poco a poco el último reducto de libertad, se acabó. Esta es una sociedad
sometida porque los medios de represión tecnológica son enormes, y porque los
que podrían elevar el grito, dejar de estar silenciosos y lanzarse, no tienen
resortes, no hay voluntad de rebelión.
GXXI:
¿Hay, entonces, menos libertad de expresión ahora que antes?
P.
O.: A mi juicio mucho menos. La libertad de expresión sería auténtica si la
expresión pudiera expresar posturas realmente disidentes, es decir, si no
hubiera un conformismo universal en lo básico. Como lo hay, están cegadas las
fuentes de la rebelión y de la disidencia. El núcleo y el germen de los
derechos humanos tienen que nacer de una conciencia no consensuada, porque la
mayoría lo acepte, sino en el derecho a decir que no, el derecho a la
disidencia. Eso se ha acabado, y lo estamos viendo.
GXXI:
¿Cómo puede sobrevivir esa conciencia individual de la que habla en un mundo
como éste?
P. O.: Yo digo que está ahogada. Esa conciencia está conquistada e invadida por los poderes externos. Siempre hubo predicadores, catequistas, colegios religiosos, sin embargo ha habido rebeliones y la conciencia se mantenía viva. Pero es que, cualitativamente, el mundo ha cambiado. Hoy día, las comunicaciones y toda la forma mediática de gobernar hace que, desde pequeños, desde el núcleo mismo de la conciencia, no la dejan crecer. La posibilidad de rebelarse es una alternativa con la que ya no se cuenta, y la mente está colonizada. Porque no es igual ir un día a la semana a la iglesia a escuchar el sermón que estar inmerso de la mañana a la noche en un mundo en que tú estás viviendo mucho más de lo que te suelta un televisor o un aparato de radio, y no digamos la industria editorial, y sobre todo desde pequeño... La posibilidad de reivindicar algunos espacios de conciencia libre está en un sistema de enseñanza que eduque para la racionalidad y el cultivo de razonamiento libre. Por eso, la Declaración de derechos humanos me indigna, son una religión. Las N.U. son una santa alianza del s. XX. Y la concentración de medios económicos también impide que florezcan conciencias, para un mínimo de instrucción hacen falta medios materiales