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No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   


 

 

¡Ya basta con este Dios!

Lluís Ronda

UCNR Unidad Cívica Navarra por la República  1 de Agosto de 2009


Hay conceptos donde no cabe la dicotomía, como lo son el de "Dios" y el de "Justícia".


Desde hace siglos, Occidente ha tenido que soportar un colonialismo teológico por parte de la iglesia católica en nombre de “la sociedad perfecta” y la “salvación del hombre”, tesis que no ha cejado en su pretensión de proclamarse Universal.

Desde el Sacro Imperio Romano y en contra del concepto Trinitario de Dios que tenían los primeros cristianos (Dios como símbolo), la santa sede dirige su poder, su fuerza, en nombre de esta afirmación: “la autoridad viene de dios”. Evidentemente, este “dios” no debía ser “relación” (padre-hijo-espíritu santo, eternidad-humanidad-universo…), donde uno no es sin el otro, donde todo esta interrelacionado, cada uno forma parte de un todo y viceversa. Dicho “dios” debía convenirse “sustancia”, “entidad”, a la manera de un señor (seguramente con barba blanca) omnisciente, omnipotente y todopoderoso que nos controle desde el cielo. ¿Cómo, sino, se podría justificar un imperio, un papa, un rey o soberano que hablara, propusiese, dictara y ejecutara en nombre de su “dios”?

Así fue cómo la teocracia cristiana, el cristianismo, se excedió, abusó demasiado de su poder: en su nombre fueron secuestrados más de 40 millones de esclavos africanos (centenares de ellos incluso fueron regalados y bien recibidos al Vaticano), las cruzadas, la inquisición, los papas corruptos… hasta el papa era quien concedía a las naciones el derecho a conquistar, ¡Mandaba del mundo!

La distancia, en aquellos momentos, entre el Evangelio de Jesús y el proceder de la iglesia era insalvable.

Pero gracias a Dios (símbolo), las cosas han cambiado (hay que decir, en justicia, que los actos más loables y Magnánimos también se han producido en nombre del cristianismo), pero creo que si la actual iglesia católica no cambia la idea que tiene de Dios, continuará condenada a su fracaso humano y divino.

Hay conceptos donde no cabe la dicotomía, como lo son el de “Dios” y el de “Justicia”. Cuando el papa Benedicto XVI visitó el campo de concentración de Auschwitz, dijo: ¿dónde estaba “dios” durante esta barbarie? o sea, ¿por qué lo permitió? Decepcionante, triste. Santo triste, triste santo. ¿Qué podemos esperar de esta iglesia? Justo lo que estamos viviendo: el intento de continuar imponiendo a la sociedad “sus” normas de conducta moral y ética de base escolástica a través de la palabra del “dios” personal encarnada en la mayoría de curas católicos, así, lejos de un ecumenismo de integración (diferenciar para unir y superar), continúan queriendo ser depositarios de esa “verdad” que dicta el dogma, la cual se quiere universalizar.

La desgracia, la desolación, la masacre y la muerte de las guerras lo provoca el ser humano, pero el ser humano es parte de Dios y todos somos portadores de su reino en nuestro interior (para los que sepan encontrarlo). Así pues, habrá, además de predicar en nombre de la justificación como por ejemplo los Magnánimos y Santificados Vicente Ferrer y la Madre Teresa, habrá, digo, primordialmente y con más fuerza, predicar luchando por la Justicia (Teología de la Liberación), y esto significa “plantarle cara al sistema establecido”, a sus líderes, a aquellos que provocan esas guerras inicuas con millones de muertos inocentes; habrá que levantar la voz contra aquellos que fabrican y comercian con el armamento y contra los escandalosos gastos de los estados en relación a esta malvada e inhumana materia; habrá que levantar la voz contra esos señores con traje y corbata, magnates del capitalismo, que en nombre del “progreso” están exterminando los pueblos indígenas y los recursos naturales.

Jesús “levantó la voz” y lo crucificaron… pero antes de expirar se dio cuenta que Dios no era ninguna “persona”. Quien quiera entender que entienda.
 

 

 

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