Entonces, ¿dónde encuentra su fortaleza?
En la
tradición. En este siglo hay un conocimiento
científico que debería dar lugar a un abandono de la
religión. No se produce porque los imaginarios
colectivos son asimilados por el bebé desde que
empieza a tener autonomía. El hogar es la gran
máquina de hacer cristianos, por eso la Iglesiatrata
de mantenerlo a salvo.
"La Monarquía se caerá en unos 20 años y volverá
el laicismo"
¿Qué opina del auge del creacionismo?
El
porcentaje de científicos que abandona las creencias
religiosas es mayor cada día que pasa. La cultura
americana no es propiamente científica, sino
tradicional, porque repite los estereotipos de los
fundadores.
¿Por qué los Estados han respetado la Iglesia?
Porque es
una institución poderosa, con una clientela muy
fuerte y una gran determinación de predicación de su
doctrina. Desde que se unió al Imperio Romano, su
potencia pasó a ser casi insuperable.
¿Por qué el Gobierno no se independiza de la
Iglesia?
La
República fue una página nueva en nuestra historia.
Su núcleo y la causa de su destrucción fue el
laicismo, porque la Iglesia se dio cuenta de que se
jugaba el tipo y puso toda la carne en el asador.
Esto no lo entienden los jóvenes porque no lo han
vivido y porque en las escuelas el PSOE, que había
hecho pactos, eliminó esa circunstancia de los
planes de estudio.
"Todos los políticos han regalado a la Iglesia
todo lo habido y por haber"
¿Qué opina del aumento en la financiación de la
Iglesia?
La
explicación es que el virus republicano ha quedado
totalmente extirpado. El PSOE hizo una ruptura
histórica total, porque la Transición fue la gran
estafa política de este país. Alegando que volverían
los militares, intervinieron e impidieron que se
volviera a instaurar una República, y además
eliminaron el poder constituyente, porque la
Constitución está elaborada por los procuradores en
Cortes de la época de Franco. No se cuestionó la
jefatura del Estado y eso sí se hizo en la República
de 1931, que eliminó la Corona y promovió el
laicismo.
¿Tan malo le parece el sistema de hoy en día?
Los
llamados partidos democráticos entraron en el juego
y nos condenaron a tener una olla de corrupción con
una tapadera que se llama monarquía parlamentaria.
Vivimos en plena inconstitucionalidad y, en los
últimos tramos del Gobierno de Zapatero, en una
disolución por la vía autonómica. Es una dictadura
de partidos organizada para que los dos grandes
tengan la mayoría.
Usted fue embajador en la Santa Sede, ¿cómo ve en la
actualidad a la Iglesia?
Hace mucho
que la Iglesia está en un proceso de pérdida de
clientela y que tiene puesta su fe en el tercer
mundo, donde hay muchas personas. Ratzinger, un
hombre de formas inteligentes aunque no demasiado
brillante, tenía que haber hecho la apertura y la
revisión de los dogmas morales, pero no lo hace.
¿Y
la rama española?
Están
desquiciados porque se acostumbraron a un régimen de
monopolio de las conciencias, que es lo que fue
España hasta la República. Y a eso hemos de volver,
la Monarquía caerá en unos 20 años y se regresará a
esa fórmula.
¿Y
el Minivaticano?
Todos los
políticos les han regalado [a la jerarquía católica]
todo lo habido y por haber. Es increíble que incluso
Felipe González les diera todo. A mí me dijo que a
la Iglesia no se le podía discutir nada y que no me
metiera en temas de dogma. Cuando las
beatificaciones, al Gobierno no le gustó el empeñó
del Vaticano en volver a la Guerra Civil y se mandó
una representación de un nivel que evidenciara el
descontento. Y sin embargo, un mes más tarde hubo
una cena en la Nunciatura, con el rey y el
presidente del Gobierno. La Conferencia Episcopal
pidió que me quitaran y en agosto fui relevado.