Rebeldía y
Ateísmo
Ulises
Casas Jerez
Escuela ideológica
2 de Marzo de 2009
Algunos jóvenes de gran inteligencia cuestionan la existencia
del dios o de los dioses; generalmente obedecen a un rechazo a
la autoridad paterna extendida a todo lo que represente
autoridad y represión
Las sociedades
patriarcales y represivas generan una reacción de rebeldía
especialmente en los jóvenes adolescentes que pueden entender
que la obediencia no puede estar basada en el poder del padre o
de la autoridad que le reemplaza ya en la vida de la sociedad.
Esa rebeldía los lleva a afirmar que no hay dios y considerarse
ateos. Su ateísmo es apenas emotivo y por ello, esos jóvenes, en
su edad adulta vuelven al redil de las creencias y a la
orientación de sus hijos en la dirección tradicional.
En la sociedad
capitalista actual ese fenómeno se acentúa tanto en la dirección
de los jóvenes rebeldes “ateos” como en la de jóvenes creyentes
que ingresan a las iglesias cristianas de fanáticos pastores que
les anuncian el reinado de un nuevo Mesías y el peligro de los
nuevos tiempos que incitan al alejamiento de la doctrina
cristiana.
Las relaciones
familiares son complejas en situaciones en las cuales el
desempleo y el empobrecimiento rompen la armonía de los hogares;
la relación de pareja se deteriora y eso influye en los hijos
que se ven abandonados a su propia existencia en un mundo en el
cual es, precisamente, la soledad la que produce fenómenos como
el alcoholismo, la drogadicción y el crimen. Si a ello se agrega
el que algunos padres se convierten en pontífices para obligar a
sus hijos a practicar el culto o las creencias que ellos
consideran necesario para el bien tanto de ellos como de la
sociedad, el asunto se torna en graves contradicciones
imposibles de solucionar dentro del círculo familiar y terminan
rompiendo la relación familiar ya sea “liberando” al hijo del
poder del padre o llevándolo a una crisis psicológica difícil de
solucionar.
En estas condiciones,
los jóvenes que se rebelan contra las creencias de sus
superiores solo tienen un camino a seguir si desean racionalizar
su ateísmo: estudiar la Historia y la Filosofía materialista
dialéctica; dentro de ese estudio pueden llegar a comprender la
esencia del ateísmo y, en esa forma, asumirlo racionalmente o
tomar el camino tradicional de los creyentes dentro de los
cuales hay infinidad de corrientes lo mismo que dentro de los no
creyentes; pero el ateísmo filosóficamente materialista y,
consecuentemente, científico, es el que consideramos real.
Por otra parte la
juventud actual se encuentra en situación de mayor conflicto
debido al desarrollo de la sociedad de consumo y la inmensa
cantidad de objetos mercantiles dentro de los cuales se halla el
mismo individuo. Por ello nos dirigimos a esa juventud para que
supere esa situación organizándose en diversidad de formas; como
lo fundamental es lo económico, es la forma colectiva productiva
la que puede sustentar y dar seguridad a los jóvenes como la da
a los adultos. A la vez, la juventud debe practicar el deporte y
escuchar la música; pero no la música que expresa su descontento
y rebeldía a través de las notas estruendosas que impiden pensar
y dialogar, sino la música clásica que nos relaciona con la
naturaleza y la armonía de la misma. La música moderna, como
expresión del caos social y cultural, reafirma la rebeldía sin
darle salida a la misma; lo que oímos en las discotecas y en los
grandes conciertos a campo abierto no es otra cosa que la
distracción del pensamiento y el razonamiento sobre la situación
de conflicto que vive la sociedad moderna. Es lo mismo que los
grandes eventos deportivos de naturaleza mercantil que aumenta
las arcas de los grandes empresarios de esa actividad humana. El
deporte que debemos practicar ha de ser formativo de nuestra
personalidad y complemento de la música que nos llena de
tranquilidad y armonía con la vida y la naturaleza; es como
volver a los griegos que sustentaban la educación en el deporte
y la música pero a los niveles de nuestras sociedades en donde
existe mayor peligro de decadencia humana.