Los
apóstatas seguimos prisioneros
Milagros Riera
UCR 8
de Octubre de 2008
Hace unos días el
Tribunal Supremo después de una larga espera, falló a favor
del Arzobispo de Valencia y contra el particular que pedía
que se le acordara el derecho de apostatar. La Audiencia
Nacional anteriormente, había reconocido el derecho del
demandante, el Arzobispo recurrió, y por fin se le ha dado
razón, consagrando así el hecho de que los que queremos
salir de la secta nos sintamos prisioneros.
Muchos fuimos
bautizados por necesidad, sin caer en las redes de la
Iglesia no existíamos, y nuestros padres incurrían en
condenas y vejaciones, en la España de Franco no se podía
subsistir si no se era católico, y al parecer este estado de
cosas continua. Los padres siguen bautizando a sus hijos,
por creencias, por costumbre, por dar una bonita fiesta y
engalanar al retoño con caros faldones. No piensan que
quizás sus hijos cuando sean conscientes no deseen
pertenecer a una secta de la que nada bueno puede esperarse,
su historia plagada de crímenes esta ahí para demostrarlo.
Vivimos en un
extraño país al que llaman España, todos los días nos hablan
de libertad y de democracia, pero los derechos mas
elementales no son reconocidos, como el de poder salir de un
lugar que no nos conviene y en el que nos metieron sin
contar con nosotros. Hay otros derechos que también se
vulneran, como el de buscar y enterrar a nuestros
desaparecidos, saber quien los mato, pedir, cuentas a los
asesinos y reconocer un genocidio, el republicanos, que fue
uno de los mas importantes de la historia.
El estado se
inhibe de sus responsabilidades y desde hace años lo único
que se puede hacer es coger un pico y una pala para ir al
monte a la búsqueda de los restos de los abuelos. Los que
lucharon por la democracia siguen condenados como rebeldes
por los mismos que se sublevaron contra ella, este gobierno
tan democrático no esta dispuesto a anular los juicios, todo
lo más consentirían en dar un certificado de “buena
conducta” a los asesinados, yo no lo pediré para mi suegro,
fue fusilado por defender la legalidad republicana y ese es
su mejor certificado, yo pido la anulación de todos los
juicios asesinos.
Volvamos a la
apostasía, se trata del mismo problema, el gobierno esta
dispuesto a hacer cualquier cosa para ser grato a la
Iglesia, dinero, preparar fastuosa acogida del papa, acallar
las justas peticiones de las victimas de la guerra que ellos
organizaron, y ahora también negarnos el derecho de
apostatar.
El problema es
político, otras asociaciones lo han señalado y la solución
debe ser política. Debemos pedir al gobierno, democrático,
dicen, que se promulgue una ley que ampare nuestro derecho.
Que se anule el Concordato que convierte a la Iglesia en un
estado dentro del estado, en el cual las leyes del país en
el que viven no se aplican. Pidamos también una ley que
obligue a que los bautizados no figuren en registros
eclesiásticos hasta que a su mayoría lo pidan, si así lo
desean, que sea un acto de su libre albedrío.
La separación de
la Iglesia y del Estado debe hacerse efectiva, no lo es, a
la vista esta, y eso no propicia un estado democrático como
el que nos dicen que disfrutamos. Este estado de derecho y
laico, debería sacar la religión de las escuelas, ni
siquiera siendo voluntaria y no obligatoria, es una
signatura que debe desaparecer, el hecho de enseñar a los
niños no la realidad y la ciencia, sino hacerlos creer en un
mundo en el que seres alados y barbudos se pasean entre las
nubes y que con encender una velita se obtienen todos los
deseos, les provoca un auténtico lavado de cerebro que les
predispone a pertenecer mas adelante a sectas y a buscar el
mundo irracional en el que se educaron, pensemos que para
nosotros, adultos, este mundo es una paparruchada, para
ellos es auténtico, así se lo enseñan sus mayores, el daño
para sus mentes es incalculable.
Que podemos hacer
los que deseamos apostar, lo primero unirnos todos, tanto
asociaciones como particulares, elevar nuestra protesta ante
las Cortes, por medio de los diputados que estén dispuestos
a defender nuestros derechos, protestar en cuantas tribunas
podamos, dando a conocer el perjuicio que se nos hace, y en
ultimo recurso presentar peticiones de excomunión, tanto
masivas como particulares, se pueden presentar en medio de
una ceremonia religiosa, tal como la misa, una excomunión
publica no puede la Iglesia ignorarla, es mejor pedir
marcharse, pero si no nos dejan consigamos que nos echen.
Debemos
concertarnos antes de que la Iglesia llegue con sus hogueras
desmontables (es simbólico, no se si las tienen preparadas),
y no lo tomemos a broma. Ripoll fue en 1826 la última
victima oficial de la inquisición, era Valenciano, de la
cuidad de Gasco y su ilustre predecesor no paro hasta
hacerle ahorcar por el brazo secular de la Iglesia, es decir
los tribunales del estado, a su servicio, como ahora también
sigue pasando. Ripoll se hubiera salvado si no hubiese
estado bautizado, cuando se demostró que lo estaba lo
colgaron, como se ve tenemos muchas razones para salir de
una institución donde suceden estos casos.
Este estado es
una monarquía, y de ahí viene esta falta endémica de
democracia que vulnera todos nuestros derechos. La monarquía
de la que hablamos nació de una guerra sangrienta y de una
dictadura abominable, el rey esta ahí para perpetuar el
estado franquista, no olvidemos que juro sus principios, la
única manera de acabar con esta contradicción, monarquía
contra democracia, es luchar por la República que
asesinaron, solo así podremos recuperar nuestras libertades.
¡Viva
la Republica!
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Milagros Riera http://ateosyrepublicanos.blogspot.com/