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Por qué Dios no tiene un doctorado (ni Cifuentes ni sus Judas credibilidad) PDF Imprimir E-mail
Opinión / Actualidad - Política
Escrito por Juan Carlos Monedero   
Viernes, 19 de Mayo de 2017 05:28

Me manda el profesor Pablo Sánchez León un documento que explica por qué Dios no está en el cielo de los académicos. Completa aquel aserto que dice que a Maquiavelo no le dejarían publicar en la American Political Science Review, obviamente por falta de calidad académica. A veces las cosas tienen su explicación. Otras, es más complicado ¿Por qué puede votar alguien a un partido tan corrupto como el PP? Cuando fue liberado el campo de concentración de Mauthausen, las tropas americanas obligaron a los vecinos del pueblo a llevar personalmente comida y ropa a los prisioneros. Los vecinos que decían que no sabían nada, que no habían visto nada, que no olían nada. Aunque las cenizas cayeran sobre las calles del pueblo. Un Papa se preguntó dónde había estado Dios en Auschwitz. Antes, lo había preguntado un judío.

Dios nunca estará como doctor en ninguna de las mejores universidades del mundo (por cierto, ninguna española), de la misma manera que Cristina Cifuentes, que también viene de trabajar en la Universidad, en concreto en la Universidad Complutense de Madrid, tampoco estará entre la gente decente que denunció la corrupción. Porque resulta que siempre estuvo rodeada de los corruptos, aunque no viera nada, siendo jefa administrativa y política de los corruptos, sentada en el mismo sitio donde tomaban las decisiones los corruptos y votando las decisiones que votaban los corruptos. A Jesucristo le salió uno bastante malo, Judas, y unos cuantos cobardes, que le negaron cuando la cosa se puso complicada. En el PP son todos cobardes porque obedecen cuando les dicen los del sanedrían que lo hagan, lo niegan todo en el huerto de los Olivos de la impunidad, y hay, de momento, más de 800 malos imputados por casos de corrupción. Los que no son cobardes hace tiempo que se fueron del partido. Las dos manos derechas de la Condesa de la Corrupción están en la cárcel por ladrones. Que vayan contándoles cómo se vive ahí adentro. Andan todos con cierto desespero, porque no pueden llamar sin más a sus legionarios de Cristo a que alejen con sus espadas a los que van a detenerles, porque los centuriones -de la UCO- están con la Constitución. Cristina Cifuentes sale, de momento, en dos documentos de la Guardia Civil, de la Unidad Central Operativa, señalada como responsable de haber favorecido a un empresario hostelero, amigo del alma de Esperanza Aguirre, que luego financiaba las campañas electorales del PP, es decir, que colaboraba para convertir la democracia española en una ciénaga sin vida decente después del diluvio. Y lo que queda.

Cifuentes, la que decía que se iba a acabar la corrupción, la amiga de los amigos del Tamayazo, la que allá por donde ha pasado ha dejado su doctrina -incluida la Universidad ¡Pobre Complutense!-, la que venía a regenerar la charca y acabar con la corrupción, la elegida por Rajoy, doctor en recomendar a la gente que mire para otro lado, la “rubia” que dice que no se entera pero que obedeció a Lot sin rechistar y nunca miró hacia atrás para ver cómo destruían sus amigos las arcas públicas. Dios nunca tendrá un doctorado y el PP nunca jamás tendrá credibilidad de nadie que crean en la democracia. Porque no puede haber perdón sin haber arrepentimiento y restitución. Porque mienten y dicen que no han hecho nada y ninguno devuelve el dinero que ha robado. Porque como Pilatos, estos sinvergüenzas se lavan las manos y porque como Judas del siglo XXI, han aprendido y prefieren ahorcar a todo un pueblo con tal de quedarse las treinta monedas multiplicadas por millones que le han quitado a este pueblo. Espartaco, a su manera, haría también su moción de censura.

 

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Fuente: Comiendo tierra