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Adiós democracia, adiós PDF Imprimir E-mail
Opinión / Actualidad - Política
Escrito por Benito Sacaluga   
Jueves, 18 de Mayo de 2017 04:10

Lo digo completamente en serio, el vaso de la democracia en España está medio vacío, y no solo no hay nadie que lo rellene sino que día a día su contenido se va evaporando. Esto no es un juego, pero como tal lo estamos tomando, confiados en que nunca se producirá una involución y sin darnos cuenta de que ya se está llevando a cabo. Para actuar debería bastarnos con leer las noticias que diariamente se producen en torno al Poder Judicial, reveladoras y reales, de un alcance extremo.
 
Todo apunta a que la cúpula del Poder Judicial está en manos del Ejecutivo. Al mismo tiempo el Poder Legislativo está maniatado por la derecha gracias al beneplácito de los soberanistas y el cainismo instalado en la izquierda desde tiempos inmemoriales. Cuando Montesquieu escribió la fórmula de oro de la democracia, cuando dijo a todo el mundo que la separación de poderes era una condición indispensable, lo hizo de forma rotunda y sin dejar el menor resquicio a interpretaciones ni excepciones.
Al menos en nuestro país hace ya tiempo (si alguna vez existió) que la separación de poderes se ha ido diluyendo. Al mismo tiempo otros "poderes" han tomado el mando de la situación. Los medios de información y el poder financiero marcan nuestra vida, se hace lo que ellos quieren que se haga y se juzga a quién ellos quieren que se juzgue, siempre según sus intereses económicos.  Para los ciudadanos de a pie solo quedan las migajas del pastel, migajas que en los últimos años se reciben con extraño agradecimiento. Más vale esto que nada, nos decimos, mirando al suelo, sin contemplar siquiera la posibilidad real de un cambio.
Desde finales de 2011 (X Legislatura) hemos estado dirigidos por la batuta de un Gobierno prisionero del poder financiero y de sus ambiciones políticas y personales, por un Gobierno que campó a sus anchas gracias a su mayoría absoluta durante cinco largos años, más uno de propina en funciones negándose radicalmente a someterse al control parlamentario. Después de ello y muy al contrario de lo que cabía esperar, la derecha se hizo con más del tercio de los votos del electorado, y todavía más al contrario de lo que cabía esperar el partido más importante de la izquierda prestó sus votos para que la derecha siguiera instalada en el poder. De seguir así, poco nos falta para convertir a España en una dictadura encubierta en la que solo importarán los beneficios de los poderosos, de los politicos y de los corruptos.
Llevamos diez años pagando la factura de la corrupción, una factura que cada día engorda, que parece no tener límites, quizás con la esperanza de que la Justicia ponga las cosas en su justo lugar, ahora presenciamos impertérritos una situación dentro del Poder Judicial que normalmente turbaría o impresionaría a cualquiera. 
En la izquierda real y en la de salón no faltan teóricos, defensores de ideologías varias, eso sí solo teóricos. Tampoco faltan aquellos que por sistema se dedican a descalificar cualquier actuación o movimiento en contra de este desastre, lo hacen simplemente por la sencilla razón de que no se les ha ocurrido a ellos. Sobran teóricos ansiosos de poder. Sobran nostálgicos y pensadores arcaicos. 
Ante lo que está sucediendo es imprescindible tomar calles y plazas, alzar la voz y exigir de forma contundente la efectiva separación de los tres poderes en los que está cimentada la democracia. Hay que exigir la puesta en marcha de una moción de censura al gobierno del Partido Popular, y hay que exigir al resto de partidos politicos con representación parlamentaria el apoyo unánime a la misma. Es una cuestión de supervivencia.  Menos teoría y más practica. Objetivos alcanzables y a corto plazo, las quimeras han de quedar para otra ocasión, deben marcar las actuaciones encaminadas a salvar una democracia destartalada y en peligro de extinción. La oposición es parte integrante esencial de la democracia, si la oposición está divida la democracia sufre y muere. En España disponemos de un ejemplo no muy lejano.
Si todo el poder del Estado, Judicial, Legislativo y Ejecutivo, emana del pueblo, hagamos que el Gobierno y los politicos nunca lo olviden. 
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