Hasta los cojones PDF Imprimir E-mail
Opinión / Actualidad - Economía
Escrito por Javier Gallego   
Jueves, 21 de Junio de 2012 00:00

Se ruega no tocar los huevosPrimero fueron a por los pensionistas y asumimos que nos tendremos que jubilar en el cementerio.

Después fueron a por los funcionarios y lo aceptamos como un mal menor.

Más tarde fueron a por los parados y empezamos a movernos.

Cuando fueron a por la democracia, nos indignamos.

 

Fueron a por nosotros y nosotros fuimos a por ellos.

Entonces fueron a la suya y nos cansamos de esperarlos.

Después fueron a por las elecciones y se las llevaron.

Luego fueron a por nuestro dinero y nos resignamos a pagarles más impuestos.

Vimos cómo se fueron esos impuestos por el desagüe y volvimos a indignarnos.

Después fueron a por los profesores y tuvimos que salir a defender la educación de nuestros hijos.

Más tarde fueron a por nuestros hijos y les pegaron como si fueran el enemigo.

De nuevo fueron a la suya y nosotros a indignarnos.

A continuación fueron a por los médicos y los enfermeros y rezamos para no enfermarnos.

Cuando fueron a por los enfermos, deseamos que un milagro los sanara.

Cuando fueron a por los inmigrantes, les aconsejamos que se fueran.

Cuando se fueron nuestros amigos y familiares, les aconsejamos que no volvieran.

Entonces vinieron a por nuestros trabajos y nuestros derechos laborales y salimos detrás de ellos pero no los alcanzamos.

Luego fueron a por nuestros ahorros y se los llevaron y aún nos estamos preguntando cómo y a dónde.

No fueron a por ninguno de ellos y jamás pudimos preguntárselo.

También fueron a por nuestras casas y nos expulsaron.

A continuación vinieron a secuestrarnos y nos entregaron.

Ahora han ido a por los mineros y los mineros les cortaron el paso.

Ahora han disparado a los mineros y los mineros les han disparado.

Han ido a cerrar las minas y los mineros se han encerrado.

Han ido a enterrarles vivos y los mineros han salido del agujero.

Los mineros bajan a la mina con un pájaro.

El pájaro es más sensible a los escapes de gas. Su muerte les avisa de un peligro inminente.

Los mineros son nuestros pájaros.

Si ellos caen, no sé si tendremos tiempo para escapar.

Cuando vengan a por nosotros, quizá sea demasiado tarde.

Como dicen los mineros: Nosotros no estamos indignados, nosotros estamos hasta los cojones.

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Fuente: Carne Cruda