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| El Museo del prado es revolucionario y republicano |
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| Nuestra Memoria - Cultura de la Memoria |
| Escrito por Arturo del Villar / UCR |
| Domingo, 20 de Noviembre de 2011 04:52 |
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Por lo tanto, el llamado desde 1920 Museo del Prado dejó de ser propiedad de los reyes gracias a la Gloriosa Revolución, y puede decirse que como tal existe desde 1872, durante la Regencia del general Serrano. El Museo se hallaba señalado día y noche, como otros edificios históricos, monumentos artísticos y hospitales, para evitar que los aviones lanzaran bombas al azar y los dañaran. No por azar, sino con el propósito de destruirlo, para culpar a los republicanos de no salvaguardar el tesoro cultural español, el Museo del Prado fue bombardeado el 16 y el 19 de noviembre de 1936. La techumbre y el exterior sufrieron daños, pero las bombas nazifascistas no penetraron en las salas. Hay una obra de Rafael Alberti que tiene como tema esos acontecimientos: Noche de guerra en el Museo del Prado. Su compañera María Teresa León recuerda en su Memoria de la melancolía que ella misma dirigió el traslado de algunos cuadros del monasterio de El Escorial hasta el Museo del Prado, pensando que allí estarían protegidos. El bombardeo demostró que no era así, y por eso el Gobierno presidido por Francisco Largo Caballero tomó la decisión de evacuar los tesoros artísticos del Museo, para librarlos de la barbarie que asolaba Madrid. Leamos a María Teresa: Faltaba madera de entarimar para hacer los cajones de los embalajes y no teníamos camiones, porque cada camión del frente tenía su tarea señalada. Recurrimos al Quinto Regimiento, recurrimos a los ferroviarios. Los ferroviarios se encargaron de traernos la madera de unos almacenes que se habían quedado entre dos fuegos, en el Cerro Negro. El V Regimiento y la Motorizada dieron el transporte y la protección para el camino. [...] Pero al pasar el puente de Arganda fue necesario bajar los cuadros y hacerlos cruzar a hombros al otro extremo, pues el andamiaje era demasiado alto. [Citado por la ed. de Bruguera, Barcelona, 1982, pp. 234 ss.]" Milicianos anónimos, hijos del pueblo, salvaron el mayor tesoro artístico español, evitando su destrucción por las bombas de los militares sublevados y sus patrocinadores alemanes e italianos, que les prestaban sus aviones para que aniquilaran al pueblo con su historia. En total fueron 71 camiones los que trasladaron 1.868 grandes cajas de Madrid a Valencia. Después viajaron a Barcelona, de allí a Perelada, a Figueres, a La Bajol, y al entrar en Francia fueron trasladados a un tren que los condujo hasta Ginebra, al cuidado de la Sociedad de Naciones. Una orden de Azaña El 18 de junio de 1939 el ya expresidente de la República Manuel Azaña comenzó a escribir una larga carta a su amigo Ángel Ossorio, ambos en el exilio de su patria para preservar su libertad. Entre otras cosas le explicaba: Repetidamente le llamé la atención a Negrín: "El Museo del Prado –le dije en una ocasión--, es más importante para España que la República y la monarquía juntas." "No estoy lejos de pensar así", respondió. "Pues calcule usted qué sería si los cuadros desapareciesen o se averiasen gravemente." "Sí: un gran bochorno." "Tendría usted que pegarse un tiro", le repliqué. [Obras completas, vol. VI, Madrid, Ministerio de la Presidencia, 2007, p. 627.] El dictadorísimo reclamó a la Sociedad de Naciones la devolución de los cuadros que los aviones a su servicio habían tratado de aniquilar, y efectivamente se los entregaron. Una demostración más de la soledad de la República Española, defendida únicamente por la Unión Soviética y México. Esta historia verdadera de España no le interesa recordarla a los historiadores oficiales. Por eso la escribimos. |



