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| El obispo y la religión |
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| Escrito por Migue Ángel de la Calle / Noticias de Guipúzcoa |
| Jueves, 16 de Febrero de 2012 06:31 |
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Además de recordar a Saramago, que era intolerante con los intolerantes, con las injusticias o con las guerras, debo agradecer el escrito, que en estas páginas Joxe Arregi ha publicado el día 7 de este mes. Agradecérselo por ecuánime, por tolerante y por honesto.
No pienso lo mismo del escrito que bajo el título "Matricula a tus hijos en religión", publicó en este mismo diario el domingo 29 de enero, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla.
¿Cómo es posible, señor obispo, que nos obsequie con tal cúmulo de mensajes tendentes a considerarnos imbéciles a los ciudadanos? ¿Cómo es posible tamaña demagogia, falta de rigor y desprecio a la inteligencia de los ciudadanos? ¿Quién le pide a nadie, y menos a usted, que renuncie a sus creencias? ¿Quién educa según las ideologías de los políticos de turno? ¿De qué liebres y gatos habla usted? "Hoy todo el mundo se cree con la capacidad de hablar sobre religión... ¡la ignorancia es atrevida!" ¡Vaya! Solo falta que determine usted quién tiene capacidad y quién no para opinar de la religión como asignatura. Señor obispo, me temo que se le ha ido la mano. Ya ve, los tiempos poquito a poco van cambiando. Usted sabe perfectamente que "las leyendas negras" del cristianismo (mejor de la iglesia, si usted quiere) además de negras son ciertas. Recuerde usted sin ir más lejos dónde estaban los obispos en la aún reciente dictadura de Franco. A modo de fotografía familiar, podemos recordar al dictador bajo palio, tal vez después de haber ordenado alguna ejecución; por no hablar de inquisiciones y otras "zarandajas". Tal vez la religión le ayude a entender el sentido de la vida y orientarse entre tanta confusión y tanto relativismo, como usted dice pero para eso están sus catequistas, sus curas párrocos, perfectamente preparados, sus iglesias... . Señor obispo, ¿también quieren una asignatura? ¿De dónde saca que la "religión sin ciencia está coja"? La religión, con todo respeto a los creyentes, es la antítesis de la ciencia por cuanto ésta se basa en demostraciones ciertas, y aquella en la fe. Y ¿qué es la fe? Creer lo que no podemos ver ni demostrar ¿no? Coincido con usted o con su personaje Benito, en alguna de esas frases hechas y redondas que tanto parecen gustarle: "La ciencia sin conciencia es la ruina de la humanidad" Le recuerdo, ya se que lo sabe bien, que la mayoría de las guerras y gran parte de las catástrofes, han sido desencadenadas por "insignes" hombres religiosos, cuando no promovidas en nombre de la religión. Pero en fin, volvamos a lo nuestro. Vivimos en un estado no confesional por la decisión democrática de sus ciudadanos. Que la enseñanza pública sea laica es una consecuencia natural, como ocurre en la mayoría de los países de nuestro entorno. Las creencias religiosas como las políticas, forman parte del ámbito privado. Eso no quita para que en la escuela pública, se estudie como fenómeno cultural y social, los principios de las religiones al igual que se estudian otros fenómenos sociales y culturales, literarios o arquitectónicos que han ido apareciendo a lo largo de la historia. La escuela en general y la pública en particular debe ser un espacio donde el adoctrinamiento religioso o ideológico quede fuera de sus puertas. Esto no quiere decir, insisto, que nuestros alumnos no reciban, que la reciben, información sobre la historia de las religiones y su presencia en el mundo contemporáneo. La religión debe salir de las escuelas y quedarse en su lugar natural, en las iglesias y en las casas. El mantenimiento de la clase de religión en la escuela pública roza o incluso puede incumplir la propia constitución española, cuando en su artículo 16.2 dice que "nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias". La clase de religión, clasifica en principio a los alumnos en creyentes y no creyentes, y este hecho rompe con un principio fundamental en democracia que es la libertad de conciencia, de pensamiento y de inclusión social. Termino, señor obispo, volviendo al principio de este escrito. Saramago "no creía en Dios, no lo necesitaba, y además era bueno". He ahí lo importante: que la educación haga a nuestros jóvenes buenas personas, informados del mundo en el que viven, críticos, solidarios, cultos, no manipulables, con valores éticos. Me atrevería a sugerirle que sus "prédicas", vayan más encaminadas a hacer apología de la bondad y de la justicia, en lugar de tratar de manipular con su demagogia. Solo le ha faltado un pasito para plantear directamente la religión como asignatura obligatoria y las ciencias y demás, como asignaturas optativas, por aquello de que la "religión sin la ciencia se queda coja". Saludos y ocupen ustedes sus iglesias. Posdata: el PSOE quiere denunciar ahora el acuerdo, concordato, con la Iglesia. ¡No han tenido tiempo en 20 años! Patético. Migue Ángel de la Calle es Profesor de Enseñanza secundaria -------------------------- Fuente: Noticias de Guipúzkoa |






