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El
resentido
Eduardo
Haro Tecglen El País 22/01/05 No deja de
estar todo en relación. Los resentidos son aquellos que no tienen nada:
comprenden varias razas -el eje del mal, los seis países nombrados por la Rice-
que no comen, mueren de hambre, de enfermedades y de un enorme fastidio de ver
pasar los siglos en contra suya. Se ha intentado convencerles por muchas vías:
la colonización, el envío de leche en polvo, la insistencia de los misioneros
en que ellos se salvarán mientras los ricos se quedan a la puerta del cielo. Y
la granujada de las Cruzadas; y las radios de onda corta (ahora, los satélites).
Y los jefes educados en las academias militares de Occidente, las armas vendidas
por cacao, café o lo que sea (sexo ya no: hay sida); granjas de blancos, minas
de blancos, petróleo de blancos. Como ellos no comen, ni se abrigan, ni se
vacunan, ni nada, y ven a otros, son resentidos. Hay que lanzarles misiles: si
no, querrán comerse lo nuestro. Y nosotros, como decían los nazis ("Gott
mit uns"), estamos elegidos sobre todo: América ("God 's own
country").

Bush dijo 42 veces la
palabra "libertad": es publicitaria. Y dos o tres veces dijo
resentimiento y tiranía en extensas zonas del mundo. El malo es resentido. Es
el terrorista. La palabra afecta a los filósofos, desde Platón a Nietzsche:
difícil de definir. Me interesa porque los monstruillos cotidianos de la
derecha me la aplican con frecuencia. Si Bush se dedica a la caza de resentidos
con misiles, me inquieto. El diccionario no ayuda: son personas que se sienten
maltratadas por la sociedad o por la vida en general. ¡Todo español! Nietzsche
habla del sentido de la propiedad y el revolucionario: la trágica época de
revoluciones que había y venían, y las ayudó sin saberlo (las nazis,
desgraciado: como Wagner, como Darwin), parecía dar a entender que era cuestión
de comparaciones favorables a uno mismo, pobre y abandonado, en relación con el
que posee, el propietario; el resentido cree que él vale más y que una
injusticia le persigue. Si quiere defenderse, es rebelde, revolucionario; un
"revolté" en el sentido de Camus. No es ajena esta consideración a
la insistencia de Bush de inaugurar una legislatura de "propietarios",
nada distinta de lo que pretendía Hitler cuando quería una Alemania de "herrenvolk":
un pueblo de señores. Una raza de amos, traducían algunos (¿resentidos?, ¿esclavos?).
Para lo cual había que matar a los judíos, pueblo elegido también.