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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
El
poder del miedo
Heródoto el rojo (agosto
2005)
Por vocación soy un devoto lector de libros de ciencia-ficción, en donde como en todo hay basura y calidad. En aquellos libros serios, en donde por ejemplo se intenta reflejar la posible sociedad humana del siglo XXI, es raro el escritor que no imagine un mundo controlado por un poder militar-económico, en donde las desigualdades provocadas por las grandes corporaciones y multinacionales se esconden bajo el yugo de la desinformación, la manipulación y el miedo. La sociedad (del primer mundo se entiende) es engañada por un poder que controla todo por el bien de sus “ciudadanos”. Y es más curioso aún leer como casi siempre esta “protección” se debe a la necesidad de defenderse de terroristas inhumanos, rebeldes asesinos o cualquier elemento que de una inseguridad de supervivencia.
Pues bien, ese mundo está empezando ahora. Con los atentados de los últimos meses y semanas han aparecido una tropa de defensores de la “democracia”, que nos alertan de que Al-Qaeda viene a por nosotros, que nos tienen envidia y odian nuestras democracias y libertades. Y así, una serie de mensajes cretinos, simplones y sin la más mínima argumentación de lo que realmente está pasando, mofándose de los que piensan que todo esto no es más que las terribles consecuencias de una guerra económica encubierta con otros y oscuros intereses.
Esta serie de tertulianos, medios de comunicación y políticos que nos machacan que Alá está en guerra con las pacíficas democracias occidentales no tienen otra misión que guiar el miedo e inseguridad de la gente hacia sus intereses, que no son otra cosa que dominar los recursos energéticos y mercados de este nuevo mundo globalizado. Pero no nos dicen las consecuencias de estas intervenciones, entre ellas perder libertades a cambio de SEGURIDAD ¿cómo se acepta renunciar a esto? Pues dándonos a entender que estamos en guerra con otra cultura que nos quiere hacer desaparecer.
Este argumento es sumamente ridículo, todo ello a pesar de lo injustificable y atroz de los últimos atentados, en donde siempre mueren inocentes, trabajadores en su mayoría, por parte de unos indeseables de mente estrecha. Los argumento de estos halcones de la guerra encubiertos se basan en que una organización terrorista quiere sembrar el terror para quitarnos nuestras libertades y forma de vida, es decir, que el mundo occidental sufre ataques como si las hordas musulmanas nos fueran a invadir, precisamente a unos países que controlan la práctica totalidad del armamento mundial (tanto nuclear como convencional), con ejércitos armados hasta los dientes ¿me quieren hacer creer que unos desgraciados iluminados y manipulados van a invadir mi país con unas mochilas de explosivos y móviles? Pues esa es la sensación que quieren hacernos creer que existe. Además intentan desvincular todo esto con las Guerras de Irak o Afganistán, cuando estos conflictos son simplemente la parte más espectacular y descarada de controlar los recursos petrolíferos y geoestratégicos, pero es cierto, no son los únicos conflictos que han provocado esta situación. El principal problema con el mundo musulmán es sin duda que el 70 % de las reservas de petróleo están en países musulmanes, a lo que hay que añadir la humillación al pueblo palestino, un problema enquistado desde hace decenios por la simple razón del apoyo político, económico y militar que recibe Israel de forma descarada. Si a todo esto le sumamos que la cultura musulmana es milenaria, y por tanto orgullosa de su herencia cultural, tenemos un caldo de cultivo para integrismos. Es decir, consentir y apoyar injusticias de este calibre no dan otro resultado que futuros terroristas que hacen el mismo mal que han visto o sentido.
Además Occidente siempre ha intentado promover, financiar y mantener en el poder a dictadores o regímenes autoritarios que controlen los países estratégicos (Como Pakistán o Egipto) o con oro negro sobre sus pies (Arabia Saudita o Kuwait), relegando muchas veces a la pobreza o marginalidad a la mayor parte de la población en países que son ricos en materias primas, dejando controlar el poder a una minoría que acapara casi toda la riqueza. Además, y a consecuencia de lo anterior, se ha entorpecido la evolución de estas sociedades, negándolas un mínimo democrático (que no tienen por que ser igual al modelo occidental) y la práctica inexistencia de políticas sociales. Pues bien, las consecuencias de estas políticas son claras, los descontentos populares son absorbidos por estos integrismos que crean hombres suicidas.
Es curioso como los países que exportan más terroristas son gobiernos títeres de Estados Unidos (A. Saudita, Pakistán y Afganistán), por no hablar que muchos de ellos fueron financiados e instruidos por la CIA, como Bin Laden. Por supuesto no siempre los terroristas vienen de países en conflicto, como se ha demostrado en Londres, lo que nos da una situación aún más compleja. El problema es abrir la caja de Pandora sólo por intereses económicos, pues al final nos salpica a todos de una forma irracional.
Así, la codicia de los poderes económicos, su intento por controlar todos los puntos básicos de la economía capitalista provocan estas explosiones violentas de una forma directa o indirecta, intentándonos hacer creer que las consecuencias de una determinada política son sus causas, es decir, que se bombardean y aniquilan países para defendernos de terroristas, cuando los bombardeos lo que provocan son más terroristas.
Y lo peor es que todo esto se aprovecha para rebajarnos unas libertades que nos ha costado mucho conseguir, y de una forma muy sutil, hacernos renunciar resignada y voluntariamente, por nuestro bien y seguridad. Mi única duda es saber si todo esto del terrorismo internacional está controlado por la CIA y demás servicios secretos o simplemente se les ha ido de las manos y pensaban que los países musulmanes tragarían con todo.
Ellos hacen las guerras y nosotros, los inocentes, ponemos los muertos.
Así lo veo, así os lo cuento