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No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
¡Guantánamo,
no!
Ramón Chao
La Voz de Galicia 29 de Junio de 2005
KARL
MARX regresa. Lo explica Jacques Attali en su libro El verdadero Marx
sobre el filósofo alemán. El autor, economista, ex presidente del Banco
Europeo y en absoluto socialista, que es realmente lo menos que se puede ser
hoy, desmenuza el pensamiento del padre del colectivismo y nos indica por qué
razones sigue siendo actual su pensamiento. Resulta que el Imperio tiene los
pies de barro. Se comprueba ahora en particular a costa de la guerra de Irak.
Los agresores no saben de qué modo pararla (ganarla es ya imposible), y de
seguir así el conflicto les rebotará en las narices como un bumerán
vietnamita.
Aparte de que cerca de 1.800 muertos y 13.000 heridos llevan perdidos en la
guerra, el reclutamiento de nuevos soldados es cada vez más problemático.
Los gastos son difíciles de soportar para una economía por mucho que
favorezca ésta a la industria del armamento, y el desprestigio en el mundo
(convertido en odio en la zona musulmana), alcanza dimensiones extremas. La
opinión pública interna comienza a movilizarse como cuando la guerra de
Vietnam y se multiplican las críticas consiguientes contra Bush.
Dos años después de la toma de Bagdad, de la captura de Sadamn, Irak se
halla en pleno caos. La capital está en ruinas, reina la violencia y según
la CIA, el país se ha convertido en un inmenso laboratorio en el que
investigan los grupos terroristas de todo el mundo.
A Bush le cuesta dar marcha atrás, pero otros prohombres del sistema
imperialista se encargan de allanarle la salida. Por ejemplo, para tratar de
acallar las críticas sobre las torturas que los marines infligen en Guantánamo
a los detenidos sin que haya habido proceso por medio, los ex presidentes
Carter y Clinton exhortan a la Administración norteamericana a que abandonen
el campo de concentración de Cuba. Nótese que denuncias sobre torturas en
esa isla llueven desde hace meses, pero después de las perpetradas en Abu
Ghraib, las divulgan los propios soldados yanquis e influyen de forma
importante sobre la moral de los expedicionarios. Esto es lo que más molesta
a aquéllos personajes. Desean que «se cierre el campo o que se mejoren las
condiciones de detención». Si no se hace, temen, si se producen otras
revelaciones sobre torturas y violaciones de derechos humanos que alteren la
«naturaleza fundamental de la sociedad americana», constituirá «una
victoria profunda de los terroristas», remató Clinton.
Por si fuera poco, el influyente senador republicano Chuck Hagel estima que
Estados Unidos «está siendo derrotado»; que la Administración de George
Bush «ha perdido el sentido de la realidad» y que la situación «no sólo
no mejora, sino que va de mal en peor».
De modo que el coloso precisa de la ayuda de los liliputienses. Para ello se
convocó la Conferencia internacional iniciada el miércoles pasado en
Bruselas, en la que Condoleezza Rice rebajará su porte altanero y desdeñoso.
En mala hora solicita socorro. La división actual de Europa, los noes
francés y danés perturban los planes norteamericanos. Washington deseaba una
Europa unida neoliberal para dominar al conjunto. Ahora, con cada país por su
lado, le va a ser mucho más difícil que le arrimen el hombro para salir de
la ratonera en la que se metieron.