
Alameda,
5. 2º Izda. Madrid 28014 Teléfono:
91 420 13 88 Fax: 91 420 20 04
Correo
No
consiento que se hable mal de Franco en mi presencia.
Juan Carlos
«El Rey»
Las casas de Gaza
Rafael Torres 24 de Agosto de 2005
Quien ahora
decreta su expulsión es el mismo general que en su día les invitó a
establecerse en la tierra robada a los palestinos, de modo que bajo la
amargura que los colonos israelíes sienten al perder sus hogares habita en
ellos otro sentimiento no menos devastador: saberse meros peones, carne de cañón,
de un cruel juego de estrategia militar, pues si ayer sirvieron para afianzar
y consolidar el terreno conquistado, hoy su utilidad estriba en abandonarlo
porque así conviene a los designios de los que mantienen esa parte del mundo
en situación de guerra permanente.
Sin embargo, las imágenes que recibimos de la clausura de los asentamientos
judíos de Gaza no sólo contienen el dramatismo del éxodo forzado, sino otro
mayor, más doloroso si cabe, pues alude a la dureza cainita del ser humano en
general, del ser humano de cualquier etnia, religión, país o latitud: antes
de abandonar los poblados, muy ricos en dotaciones e infraestructuras si los
comparamos con los de los empobrecidos palestinos, los propios colonos y el ejército
israelí destruyen minuciosamente todo, particularmente las casas, para que no
puedan beneficiarse de ellas los futuros moradores.
Bien es verdad que de quienes tienen por costumbre demoler las casas de las
familias del enemigo, como si en ellas se hubiera incubado el odio del
suicida-homicida que hizo estallar un autobús lleno de gente, no cabía
esperar un acto de generosidad racional como el de permitir que lo construido
en los asentamientos pudiera ser disfrutado por los nuevos pobladores, que
son, a fin de cuentas, los dueños de la tierra que les fue usurpada; pero un
suceso que se dice de paz, como el de la devolución de esa tierra, merecería,
para ser verdadero, siquiera un gesto de humanidad como ése. Reventando las
casas antes de partir, no se deja sino un deplorable y muy simbólico rastro
de ruinas.