Diversas
pintadas aparecidas en las señales de tráfico, así como las camisetas de una
peña republicana, piden la segregación de la aldea respecto a la parroquia de
Calo.
Eduardo
Eiroa (Cee)
La
Voz de Galicia, 26 de Julio 2003
Pasarela
pertenece, todavía, a la parroquia de Calo, en Vimianzo. La forma más fácil
de llegar es por la carretera de Camariñas, donde una gran señal especifica
que nos desviamos hacia una república. El siguiente letrero, un indicador hacia
Gándara de Lamas, está pintado de rojo, por si quedan dudas. Un poco después,
el pueblo da la bienvenida con un «República de Pasarela» en letras de
imprenta.
Dicha
república podría aspirar a ser la más pequeña del mundo, porque un vecino
que prefirió no identificarse calcula que así, a ojo, no pasa de las cien
casas. «Eso si -matiza-, ten máis que Calo». Al parecer, Pasarela tuvo en
tiempos de la Segunda República un corazón de color bien rojo. Los nietos de
aquella estirpe tratan de hacerse eco.
Indagando por la aldea se descubre que el cartel que señaliza
la república fue, hasta hace unos días, un letrero del Plan Galicia: «Como,
total, por aquí non se fai nada -cuenta otro vecino que prefiere ocultar su
identidad- parece que alguén o tapou». La señal se pintó con una tipografía
digna de las imprentas de Tráfico.
Isaías, que no da su apellido, se atreve a explicar algo más:
«O da república independente vén de que en tódos los carteis pon Calo enriba
de Pasarela, e nós non queremos ter nada que ver con Calo». El pique viene,
entre otras cosas, porque Calo es más pequeño que Pasarela, en Pasarela se
celebran las fiestas e, incluso, hay un edificio municipal. En Calo, nada. «Calo
-cuenta Isaías- é unha aldea que queda detrás da Ponte de Pasarela». Al
mismo puente en Calo le llaman «Ponte de Calo».
Isaías comenta que la pasión republicana no es flor de un día.
Para demostrarlo, no tiene reparos en enseñar una camiseta con un escudo bien
claro y el siguiente lema: «República de Pasarela. Libre e senlleira. Pola razón
ou pola forza». Explica que son trece en la peña republicana y que ninguno
tiene que ver con el artista que hizo las pintadas.
El trayecto entre Pasarela y Vimianzo lleva unos cuatro
minutos si se atraviesa Calo, pero son bastantes los que prefieren conducir diez
minutos por carreteras secundarias con tal de evitar el suelo maldito. No es la
primera vez que en la señal de entrada al pueblo eliminan la toponimia de los
rivales. Pero alguien robó aquel cartel. Apareció en un campo de Calo. Y todo
esto sin fútbol.
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