¿Hacia
quién dirige Izquierda Unida su discurso?
Jose
Daniel Fierro
Hubo
un tiempo en que los ciudadanos tenían poder de decisión y reunidos en
asamblea constituían lo que siglos después se dio en denominar poder
legislativo.
En ese tiempo y en esa ciudad, los líderes políticos y los oradores fueron
moldeando sus discursos no en aras de la justicia -horizonte de toda ley- sino
en el de la conveniencia, tratando de agradar a la Asamblea con el fin de
recabar su apoyo. Isócrates criticó duramente esta práctica porque lo que
se dice para dar gusto oscurece la visión de lo que es justo.
Y en ese aspecto, veinticinco siglos después andamos en las mismas. De Atenas a
la aldea global, los políticos continúan perorando, sin atender a la justicia,
sobre lo que es conveniente. Hoy como entonces, el pragmatismo -la razón
de estado- modifica el discurso hasta hacerlo agradable a los oídos de quienes
deciden e imponen la leyes. Hoy como entonces, los líderes políticos necesitan
el apoyo de esta "Asamblea", que en nuestro caso –y en esto sí que
ha cambiado la cosa- está constituida por banqueros, empresarios, grupos mediáticos,
etc. Sería tan grotesco pensar que en el Parlamento reside la soberanía
popular, como que la clase política dirigente encamina sus esfuerzos a
convencer a los ciudadanos sobre la bondad de sus propuestas. De esto ya se
encargan otros: medios de propaganda, publicistas, asesores de imagen y demás.
En un partido de derechas eso no plantea mayores problemas pero ¿y en uno que
se postula de izquierdas? Izquierda Unida se encuentra en una encrucijada
insoslayable, necesita hacer ver a banqueros y grupos mediáticos que no son tan
malos. En la democracia-mercado que nos toca padecer, estos son los que pueden
garantizar el apoyo de los votantes-consumidores. Por tanto, todos los
esfuerzos, todos los discursos, van dirigidos a los poderosos. No nos engañemos,
IU entendió hace tiempo cómo funciona este sistema y su objetivo principal es
seguir existiendo.
Discurso errático
Lo demostró con la Ley de Partidos. Primero se opuso tenazmente.
Después, en el trámite parlamentario, se abstuvo. Y finalmente, se convirtió
en firme defensora, aplaudiendo la exclusión de centenares de candidaturas políticas
vascas, durante las pasadas elecciones municipales, y jaleando las actuaciones
estatales contra el derecho de manifestación en fechas más recientes.
Su comunicado tras la muerte del primer militar español en Iraq es sintomático.
La coalición comienza mostrando "su consternación y solidaridad a la
familia y a los compañeros en la Armada y en el conjunto del Ejército español"
tras el "atentado sufrido por la sede de Naciones Unidas en Iraq". A
continuación recuerdan "los temores expresados desde el primer momento por
esta formación de que el conflicto iraquí ha derivado tras la declaración
oficial del fin de la guerra en una situación fuera de todo control a la que
las fuerzas ocupantes de este país no están dando una respuesta
satisfactoria". Proposición premeditadamente ambigua pues ¿acaso era
posible que las fuerzas ocupantes dieran una respuesta satisfactoria? Nótese
también la indefinición de fuerzas ocupantes, ¿a quienes se están
refiriendo? ¿incluyen al personal español? Antes del comienzo de la guerra IU
definió la política gubernamental en términos como: ilegal y criminal, e hizo
llamamientos a la desobediencia civil y a la deserción en las filas militares.
Tras la guerra, el discurso ha sido moderado hasta el punto de mostrar
consternación y solidaridad hacia los ejecutores materiales de la ocupación y
el sometimiento de la población iraquí. Conviene ser comprensivo con los
represores, es una forma de guardarse las espaldas.
Para millones de personas ha quedado claro que la ONU ya no existe (al menos no
como asamblea de naciones, libre y soberana). Ahora es únicamente la coartada
del imperio, el espejismo de una (inexistente) comunidad internacional, que se
dedica a dar cobertura legal a la ignominia y a los deseos colonialistas de la
coalición vencedora (y eso sin entrar a valorar sus actuaciones con respecto a
Palestina o el Sahara). Pero mira por donde, el mito de la ONU permanece vivo en
ciertos sectores. Y en IU es patente "la necesidad de que la comunidad
internacional tome la determinación de cambiar la grave situación por la que
atraviesa Iraq tras la guerra. Este cambio debe pasar ineludiblemente por
debatir una salida en la que sea la ONU quien tenga el papel fundamental para
coordinar la actuación del mayor número de países posibles en el territorio
ahora ocupado con vistas a normalizar la vida y garantizar los servicios básicos
a la población iraquí". En lugar de pedir la salida inmediata de las
fuerzas de ocupación, reclama el cambio de riendas ¿tan inmaduro es el pueblo
iraquí que necesita de tutores? ¿es que acaso no está claro que la ONU es un
mero apéndice de las tropas invasoras? Para despistados: la agencia especial de
la ONU a la que estaba adscrito el militar español fallecido depende
directamente del Consejo de Cooperación Internacional (a cuyo frente se
encuentra el embajador yanqui C. McManaway), que a su vez depende del virrey
en Iraq, Paul Bremer.
Para IU "ahora se han puesto en evidencia la importancia de los
llamamientos realizados por el conjunto de la oposición para que el Gobierno
explicara cuál es realmente el papel que nuestro país está jugando en esta
crisis y cuál es la situación y las condiciones en las que desarrollan su
trabajo todos los españoles enviados a aquel país". No hace falta ser un
lince para saber cuál es el "trabajo" de las tropas españolas de
invasión, pero siempre viene bien socavar al partido en el gobierno.
Y de colofón -por si el manifiesto ha podido parecer muy duro- unas palabras
dirigidas a los verdaderos receptores de este comunicado: "IU lamenta que
un hecho tan doloroso como la pérdida de la vida de un militar español, que
esa formación lamenta profundamente y condena totalmente la forma en que se
produjo, demuestre la mezquindad y la falta de sensibilidad democrática
mostrada por el presidente del Gobierno, José María Aznar, cuando se refirió
a que había formaciones que estaban esperando a que llegaran ataúdes a nuestro
país para justificar sus críticas por la política mantenida en este
conflicto. IU desea fervientemente que ningún militar español más caiga como
víctima en este conflicto". Ahí está la palabra redonda, perfecta,
inmaculada. Siempre es conveniente condenar.
Palabra talismán que ha de ser usada ritualmente aunque sea un sinsentido,
porque ¿cómo se puede condenar la forma en que se produjo la muerte del
militar? ¿y el fondo no? ¿quieren decir con ello que si le hubieran
matado de un susto no lo habrían condenado? Su fervor les lleva a desear que ningún
militar español más caiga como víctima en este conflicto. Podían haber
ampliado la lista de víctimas no deseadas, podían haber tenido el detalle de
incluir, por ejemplo, a los civiles iraquíes. Pero no lo han hecho, y con ello
queda claro quiénes son los legítimos destinatarios de la misiva.
Mucho me temo que en su afán de complacer a los poderosos, en su intento de
nadar y guardar la ropa, están perdiendo las pocas prendas que llevaban y cada
vez son más visibles sus vergüenzas.