¿Monarquía federal?

Carta abierta a la militancia de Izquierda/Esquerra Unida
Juanjo Llorente...

Llamazares acaba de solicitar la participación de IU en la alianza antiterrorista del PP y el PSOE, mientras que Madrazo defiende que la propuesta de Ibarretxe incluye aspectos muy positivos. De esta forma IU contribuye al enfrentamiento desde ambos bandos, en lugar de plantear una salida política progresista basada en el diálogo. Y según parece esto no es ningún problema, porque las anteriores "dificultades" internas en torno a la política seguida en el tema vasco se han zanjado pretendidamente tras el Consejo Político Federal del 6 de octubre. Cogida entre dos fuegos: el neofranquismo de Aznar (con el PSOE de segundón) y la chance del PNV con la propuesta de (supuesto) libre soberanismo del país vasco (en realidad, sometido más que nunca a los dictados de Bruselas), la cúpula de IU federal ha salido del paso formulando una nueva teoría de tercer espacio" político:
ni nacionalista ni españolista sino reformista federalizante. Con lo que las direcciones autonómicas de esta organización podrán seguir jugando sus propias cartas en cada territorio sin aparente pérdida de compostura, y a nivel federal se seguirá patentizando la fidelidad al vigente régimen de monarquía parlamentaria. Estamos en pleno período preelectoral y no pasa nada, este es el mensaje que quiere transmitir la dirección de IU. ¡Cuántos avestruces no podrían aprender de este ejemplo! Pero la verdad es que si que pasa, se trata de una contradicción insostenible, que pone en peligro la propia existencia de IU y puede llevarla a desaparecer como alternativa. Por eso muchos militantes y dirigentes de esta organización vivimos un profundo descontento y desconcierto. Todo apunta que IU federal ha optado por una salida de compromiso que nada resuelve a nivel interno y que, lo que es más importante, tampoco aclara el papel político que debe desempeñar una organización que se dice de izquierdas y alternativa, y justo en una coyuntura caracterizada por el mayor ataque a las libertades que hemos conocido desde el franquismo. Y conviene recalcar que para IU, como para muchas de las fuerzas que la integran, la cuestión de las libertades no es baladí. La historia demuestra que las libertades son indivisibles. Hoy es Batasuna, mañana puede ser cualquier organización que no condene el terrorismo definido según Bush ¿Qué pasaría si Bush decide definir como terrorista a Arafat y la intifada palestina e IU no condena a los nuevos "terroristas"?. En el fondo, la realidad es que mantener un verdadero compromiso por las libertades y por la democracia obligaría a plantearse las cuestiones del estado federal, la situación del país vasco y el terrorismo de otro modo, bastante diferenciado de lo que hoy definen los grandes medios de comunicación, propiedad de ya sabemos quién, como "políticamente correcto".

En primer lugar, lo que ahora se llama el conflicto vasco (ofensivas terrorista y antiterrorista, ilegalización de Batasuna y propuesta de Ibarretxe) hunde sus raíces en las formas que asume la "transición" posfranquista, como afirma por ejemplo Marcos Roitman (La Jornada). Hace 25 años, la salida negociada, no rupturista, de la dictadura supuso para el Estado franquista en descomposición aceptar las libertades democráticas que el pueblo impuso en las calles, a la vez que la izquierda aceptaba definir como demócratas a los propios cuadros del aparato franquista y aceptaba igualmente una democracia tutelada por los intactos poderes fácticos (capitalismo financiero e industrial, altos cuerpos de la administración pública, alta oficialidad de las fuerzas armadas y, también, la propia corona, reinstaurada por el anterior régimen). De este modo, la monarquía parlamentaria como forma política del Estado español bloqueó toda salida, pues la idea de estado español sólo se puede definir bajo los postulados que están presentes en una forma monárquica: la necesaria indivisibilidad de la patria y la negación del derecho de los pueblos a decidir por sí mismos, base de cualquier posible federalismo. La redacción del artículo 2 de la Constitución es concluyente a este respecto: la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.El problema es que buena parte del pueblo vasco no tragó entonces con esto y los poderes fácticos, defensores a ultranza de la sacrosanta unidad de la patria, obligaron a que se les impusiera. Por eso bajo el actual régimen juancarlista la cuestión vasca no tiene solución.

Sin duda, IU Federal no es ni ha sido nunca nacionalista, del mismo modo que siempre ha combatido el terrorismo de ETA, quién quisiera atribuirle "maliciosamente" tales veleidades políticas no tendría ninguna base para ello. Sin embargo, por la otra parte, la complicidad de IU con la alianza antiterrorista PP-PSOE conduce a esta fuerza política, en teoría partidaria de la libertad de los pueblos y de su libre federación, a erigirse en defensora de la actual monarquía parlamentaria (incluso se está difundiendo un manifiesto que sigue esta línea de defensa de la "democracia" constitucional). Y no hablemos de los pronunciamientos más radicales de destacados dirigentes del PCE que, sin el menor recato, identifican terrorismo con independentismo y a ETA con Batasuna, reivindicando una estricta actuación policial y penal. Desde luego hay que combatir el terrorismo, pero sin entrar en el juego antiterrorista que tan buenos resultados les está dando al PP y a la derecha filo-fascista internacional.

En lugar de ello ¿no sería más correcto que IU se pronunciara y actuara claramente por la defensa y profundización de las conquistas sociales y políticas arrancadas a la muerte de Franco, contra la reacción de Aznar secundada por Zapatero y también contra los intentos de enterrarlas de la propuesta supuestamente soberanista de Ibarretxe?. La propuesta de un "tercer espacio diferenciado" que postula IU pierde toda credibilidad y contenido con su presencia en el pacto antiterrorista y con la presencia de IU-EB dentro de un gobierno de la derecha nacionalista con el que, encima, dice estar en sintonía. Curiosamente, la actuación de esta fuerza política en Madrid y en Euskadi tiene por único denominador común la aproximación al poder institucional y a los partidos que lo ostentan en cada ámbito territorial.

En cambio las políticas de Aznar e Ibarretxe si mantienen grandes semejanzas.

El españolismo antiterrorista de Aznar parte del éxito, gracias a la concertación social y al consenso político conseguido, en aplicar el Pacto de Estabilidad, en ser el mejor alumno del déficit cero propugnado por la UE. Su política social pasa por privatizarlo todo, por liquidar la seguridad social para alimentar los fondos de pensiones y la especulación en la Bolsa, por desmantelar la negociación colectiva y los mismos sindicatos para imponer más recortes salariales y pérdida de derechos laborales. Por su parte, la política "soberanista" de Ibarretxe también persigue el mismo fin:
aplicar el Pacto de Estabilidad, el déficit cero. Reclama una seguridad social vasca y un marco de relaciones laborales vasco con el mismo objetivo de terminar con el derecho a la negociación colectiva, con la unidad de los trabajadores y privatizar la seguridad social. ¿Qué soberanía es esta que sólo persigue aplicar los planes que exigen las multinacionales, la UE, el FMI? La soberanía de los pueblos reside en defender la seguridad social, las libertades democráticas, los puestos de trabajo, los servicios públicos.

todo lo que debe ser sacrificado para mantener la ficción del déficit cero y de la estabilidad de precios que impone el Pacto de Estabilidad.

En segundo lugar, la guerra abierta en Euskadi entre dos fracciones de la burguesía (El PP, que amarra a su carro al PSOE a través de la ley de Partidos y el Pacto Antiterrorista -al que Llamazares también quiere amarrar a IU-, y el PNV, que parece llevar a su cola a IU-EB), tampoco puede valorarse al margen de los intentos a escala mundial de configurar un "nuevo orden capitalista" bajo protectorado americano, ni del proyecto neoliberal de construcción europea en curso. Aunque en este asunto al parecer los movimientos antiglobalización aún no han dicho esta boca es mía, resulta difícil no ver que Aznar busca el enfrentamiento civil, busca una situación de "conflicto permanente" que, más allá de los buenos réditos electorales que pueda proporcionar al PP, contribuya a la guerra impulsada por Bush, y más recientemente asumida por la Unión Europea, al servicio del mantenimiento del sistema capitalista, del poder de la banca y de las multinacionales.

La bandera de la lucha antiterrorista puesta en pie desde el primer gobierno del PP constituye un golpe de timón que, en compañía del conjunto de políticas desarrolladas desde el ejecutivo, persiguen crear las condiciones más favorables para someter y romper todas las resistencias y los obstáculos que se oponen a estos objetivos y a este proyecto: por un lado los trabajadores y las organizaciones que les defienden; por el otro, los marcos de convivencia y de regulación estatales (soberanía) e internacionales, incluso los propios estados a escala planetaria. No por casualidad la Ley de partidos y la suspensión de Batasuna suponen una auténtica liquidación de los compromisos básicos pactados en la "transición democrática" y que, en la actual coyuntura económica de crisis e incertidumbres obstaculizan la acumulación capitalista y la explotación.

Finalmente, recalcar también que nadie separa la política social de la cuestión de las libertades y de la democracia política: Bush exige la guerra contra Irak en nombre de la democracia y la libertad para apropiarse del petróleo iraquí y aplastar la Intifada, al pueblo palestino que exige su soberanía. Aznar exige, en nombre de la libertad y de la democracia, que todos se pongan detrás suyo en la lucha contra el terrorismo para continuar con la aplicación de la política antisocial y las privatizaciones. Frente a ello, ¿hay otra salida para la izquierda real que no seguirle el juego, que trabajar por la unidad de los trabajadores para enfrentarse a esas reformas estructurales, y por la alianza de los trabajadores y de los pueblos para defender todas las libertades democráticas sin restricción, por tanto el derecho a la autodeterminación (incluso a la separación, aunque nosotros no seamos partidarios de ello) del pueblo vasco?. Sólo los trabajadores haciendo la unidad de las reivindicaciones sociales y democráticas, que no tienen ningún interés en la explotación del hombre por el hombre ni en el sometimiento de ningún pueblo pueden defender esta alternativa. Por eso ésta y no otra debe ser también la línea seguida por IU: la lucha por la defensa de las libertades, por la derogación de la ley de partidos y por una salida verdaderamente democrática para la situación de Euskadi.

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Juanjo Llorente (Conell Polític EUPV).; Fran Martínez (IU Canarias); Alfredo Apilanez; Antonio Maira Consejo andaluz y ejecutiva IULV-CA)
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(ver llamamiento unitario en este sentido en http://eumunicipal.galeon.com/premsa/batas.html)

 

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