COMPROMISO PARA INSTAURAR LA DEMOCRACIA 

Y LA III REPÚBLICA ESPAÑOLA

 Manifiesto. Borrador a debatir II Jornada Republicana,

 Los abajo y las abajo firmantes, ciudadanos y ciudadanas comprometidos con los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, como así mismo con la solemne Declaración de Derechos Humanos de 1948 y  con los imperativos de conciencia democrática dimanados de la mejor cultura europea. hacemos saber: 

Procedemos de tres momentos históricos distintos, de tres experiencias diversas, de tres reflexiones personales originadas ante la realidad que tenemos nuestros ojos, la cual nos produce, además de su rechazo, la decisión de aunar voluntades para cambiarla. Anunciamos y proponernos el inicio de un proceso constituyente, de carácter republicano, a cargo de la sociedad española y de los pueblos que configuran su Estado. No hay proyecto político con garantía de respaldo y solvencia si no ha sido gestado consciente y voluntariamente por quienes detentan la soberanía y la legitimidad para hacerlo. Y al someter a examen y discusión política nuestro proyecto, advertimos, con especial énfasis, que hemos escogido, de manera deliberada e intencionada, estas fechas del XXV aniversario de la Constitución de 1978, para subrayar que nuestro planteamiento no deriva tanto de la restauración de la legalidad abortada en 1936 como del fracaso de la llamada Transición a la hora de articular, desarrollar, aplicar y vivir una Democracia plena y radical. 

Entre nosotros están aquellos y aquellas que por edad, por convicciones republicanas mantenidas en situaciones adversas o por experiencias inmediatamente ligadas al 14 de Abril de 1931 no pueden abjurar del único momento histórico en que el pueblo español fue el protagonista de una ruptura democrática: La II República española. El acervo político de la cultura republicana española: federalismo, laicidad, respeto a la legalidad internacional, cultura de Paz, separación de Poderes o preeminencia de la Ética Civil son ya legados imperecederos. 

Hubo cientos de miles de hombres y mujeres que, con mayor o menor grado de compromiso y riesgo, ejercieron durante la Dictadura liberticida una constante oposición en nombre de la legitimidad debelada y de la Democracia futura. En el centro de sus aspiraciones, en el eje de sus propuestas alternativas, en la raíz de sus sentimientos más profundos, se anclaba el respeto a los acuerdos de las Cortes Constituyentes republicanas con respecto a la República como forma de Estado emanada de la voluntad popular y con respecto también a la. pérdida de. derechos de la dinastía regia, dos veces expulsada de España. 

Como tantas veces en nuestra Historia, e independientemente de los análisis, juicios y veredictos más documentados y reposados, los defensores de la dictadura legalizaban a los combatientes por la Libertad. El Consenso fue el alambique en el que se destilaron pactos, miedos, traiciones, prudencias, ingenuidades, injerencias, ruindades y alguna que otra extraña grandeza. La Monarquía ilegal, ilegítima e impuesta por el dictador fue aceptada y se superó el trago pensando en las bondades de la Constitución futura. Muchos y muchas de aquellos y aquellas han llegado a la conclusión, más que evidente, de que -sin querer- ayudarnos a una Restauración alfonsina con las mismas características que la del 1876. La reflexión serena sobre estos 25 años últimos avala nuestra conclusión. Queremos corregir los yerros.

En cualquier acto masivo,  torno a la denuncia de las nuevas manifestaciones de los problemas viejos y también ante nuevos retos, aparece un mar de banderas republicanas. Estos y éstas que luchan contra la Guerra o contra la. Globalización Capitalista son muy jóvenes. No conocieron la República ni al régimen fascista que la abortó. No conocieron la represión o las cárceles pero han intuido que el ideal republicano -por su radicalidad democrática- es una pieza clave en la respuesta- desde España - al exigente orden económico, social, político e ideológico. 

La respuesta a la situación de involución de la Democracia, las libertades y las conquistas sociales, así corno a la creciente brecha entre el Primer y Tercer Mundo, es planetaria. Pero, por eso mismo, esa respuesta debe enraizarse en territorios concretos, con propuestas concretas y con capacidad de generar - por su propia dinámica - mayor consenso y apoyo.

Para nosotros y nosotras, la ruptura democrática que abra paso a la III República española es un proceso de creación de redes de compromiso, de profundización y extensión de los valores y actitudes republicanas. Sin embargo, en esta ocasión la propuesta. republicana debe ir indisolublemente ligada a una serie de ejes programáticos en función de los compromisos con los que abríamos este Manifiesto: 

- Sociedad de Pleno Empleo.

- Protección Social Plena.

- Reducción de la Jornada laboral.

- Desarrollo Social y Medioambientalmente sostenible.

- Estado Federal y Republicano.

- Federación europea.

- Reforma de la Política.

- Sector público fuerte.

-   Desmilitarización más allá de una Defensa estrictamente europea.

-   Los Valores de la República Laicidad, Austeridad. Solidaridad, Derechos y Deberes ciudadanos. 

Los y las abajo firmantes, al proclamar nuestro proyecto, nos consideramos moral y políticamente desvinculados de la vigente constitución monárquica. Cualquier circunstancia que nos obligue a posicionarnos ante ella, se hará bajo la forma de: “por imperativo legal”.

 

                                Madrid    a                                de                                de   2003

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