Golpe de estado

José Mª Pedreño Gómez

27 de marzo del 2003

Cualquier persona, por muy despolitizada que esté, se está dando cuenta de que estamos viviendo momentos terribles para todos. A lo largo de siglos, las clases dominantes, cuando han visto amenazados sus privilegios, no han dudado en hacer uso de la fuerza. Cada vez que un pueblo ha iniciado el camino de la emancipación y ha empezado a tomar decisiones por si mismo, las clases dominantes han visto amenazados sus privilegios que, a menudo, han estado ligados a los intereses de las grandes potencias. El golpe de estado militar para acabar y extirpar de raíz las disidencias y eliminar toda resistencia ha sido el elemento más usado por las oligarquías. A lo largo del siglo XX hemos visto reproducirse el esquema en numerosas ocasiones: lucha de los pueblos por conquistas económicas, sociales y políticas, golpe de estado de las oligarquías estatales apoyado por potencias extranjeras con intereses en la nación, resistencia de los pueblos, aniquilamiento de los resistentes...

España, Guatemala, Chile...

La existencia de un mundo cada vez más global, en el que las dimensiones de la lucha han tomado carácter mundial y la resistencia de los pueblos a ver destruidas las conquistas arrancadas, a costa de mucha sangre, a las clases dominantes, ha provocado un golpe de estado a escala mundial. Porque lo que han hecho el Sr. Bush, el señor Blair, el señor Aznar y el resto de comparsas ha sido dar un golpe de estado a escala mundial. Han menospreciado a las Naciones Unidas, transformándolas en un "cero a la izquierda", han "machacado" a la Comunidad Europea rompiendo la poca cohesión política que tenía y han tirado por la borda todos los principios sobre los que se sustentaba el Derecho (no sólo el Derecho Internacional, si no todo el Derecho) A partir de este momento ninguno podemos estar seguros. ¡Todo vale para el mercado! Desde hace varios años, la resistencia a la globalización capitalista se ha hecho cada vez mayor. En los pueblos del centro ha aumentaba el número de disidentes y en la periferia, un número mayor de pueblos ha visto como la globalización provocaba miseria y desestructuración social, aumentando la voluntad de resistencia. Basta leer los informes del PNUD de los últimos años para darse cuenta de las consecuencias que para todos los habitantes del planeta está teniendo la imposición del neoliberalismo. La gran estrategia de las clases dominantes es imponer, por las buenas o por las malas, sus criterios económicos para aumentar sus tasas de ganancia, controlar toda la riqueza y dirigir el mundo a su antojo. Algunos estamos convencidos que esa estrategia existe y que cada giro en las tendencias mundiales está cuidadosamente estudiado y preparado.

Desde el advenimiento de la Segunda República española, el 14 de abril de 1931, el pueblo español inició uno de los periodos más enriquecedores, en todos los sentidos, de sus Historia, se produjo una auténtica revolución social y cultural, en la que la participación se transformó en el elemento habitual de la vida social. Las asociaciones de todo tipo, los ateneos libertarios y republicanos, las casas del pueblo, etc... fueron la tónica general de aquella época. Esta democracia participativa empezó a poner en peligro los privilegios de clase de las oligarquías españolas y los intereses de numerosas multinacionales americanas y británicas. Los intereses geoestratégicos de la Alemania nazi y de la Italia fascista fueron también un elemento crucial en ese escenario. Lo que es muy importante rescatar de todo aquello es, que ante esta situación, las oligarquías fueron preparando una estrategia que acabase con las ilusiones del pueblo español y asegurase el orden establecido. Hay que recordar que el golpe de estado fascista contra la Segunda República fue cuidadosamente planificado y preparado mucho tempo antes. Esperaron el momento y usaron como detonante final el asesinato del diputado monárquico José Calvo Sotelo.

Estamos ante un golpe de estado y, como todos los golpes de estado, ha sido cuidadosamente planificado con suficiente antelación. Han usado el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York como detonante para ponerlo en marcha. Pero el golpe de estado no se ha planificado sólo a nivel mundial, si no a nivel estatal. Este es nuestro caso. Hace un año, en un artículo que titulé "El Sr. Aznar o la cara amable del fascismo", afirmaba que "El fascismo de "terciopelo" dará paso nuevamente al de uniforme, represión y muerte".  En el artículo "La nueva ley de partidos: el día que regresó Franco" Manuel Espinar y yo poníamos en evidencia los peligros de esta ley que tan sólo iba a servir para perseguir a todos los disidentes del sistema. El gobierno español, ha ido hilvanando una serie de leyes represivas que vaticinan, en un breve periodo de tiempo, la implantación de un régimen neofascista.  Las amenazas del PP por la resistencia popular a la guerra ponen en evidencia esa tendencia...Todo esto se está haciendo con el objetivo de controlar todo, dominar todas las riquezas y mercados, acabar con el estado del bienestar imponiendo los AGCS (Acuerdo General de Comercio de Servicios que querían mantener en secreto) por la fuerza -ya que de otro modo les sería imposible-para terminar de poner todos los servicios públicos en manos de las multinacionales. Piensan eliminar, en los próximos años toda disidencia y resistencia...

El golpe de estado de 1936 nos cogió a las organizaciones de izquierda preparados y fuimos capaces de dirigir al pueblo en la lucha, a pesar de la derrota... Debemos empezar a elaborar planes estratégicos frente a la avalancha que se nos viene encima y, por supuesto, prepararnos para dirigir al pueblo en esta nueva lucha...

Para el golpe de estado mundial han usado el 11 de septiembre, para el golpe de estado en España van a usar las manifestaciones contra la guerra y el ataque con huevos y pintura a las sedes del PP. Se han puesto el uniforme y han comenzado la represión. Están señalando a diversos militantes del PSOE e IU como instigadores de las manifestaciones (empezamos a comprender el por que de la ley de partidos).

Conforme la resistencia aumente en la calle, la represión se endurecerá más y más... Las fuerzas sociales y políticas enfrentadas son las mismas que en los años 30... Las dos "Españas" nunca murieron, si no que una de ellas, la oligárquica y reaccionaria venció por la fuerza a la otra, la popular y libertaria, condenándola al silencio. Esta última ha recuperado la palabra y ha vuelto a salir a la calle para decir "NO A LA GUERRA", "NO A LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA", "NO AL NEOLIBERALISMO"... La polarización social es un hecho, los campos cada vez están más delimitados, la guerra imperialista se está transformando, poco a poco, en guerra civil...

¿Estamos preparados?

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