El origen
liberal de la República
Luis Lario
Hoy he estado riéndome todo
el día. Cada vez que pongo la televisión suena una corneta con el
himno de Riego. En el programa de María Teresa Campos aparecía Raúl del
Pozo diciendo que era un bonito himno, que terminaba: "Libertad, libertad,
libertad...".
A algunos que se las prometían muy felices les están creciendo los enanos
hasta en Australia. ¿Habrá sido una premonición? España parece estos días
una olla a presión que va silbando por internet pero que puede acabar
estallando en la cara de este Gobierno postfranquista.
A muchos les ha traumatizado ver la sumisión de todos los medios a la Monarquía
y al Gobierno. A mí no: ya conocía la situación, sólo que ahora es más
evidente. Lo que sí que me ha sorprendido es esa adhesión extraña de todos
los liberales al Juancarlismo. Parece que en España ser liberal es ser del PP,
cuando se trata de un partido que de liberal sólo tiene algunas medidas económicas
destinadas a favorecer a los empresarios.
Cuando la República estalla en Francia en 1789 se trata de una "revuelta
de los privilegiados", encabezada por los nobles empobrecidos por culpa de
una legislación aristocrática que no les permitía vender las tierras que habían
heredado porque estaban vinculadas a sus familias. Esto implicaba que los
aristócratas no respondían frente a las deudas porque sus tierras no eran
embargables, pero tampoco las podían vender. Lo primero que hacen los
republicanos es abolir los vínculos y determinar que las tierras tendrán
siempre un único dueño, que podrá disponer de ellas como quiera. Eso se llama
propiedad privada: la base de toda la revolución liberal.
En España había republicanos ya en 1796, cuando el 3 de febrero estalló una
revuelta liderada por Picornell y Campomanes. Corría el reinado de Carlos IV y
fueron encarcelados.
Pero las ideas republicanas, de la mano siempre de las liberales, fueron
avanzando con el siglo XIX y en 1821 ya se tiene constancia de tres
sublevaciones republicanas en Málaga, Barcelona y Zaragoza que fueron
reprimidas antes de estallar. La revolución liberal estaba en marcha y las
ideas democráticas iban tomando forma.
Los periódicos republicanos van proliferando y por fin en 1873, por renuncia al
trono de Amadeo de Saboya, se instaura la Primera República, con Figueras y muy
pronto Pi i Margall al frente.
La primera medida económica de Pi i Margall fue propiciar el acceso de los
jornaleros a las tierras que habían trabajado durante todas sus vidas y que habían
sido expropiadas a la Iglesia con la desamortización.
En aquellos casi dos años (en diciembre de 1874 el general Martínez Campos
restaura la Monarquía) España es una República Democrática Federal, y resume
así sus principios políticos en la Constitución: "En la
organización política de la Nación española todo lo individual es de la pura
competencia del individuo; todo lo municipal es del Municipio; todo lo regional
es del Estado, y todo lo nacional, de la Federación".
¿Qué puede haber más liberal que esta afirmación de la independencia
individual? Quienes hablan de la República relacionándola con la Segunda República
están mareando la perdiz para meter el miedo a la gente. La Tercera República
debe de ser como la Primera, una República liberal que tenga como primera
premisa la igualdad y libertad de todos los individuos. Si vivimos en economía
liberal, por favor, tengamos también política liberal.
Lo que muchos no entienden es que esta situación que tenemos no es fruto de la
buena fe de nuestro monarca, sino de la presión de las ideas de los grandes políticos
españoles (que los ha habido) y de las concesiones inevitables destinadas a
intentar perpetuarse en el poder. Sin Picornell, Campomanes, Andrés, Figueras,
Pi i Margall o Salmerón no tendríamos la libertad que tenemos ahora. No la
perdamos por ignorancia.
Enlaces que he utilizado:
Los primeros
republicanos españoles
Cuando
España era República Federal
Bandera de la
Primera República (que no es la Tricolor)
El Himno de
Riego en MP3
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