DISCREPANCIA, HETERODOXIA, DISIDENCIA.           

 “ Frente al sectarismo, el dogma y la verdad absoluta”  

            Los señores del partido político, que manda en España hoy, ya no son “demócratas de toda la vida”. Con los eventos y delirios guerreros del llamado Sr. Aznar, siendo compañero de viaje del Sr. Bush, han pasado a ser “neodemócratas de nunca”.

             Unos individuos, o lo que sean, que porque les elige una parte de votantes de un país cada cuatro años (si tenemos en cuenta los que no van a las urnas los votos favorables son pocos) ya se creen que pueden decidir lo que les dé la gana sin tener en cuenta lo que manifiestan públicamente millones de personas con dignidad y pacíficamente su prestancia política y personal queda claramente cuestionada, aunque ellos se apoyen en lo que titulan una Constitución redactada hace veinticinco años.

             Aparte de lo que se puede cuestionar de dicha Constitución por quienes vivimos y sufrimos la transición, los que hoy legislan en el Parlamento y ejecutan en el Gobierno, son unos sectarios, es decir, actúan como miembros de una secta. Son minoría de la población del país y obedecen ciegamente a un “jefe” que les puso en una lista cerrada en las elecciones y actualmente no son fieles a lo prometido en  la campaña electoral. Su política y actuación no es coherente con el “centro derecha”  del que hacían gala. En la práctica, por lo que dicen en los medios, Parlamento incluido es de derecha “dogmática”, de “verdad absoluta” al viejo estilo “joseantoniano” con desprecio a los deseos manifestados reiteradamente por  los ciudadanos/as  de todas las edades y clases sociales del ...¡NO A LA GUERRA¡. 

            Las juventudes del país todos los días se manifiestan en la calle, en la Universidad los estudiantes y en  fábricas y talleres los obreros, oficinistas de empresas públicas y privadas , familias con niños, jubilados, inmigrantes...todo el espectro social. No hay duda que el pueblo está despertando, el sentido común la razón se impone con criterios de futuro para el bien y la paz social.

             Mientras, el Jefe del Ejército, está silenciado cuando personal uniformado con armas de guerra, con aparatos de destrucción, no sabemos “si masiva” pero con barcos artillados y aviones de combate están cerca del campo de batalla con la bandera “roja y gualda”. Si los “aliados” los necesitan ¿quién dará la orden de ataque o fuego?. ¿Se enterará previamente el “jefe constitucional” o sea el Rey, por la prensa?. 

            ¿Dónde está la verdad absoluta, el sectarismo, el dogma?. En la Moncloa o en la Zarzuela...     

                                                                                               Jordá.     

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