Por
Antonio Tausiet
¡La
III República Española!: ¿A qué esperamos? ¿No han pasado ya demasiados años
de restauración provisional de la monarquía, por designio directo del dictador
fascista? ¿O es que vamos a seguir siendo una monarquía para siempre? ¿Aquel
trágala de la transición, olvidando a los cientos de miles de exiliados,
torturados y asesinados, va a ser permanente? ¿De verdad alguien piensa que
Monarquía y Democracia son compatibles?
EL
21 de junio de 2002 se presentó en Madrid la Unidad Ciudadana por la República.
Veamos un extracto de su Manifiesto:
“Tanto
la I como la II República, fueron proclamadas legítimamente y en paz, mediante
Cortes Constituyentes. A su vez, ambas fueron abatidas, por levantamientos
militares - Martínez Campos y Franco - con amenazas y violencia, imponiendo la
restauración de una monarquía que previamente había sido rechazada por el
pueblo. Es necesario recuperar la memoria histórica, de lo que supuso la
República en la vida social y política del pueblo, por lo que reivindicamos su
herencia. El proyecto republicano, fue en ambas ocasiones truncado por la
violencia desatada de los representantes de la oligarquía española, apoyados
por el ejército, la iglesia, y el poder económico, en su lucha para recuperar
sus privilegios y explotación ancestral de la sociedad. Ni los 40 años de
dictadura, ni los 25 de transición, han conseguido que olvidemos dicho proyecto
republicano. En definitiva, deseamos superar la transición de la dictadura
reconvertida en monarquía. Este nuevo sistema proclamado mediante Cortes
Constituyentes, devolverá la legalidad democrática al Estado Español.”
Abajo
Juan Carlos I, rey de España por la gracia de Franco. Fuera de nuestro
territorio él y toda su familia. Que la próxima implantación democrática de
una república federal para todos los pueblos de España consiga arrasar para
siempre con las clases privilegiadas... y no pase como en la ex Unión Soviética,
en la que no han bastado 75 años de Revolución para que las hienas y los
buitres herederos de las antiguas monarquías vuelvan a extender sus tétricas
alas de dominio esclavista.