Queridos amigos y amigas republicanos:
No nos reunimos hoy solamente por la memoria histórica de
la destrucción militar de la República del 14 de Abril y la prolongada
represividad de la dictadura Franquista, que tanto afectó a la tradición
republicano-federal de los Canarios; nos reunimos porque la Fractura
social entre los políticos gobernantes y la base de la sociedad se ha agravado
en los últimos tiempos en nuestro país. Como ciudadanos somos conscientes de
que el régimen político heredado está en una situación de profundo
deterioro, lo cual abre crecientes posibilidades para un futuro de plena
democratización republicana.
Todos sabemos que el
acontecimiento desencadenante ha sido la alianza verbal del Presidente del
Gobierno del P.P. con el emperador Bush enajenándonos
en la cruzada antiterrorista
del orden mundial imperialista hegemonizado por los yankis.
Con esa alianza verbal se ha resucitado el viejo pacto dictatorial USA-España
de 1951y el Presidente del P.P. ha tenido el dudoso gusto de
modernizar la vieja consigna, “Por el Imperio hacia Dios” con la más
actual de “Por el imperialismo americano hacia Dios”, es decir, por la
teología política del Eje del Bien. La infantil necedad
del Presidente del P.P.
al declarar que “España será Una de las democrácias más importantes del
mundo”ha tenido que pagar el precio antidemocrático de no escuchar a las
Naciones Unidas, no escuchar a nuestros socios europeos, no escuchar a la
oposición parlamentaria, no escuchar democráticamente a la gente de la calle,
no escuchar a la marea humana que piensa que otro mundo es
posible. La Fuerza humana del movimiento pacifista que cuenta con la base social
de un centenar de países está en la calle y ya no nos pueden callar aunque
como en la vieja lucha antifranquista nos apunten con armas de destrucción masiva.
Tampoco parece que puedan callar a la internacional de los periodistas acosados
en Bagdad.
Pero éste acontecimiento desencadenante, la perversa
decisión antidemocrática de enrolarnos en una guerra imperial de destrucción
masiva, ha tenido, por otra parte, para nosotros la virtud de destapar la Caja
de Pandora de las deficiencias democráticas del Franquismo encubierto que
venimos arrastrando en la incompleta transición democrática. Ahora nos damos
cuenta de hasta que punto la sombra del General Franquito es muy alargada. Ahora
nos damos cuenta de hasta que punto los escamoteadores políticos de la transición
nos han engañado con Fórmulas pseudodemocráticas. Por eso nuestra consciencia
ciudadana percibe la situación como democráticamente insatisfecha. Por eso nos
sentimos en una democracia incompleta. Porque no se trata tanto del desprestigio
de la clase política gobernante y su corrupcionismo clientelar, ni tampoco,
siquiera del retroceso democrático que representa la Ley Aznar, de prohibición
de ciertos partidos políticos, el problema de
fondo es el lastre de franquismo emboscado (y del aparato de Estado incólume)
que hemos heredado hasta paralizar el proyecto de una auténtica transición
democrática.
La llamada transición democrática tuvo su acto Fundacional con la Ley
Orgánica de 1967 de sucesión a la Jefatura del Estado que instauraba la nueva
monarquía, no dinástica. Cuando muere el Dictador el 20 de Noviembre de 1975
ésta legalidad se cumple escrupulosamente con la entronización del nuevo Jefe
del Estado por aclamación de las Viejas Cortes cooptadas por la dictadura. Se
inicia después un supuesto periodo constituyente que eludía las dos Fuentes de
legitimación democrática inexcusables:
1º- El principio de
electividad Universal de las personas.
2º-
El principio de adhesión voluntaria al Estado de las Comunidades
territoriales.
El primer principio de legitimación democrática
debería de haber dado lugar a una consulta popular sobre el Régimen político
Republicano ó Monárquico que como ciudadanos deseábamos otorgarnos. Es en
este ámbito donde se habría dado la única solución para superar la herencia
Franquista envenenada de la guerra inconfesable del País Vasco no por camino de
la continuidad represiva sino por el de la pacificación democrática.
El 2º principio de legitimación democrática debería haber dado lugar
a una consulta popular sobre la autodeterminación o adhesión federativa
voluntaria de las comunidades territoriales al nuevo Estado.
Incumplidas estas tareas ineludubles para la legitimidad del proceso de
democratización, se pasó por parte del Presidente del Gobierno del Régimen
Político heredado, que entonces era el duque de Suárez, a encargar a una
comisión de expertos con representantes de diversos partidos políticos, un
proyecto de constitución monárquica que fijaba en su Art. 56 .3,
la no electividad de la Jefatura del Estado y el privilegio de
inviolabilidad, siguiendo la doctrina del anterior Jefe del Estado. Elaborado el
proyecto constitucional no se discutió parlamentariamente articulo por
articulo, como hubiera sido de rigor en unas Cortes constituyentes, sino que se
aprobó globalmente con un sí aclamatorio.
¡He aquí el déficit de legitimación democrática fundamental que en
todos estos años de fervoroso electoralismo se ha venido ocultando a los
sufridos ciudadanos de este país!
Pero la imprudencia política del Presidente del Gobierno del P.P. y su
Alianza verbal con el Presidente real Bush ha tenido la virtud de abrir una
grave fractura entre la clase gobernante y la inmensa mayoría de los
ciudadanos, y lo que se ha puesto al descubierto es el vacío de legitimación
democrática del Régimen político heredado que ha perdido toda su
credibilidad.
Nos encontramos en un momento de ruptura política en que la lógica de
la consciencia ciudadana debe exigirnos seguir el proceso democratizador por los
caminos de la democratización republicana.
Nuestro programa de confluencia de
todos los republicanos se funda en la sencilla afirmación de que la democracia
no se hereda de un Régimen ilegítimo, sino que se tiene que decidir y
actualizar en cada momento por los ciudadanos.
Hay por tanto que reconstruir la legitimidad democrática de nuestro
sistema político a través de la doble consulta al pueblo del Régimen
republicano o monárquico que deseamos otorgarnos y de la autodeterminación de
las Comunidades territoriales que deseen adherirse o no al Estado, solo entonces
se podría pasar a la constitucionalización de esas opciones fundamentales que
aún están pendientes.
La celeridad y la coherencia con que sepamos completar nuestro proceso de
democratización dependerán siempre del grado de lucidez alcanzado por la
consciencia democrática de cada uno.
Republicanas
y republicanos, amigos, gritad conmigo todos a una:
¡Viva la democracia plena de todos y cada uno de los ciudadanos!
¡Viva el movimiento de la República Federal de las Españas!
14 de Abril de 2003.
MANIFIESTO
DE LOS AMIGOS DE LA REPÚBLICA DE TENERIFE.