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 No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia. Juan  Carlos «El Rey»  

'Urdangarincito' el pobre

Román Piña Valls

www.elmundo-eldia.com 18 de Febrero de 2006

Por una carta al director publicada ayer, descubríamos a una mujer, madre de familia residente en Inca, ex mujer maltratada, que al parecer se ha librado de los malos tratos conyugales pero sigue padeciendo otros. La vida no trata bien a esta mujer. A pesar de una minusvalía tiene que pluriemplearse para sobrevivir y ni así llega a fin de mes. Por eso salía ayer en defensa de Pere Rotger y sus viviendas sociales. A esta señora le parece muy bien que el alcalde se haya saltado un papeleo tonto, haya atajado en el proceso de construcción de viviendas baratas en Inca, porque necesita ya un techo fijo, librarse de otras noches inciertas a la intemperie con sus hijos, de próximas mudanzas, de la precariedad de su almohada.

Con Rotger o sin Rotger, el caso es que por cartas como la de ayer sabemos de casos desesperados de familias que viven con el agua al cuello, y nos preguntamos cómo es posible que unos se ahoguen por falta de aire mientras otros flotan tan panchos en océanos de abundancia. Algo habrán hecho mal los pobres cuando son pobres. Uno tiene que ganarse su suerte, y si no miren el ejemplo de nuestro duque, Ignacio Urdangarin, que ha sabido buscarse las habichuelas y no quedarse en el sofá de casa a leer novelas o a ver la tele, a vivir del suegro. A esta señora de Inca y a todos los pobres de Mallorca les falta un herbor, un poco de iniciativa. En la vida hay que arriesgarse, no cruzarse de brazos y conformarse con un triste destino. Miren a Urdangarin, con ese apellido tan chato, con ese papel de consorte y la cruz a cuestas del ducado y hasta de una rambla. Miren cómo no se ha resignado a vivir de limosnas. No podemos dejar nuestro futuro en manos de la valentía de un alcalde con especial sensibilidad social. Nos hemos de sacar nosotros solitos las castañas del fuego. No vale esperar que las instituciones nos arreglen las cosas, se extralimiten en sus funciones. Jaime Peñafiel dijo en Palma, invitado por el Foro de EL MUNDO/El Día de Baleares, que un miembro de la Familia Real no debería meterse en negocios. Eso depende: a lo mejor es un republicano camuflado que quiere dinamitar la monarquía antes de hora. En todo caso es un duque, o sea un jugador de balonmano venido a menos. Pero no ha tirado la toalla, es un luchador y ha sabido hacerse a sí mismo, montar un Forum y vendérselo a Matas por una barbaridad de euros. Un Gobierno que tiene euros para sacar de la ruina a un yerno del rey, es que lo puede todo, y no necesita mover un dedo para pedirle más pasta a José Luis Rodríguez Zapatero o para pensar en la financiación autonómica.

 

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