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Símbolos franquistas
en el blasón del rey
Andoni Esparza Leibar
UCR
10 de Marzo de
2009
España es,
desde hace ya décadas, una democracia estable y su monarquía se
diferencia poco de las restantes de la Comunidad Europea. Aquí, tan solo
una pequeña minoría de diputados y senadores defienden la instauración
de la república.
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Por
ello y teniendo en cuenta esa legitimidad democrática, resulta
extraño que, a estas alturas, casi siga siendo un tabú tratar
sobre ciertos aspectos de la institución.
Hay
un ejemplo reciente de ello. En el Boletín Oficial de las
Cortes Generales, correspondiente al Congreso de los
Diputados, de 5 de junio de 2008, fue publicada la pregunta que
el diputado de Iniciativa per Catalunya- Les Verds,
Joan Herrera Torres, formuló al Gobierno sobre los símbolos
franquistas presentes en el emblema de la Casa del Rey, creado
por Decreto nº 2.157, de 23 de julio de 1977. El diputado se
refería concretamente a "...la Cruz de Borgoña (distintivo
utilizado por los requetés) y el yugo y las cinco flechas
(distintivo de la Falange Española...". Solicitó asimismo que
fuera modificado el blasón "...de acuerdo con la Casa del Rey".
Europa Press publicó una nota con la respuesta del Gobierno, que
resulta bastante sibilina. Tras indicar que el citado decreto de
1977 no entra en la descripción del escudo del monarca, sino que
se refiere al distintivo de la Casa del Rey (en esto tiene
razón), añade que el blasón personal de don Juan Carlos I no es
de competencia gubernamental. Por lo tanto, tampoco desmiente la
presencia en el mismo de esa simbología franquista. |

Ilustración nº 1. Armas del
Príncipe de España, publicadas en el B.O.E. de de 26 de abril
de 1971. |
Resultó
extraño que la mayoría de los medios de comunicación no proporcionaran
información alguna sobre la noticia. Porque, el hecho de que en las
armas de un monarca constitucional pueda haber símbolos alusivos a una
dictadura es, efectivamente, toda una noticia.
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Algunos de quienes expresaron opiniones contrarias a la
propuesta del señor Herrera, indicaron que la cruz de Borgoña ha
sido utilizada por la monarquía española desde hace siglos y que
el yugo y las flechas figuraban ya en el escudo de los Reyes
Católicos.
Esto es cierto, pero al argumento no resulta exacto en el caso
que nos ocupa.Hagamos un poco de memoria. El escudo de Juan
Carlos de Borbón y Borbón, Príncipe de España, fue aprobado por
el Decreto nº 814/71, de 22 de abril, publicado en el Boletín
Oficial del Estado nº 99, de 26 de abril de 1971. Su texto
describe de esa forma los elementos citados: "Como símbolos del
Movimiento Nacional lleva acolada el escudo la cruz roja de
Borgoña y, a diestra y sinistra de la punta del mismo, el yugo,
de gules, en su posición natural con cintas de lo mismo, y el
haz de cinco flechas, de gules, con puntas hacia abajo y cintas
de lo mismo".
Por
lo tanto si estas figuras están en el blasón es con un
significado concreto y preciso: el de "símbolos del Movimiento
Nacional" que les confiere el Decreto. |
I
lustración
nº 2. Armas de la Casa del Rey, publicadas en el B.O.E. de 26 de
agosto de 1977 . |
Don Juan
Carlos fue proclamado rey el 22 de noviembre de 1975, dos dias después
de la muerte del dictador.
El Decreto
1511/77, que aprobó el Reglamento de Banderas y Estandartes, Guiones,
Insignias y Distintivos, describe el "Guión de su Majestad el Rey", que,
en líneas generales, repite las armas de 1971, aunque hay diferencias en
dos puntos significativos: ahora no figura alusión alguna al significado
de la cruz de Borgoña, yugo y flechas y, por otra parte, -como es lógico
tras su ascensión al trono- sustituye la corona de príncipe por la Real
de España.
Por otra
parte, el Decreto 2157/77, publicado en el B.O.E. nº 204, de 26 de
agosto, aprueba el distintivo de la Casa de su Majestad el Rey.
Este
distintivo sigue estando vigente en la actualidad y por lo tanto las
armas del monarca continúan mostrando el año 2008 los elementos que
representaban al Movimiento Nacional en 1971.
Hay que
decir, en descargo de la mayoría, que poquísimas personas eran
conscientes de esto. La Heráldica no es un saber muy popular. Pero lo
cierto es que habría algunos que no cumplieron con su deber, como era de
esperar en quienes ocupan cargos en las instituciones de un estado
democrático. Cuando fue adoptado el vigente escudo de España, el año
1981, hubiera sido un buen momento para poner al día las armas del rey.
Pero no se hizo. Fue una falta de consideración hacia las víctimas de
una dictadura que se prolongó durante cuatro décadas
Ahora, hay
además una cuestión adicional. Este blasón vulnera lo establecido por la
Ley 52/2007, de 26 de diciembre, conocida popularmente como la de la
"Memoria Histórica" y que en su artículo 15.1 señala:
Las
Administraciones publicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán
las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y
otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o
colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la
represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la
retirada de subvenciones o ayudas públicas.
En fin
....con este texto se podría incluso suprimir la asignación a la Casa
Real.
Por cierto,
las armas del Príncipe de Asturias, debidamente brisadas, siguen el
modelo de las del rey, incluyendo también el Toisón de Oro. Pero, como
es lógico, en ellas no figuran ni la cruz de Borgoña ni el yugo y las
flechas.
Hay algo
que suele pasar desapercibido y a lo que bien podría denominarse el
milagro monárquico español. Durante el siglo XX desparecieron en
Europa los imperios de Alemania (y con él todas las casas mediatizadas
de este país, que fueron antiguamente soberanas),
Austria-Hungría y Rusia, además de los reinos de Albania, Bulgaria, la
propia España, Grecia, Italia, Montenegro, Portugal, Rumanía y
Yugoeslavia. Toda una hecatombre de tronos. Solamente uno, precisamente
éste, ha logrado ser repuesto.
Hay que
recordarlo, porque para la buena imagen de las instituciones
democráticas, no es conveniente que las armas del monarca sigan
vulnerando la ley y además en un tema tan sensible como éste.
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