Para poner un
poco de distancia en las rencillas internas de nuestro país, en torno a
esta polémica, un pequeño estudio sobre cuántas monarquías y cuántas
repúblicas hay en Europa.
El resultado fue rotundo: 40
repúblicas frente a 10 monarquías. (contando entre ellas a mini-países
como Mónaco, Liechtenstein o Luxemburgo) Esta aplastante mayoría
republicana, no es que sirva como argumento teórico para desvalorar la
monarquía, pues lo bueno no siempre es lo mayoritatrio, pero sí nos vale
para poder co
nstatar
que las monarquías están en claro retroceso en Europa, y que todos los
Estados nuevos que han ido surgiendo han sido Repúblicas. Que cada cual
analice estos datos como quiera, a su gusto se trata simplemente de
mostrarlos.
Y para terminar, aquí dejar
un mapa realizado, para ilustrar mejor la realidad de las formas de
Estado europeas:
Una interesante
nota publicada en “El
confidencial”, un diario español, que
hace un análisis del costo que implica para algunos países de Europa
mantener el suelo de la monarquía y de sus mandatarios. Dice, a favor de
los españoles, que el Rey de aquel país es el que menos dinero insume
por habitante en todo el continente. Uno de esos datos que no nos
cambian la vida, pero que resulta interesante conocer. Creo yo.
Vean la nota: Los
incrédulos pueden seguir con la duda en un país que dice la verdad
cuando se equivoca
Mantener a la monarquía nos
cuesta a cada español 19 céntimos de euro al año. Un precio irrisorio
comparado con el que pagan otros países europeos por sus jefes de
Estado. El caso más sangrante es Italia, donde la presidencia de la
República, institución encabezado por Giorgio Napolitano, dilapida cada
año 235 millones de euros de los presupuestos. Dividido entre los 58
millones de personas que viven en Italia, el coste anual es de algo más
de 4 euros por italiano.
Otras monarquías europeas,
como la británica o la sueca, significan un coste para el contribuyente
mucho mayor que la Casa del Rey de España, la cual se llevó 8,28
millones de euros de los últimos Presupuestos. Siguiendo una tradición
de transparencia de años, la Reina de Inglaterra publica sus cuentas en
Internet e incluso paga el IVA de forma voluntaria. Según los últimos
datos ofrecidos, Isabel II y su familia cuestan a los ciudadanos
de Reino Unido 55 millones de euros anuales. Esta cantidad es algo más
reducida que la de unos años antes, cuando todavía no se había puesto en
marcha el apretón de cinturón decretado por la hierática Reina
británica. Gracias a los últimos recortes, Isabel II ha conseguido que
la cantidad que sus súbditos pagan para mantener la Corona baje del euro
anual y se sitúe en 92 céntimos.
Uno de los reyes más caros
es el monarca sueco, Carlos Gustavo, que les cuesta a los contribuyentes
de este país escandinavo 10,5 millones de euros al año. Considerando que
la población de Suecia es de 9 millones de personas, el desembolso
individual de cada sueco para sostener a su monarca es de 1,16 euros al
año. Esta cantidad es tachada por algunos como obscena, teniendo en
cuenta el desproporcionado amor del Rey Carlos Gustavo por dilapidar el
dinero en automóviles de lujo. Su exuberante colección de Porsches y
Ferraris es calificada de “excesiva” por la prensa sueca, que preferiría
un monarca más humilde y menos ostentoso.
Los Saboya exigen 260
millones al Estado italiano
Pese al respaldo de los
italianos a su Presidencia de la República y su concepto de la monarquía
como algo arcaico, cuando echan cuentas y se comparan con otros países
europeos… entonces los números duelen. Cada año que pasa, Giorgio
Napolitano y su séquito, que incluye decenas de palacios y más de 4.300
empleados, cuestan más a los contribuyentes. Las promesas de contener el
gasto siempre quedan en papel mojado, ya que el crecimiento del
presupuesto es imparable. Este último ejercicio, en el que el recorte de
los gastos de la política ha sido un debate constante en el Parlamento y
en la sociedad, la factura de Napolitano ha subido un 3%.
A pesar del elevado coste
de la Presidencia de la República, son escasísimos los italianos que
verían con buenos ojos una vuelta a la monarquía, la cual caería en
manos de los Saboya, la antigua
familia real de Italia. Ésta ha vuelto a saltar a la actualidad porque
ha solicitado al Estado italiano que le pague 260 millones de euros, sin
contar los intereses, por los bienes que les fueron confiscados cuando
nació la República italiana. Así lo pretenden Víctor Manuel de Saboya y
su hijo, Manuel Filiberto, quienes regresaron a Italia en 2002 después
de más de 50 años de exilio.