Hoy he escuchado una
intervención de la reina en la radio a cuenta de una de esas
tareas socio-culturales que le son reservadas a la
representación femenina de la Corona. Pues bien, me he fijado,
que después de muchas décadas de sopa boba, en este su reino,
habla peor el castellano que mi vecino senegalés que lleva 6
meses con nosotros. Esto me ha recordado aquella famosa consigna
de cuando aún se protestaba por la expulsión expeditiva de los
emigrantes y que decía así: “ley de extranjería para la reina
Sofía”. Ésta vive a cuerpo de su marido, mientras mi vecino es
explotado en una subcontrata. Cosas del Caudillo.
Como soy de pensamiento inquieto, estas reflexiones me han
llevado a otras, como lo negados para la palabra que son los
borbones. Con tantos millones que se voltean ya podían dejar
algo para un profesor de dicción y retórica. Pero, como dicen
las malas lenguas, a esta casta siempre le gustó practicar otra
suerte de idiomas más placenteros para ellos y no siempre
gratis. De momento, las universidades por las que se han paseado
las nuevas generaciones reales deberían de devolver una parte al
Estado, por no haber sabido enseñar a hablar a los que se pasan
el día inaugurando y clausurando a golpe de discurso insufrible.
Y
he seguido enlazando. Pase que no hablen bien una de las lenguas
oficiales del Estado, pero lo que es inadmisible es que una
familia real, sufragada también por los territorios donde se
habla català, euskara o galego, lenguas igualmente oficiales, no
sepa expresarse, leer y escribir en estos tres idiomas. Así
pues, pasean su palmito por ciertas naciones sin estado, leyendo
discursos, o más bien pateándolos, en lenguas que tendrían que
dominar tal como lo hacen con sus territorios. Seguro que es
porque pertenecen al grupo de los que creen que estas lenguas
desmembran el reino y no quieren perder ni una hectárea de su
cortijo.
Debe pensar la prole real que con hablar dos de las lenguas de
más uso en el planeta ya les sobra. O quizá deben haberse creído
eso de que el castellano está en extinción. O puede que piensen
que este Estado es una Torre de Babel por una suerte de castigo
divino y que lo único que queda es hablar en cristiano, que todo
el mundo lo entiende. Una vergüenza más en este suma y sigue de
despropósitos que es la monarquía.
Lo
siento por el castellano, que no se merece el uso político
perverso, que ciertos personajes hacen de él, convirtiéndolo en
conquistador arrasador de los que no son más que sus iguales.