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No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   


 

Las condecoraciones del príncipe de Gales

 Arturo del Villar

UCR 9 de Junio de 2009

 

SE ha conmemorado el 65º aniversario del desembarco en Normandía con unos actos protocolarios, a los que han asistido dirigentes actuales de los países implicados entonces en el acontecimiento que marcó el inicio del fin de la guerra en Europa. El anfitrión fue Nicolas Sarkozy, por hallarse en territorio francés, pero la estrella invitada era Barack Obama, por ser el presidente de los Estados Unidos, protagonista de la gesta. Y junto a ellos participaron dos invitados menores por ser ingleses, el primer ministro Gordon Brown, y el representante de la reina, su hijo Carlos, príncipe de Gales.

   En la fotografía que se hizo a los cuatro se ve a los tres plebeyos correctamente vestidos con sendos trajes oscuros, pero el príncipe destaca por tener las solapas de su chaqueta llenas de condecoraciones. ¿Por qué actuaciones heroicas las habrá obtenido? Desde luego, no ha intervino nunca en ninguna batalla, que es el medio más fácil con el que cuentan los militares para coleccionar medallas. El príncipe es coronel de un regimiento, pero la graduación la alcanzó por el reconocido mérito de ser hijo de mamá. Las únicas batallas que se le conocen a este príncipe son las que Góngora denominó batallas de amor en campo de pluma.

   Algunas, si no todas las condecoraciones, se las habrán colocado en su pecho los fabricantes de compresas higiénicas, puesto que le dijo por teléfono a su amante que deseaba ser su compresa, y la conversación fue grabada y difundida. Es un trabajo muy delicado, no cabe duda. El sexo desempeña un papel fundamental en la vida de los príncipes, dado que lo son precisamente por una motivación sexual.

   La fotografía obliga a meditar. Aparecen tres dirigentes políticos, elegidos por votación popular en sus respectivos países, y a su lado está un príncipe que lo es por ser hijo de su madre, repleto de condecoraciones, pero sin obligaciones gubernativas. El encargado de dirigir la política del Reino Unido de la Gran Bretaña es el jefe del Gobierno. Hasta ahora la misión del príncipe heredero ha consistido en procrear herederos al trono. Y si algún día llega a reinar, su función será leer los discursos que le escriban los políticos de turno, y presidir la Iglesia anglicana. Para entonces ya no le cabrán las condecoraciones en el traje.

   Seguramente algunos ciudadanos británicos se preguntarán para qué les sirve el príncipe de Gales, y no encontrarán una contestación convincente. Lo que saben es que les cuesta muy caro, ya que deben contribuir a su sostenimiento, a pesar de poseer una de las mayores fortunas de Europa. ¿A cambio de qué? La única respuesta es que el príncipe es una figura muy decorativa, con sus solapas llenas de condecoraciones, y mucho más todavía cuando luce la falda escocesa tradicional de su regimiento. La falda también se la paga el presupuesto nacional.

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Arturo del Villar es Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio

  

 

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