En el discurso, en
su tercer párrafo, dice lo siguiente:
Resulta de
justicia rendir en este momento tributo al esfuerzo de dos
grandes soldados que pasaron ya a la Historia y que fueron
los artífices del acontecimiento que festejamos: el
general Primo de Rivera, creador de la Academia
General Militar, y el Generalísimo Franco,
su primer director.
Si bien es cierto
que la Academia la fundaron estos dos militares españoles,
rendirles homenaje por su “esfuerzo” resulta cuando menos
arriesgado, siendo que parte de su esfuerzo consintió en dar
sendos golpes de Estado, fusilar a unos cuantos españoles e
instaurar sendas dictaduras. Algo excesivo para el “el Rey
de la democracia”, quizás. Aunque claro, es de bien nacido
ser agradecido, y Juan Carlos de Borbón está donde está,
entre otras cosas, por decisión de Francisco Franco, que,
claro, lo dejó todo “atado y bien atado”. Sirva el vídeo.