Las opiniones de
Sofía
Rafael Torres
OTRPress
1 de Noviembre de 2008
Las opiniones de Sofía de Grecia
vertidas en un par de libros de reciente aparición, en el de Pilar
Urbano sobre todo, han sido recibidas, como no podía ser de otra
manera, con el respeto que merecen cualesquiera opiniones personales de un
particular, pero las opiniones de la reina de España han sido saludadas, como
tampoco podía ser de otra manera, con el rechazo general.
El problema es que la particular Sofía y la institucional reina son la misma
persona, y que si en tanto como particular esas opiniones desvelan tan sólo un
credo antiguo y reaccionario, como reina, como casi jefa del Estado
no elegida, por cierto, democráticamente, revelan su escasísima sintonía con la
realidad del país en que vive y su deficiente neutralidad y equidistancia.
Si la reina votara, que podría hacerlo si quisiera pues es mayor de edad y goza
de la nacionalidad española, votaría, según se desprende de sus opiniones sobre
los homosexuales, el aborto o la religión en las escuelas, al
Partido Popular.
Sin embargo, en todo el revuelo organizado por la publicidad de sus opiniones "políticas",
hay mucho de hipocresía: ¿acaso alguien suponía que la reina que lleva dentro a
la ciudadana Sofía, o la ciudadana Sofía revestida de reina, pensaba de otra
manera? ¿Cómo va a pensar, por lo demás, una reina, si ajena a
la realidad y a las fatigas comunes a los ciudadanos, vive como una reina, esto
es, desconectada de todo, salvo de sus privilegios, por su artificial
preeminencia sobre los demás?
Así son las cosas y así, por mucho que la Casa real se justifique torpemente,
las ha contado Pilar Urbano, como las han contado también los periodistas de la
otra "biografía", que tampoco tiene desperdicio según parece. El todo
caso, el río republicano se recrece, aumenta su ya grueso caudal, con la
aportación, segura, del gran afluente gay.