Ni el mes
que viene, ni el año que viene, ni nunca.
Manuel Prado y Colón de Carvajal se queda
sin memorias. Una lealtad real, el libro
que lleva mucho tiempo intentando publicar, no
llegará a las librerías nunca. Según parece, su
editorial ha dado marcha atrás y ha encerrado el
manuscrito en el baúl de los recuerdos. Así lo
confirmó en Aranjuez el ex ministro Manuel
Pimentel, dueño de la editorial Almuzara,
tras su intervención en los cursos de verano de la
Universidad Rey Juan Carlos.
La historia
de la autobiografía del amigo del Rey ha sido tan
larga como intensa. Aunque tenía que estar en la
librería a principios de marzo, la editorial decidió
retrasar su publicación por razones desconocidas. Se
consideró que no era el momento adecuado. Según
confesó entonces Pimentel, fue “una decisión
consensuada con el autor ya que aún quedan juicios
pendientes”. Y eso que ya estaba preparada la
campaña de publicidad, decididos los ejemplares a
firmar de puño y letra, e incluso se le había pagado
al autor un adelanto cercano a los 36.000 euros.
Con todo y
con eso, Una lealtad real no verá
finalmente la luz. Aunque en un principio contó con
el visto bueno de los responsables, su contenido es
una auténtica bomba de relojería, y no tanto por lo
que cuenta sino por lo que decide omitir. Es decir,
un panegírico o una loa exagerada aderezada con
secretos cotidianos sobre el titular real y su
familia es lo menos conveniente. A muchos les puede
traer alguna que otra complicación. A día de hoy, no
existe ningún ejemplar de las primeras pruebas de
imprenta. Todos, siguiendo la política de ISBN de
las editoriales, fueron destruidas ya que no se
había publicado en el momento preciso. ¿Se habrá
perdido algún libro en el proceso?
El ex
diplomático había escrito sus recuerdos de los años
pasados junto al rey don Juan Carlos con la ayuda de
un corrector de estilo. Relataba sus años junto al
monarca “sin ánimo vengativo, sino descriptivo”,
cuentan quienes conocen el espíritu del libro. Según
parece, Prado hablaba también de su condena
relacionada con el caso KIO. Al final, todos nos
quedaremos sin conocer sus secretos