(He dejado pasar unos días desde que la mujer de
Borbón manifestó su real pensamiento ante su colega de
ideología y defensora Pilar Urbano [Opus Dei del fino],
para escribir estas notas y no dejar que la
manifestación de la catadura democrática de la doña
[Fuerza Nueva de la buena] se enfríe demasiado ni se
pase pronto al olvido.)
Me ha parecido
fantástico que la posible regente española, aunque
griega, haya desnudado su pensamiento político, y más
que lo haya hecho ante una veterano del Opus, para que
no haya dudas de que haya habido errores o malas
interpretaciones en la elección de su vocera.
No me ha
extrañado ver su ultra-conservadurismo ni tampoco que lo
haya manifestado: ¿quién se puede creer que viviendo
entre sedas se pueda tener una mente progresista e
igualitaria? ¿Dónde se habrá visto que quien gana más de
ocho millones de euros al año y vive con un ramo de
flores en las manos pueda tener una mente abierta y
generosa? ¿Cómo con tremenda cantidad de dinero público,
gratuito, se puede ser prudente y no mostrar
prepotencia? ¿Cómo estando en la cúspide de una
institución medieval, obsoleta y periclitada se va a
estar a la altura de los tiempos modernos?
Dicho esto, me
detendré en dos detalles: uno, en la labor difícil de la
oficina de prensa de La Zarzuela, haciendo de bomberos
cada vez que un Borbón mete la pata o creen allí que es
un error real. Cuando Juan Carlos fue fotografiado con
el dedo medio en posición de firmes ‘saludando’ a unos
republicanos ciertos (o sea, no del PSOE monárquico) que
protestaban por su presencia, estos chicos de prensa
hicieron una nota en la que afirmaban con no poca
vergüenza profesional que se trataba de un gesto ‘mal
interpretado’. ¿Qué podían decir los pobrecillos ante
tremendo aspaviento de altanería y superioridad?
Por eso, ese
gabinete de comunicación hace notas que entran de lleno
en lo ridículo, plenas de deslices capaces de enrojecer
a toda persona sensata, como ha vuelto a suceder con el
comunicado último, tan vacío de inteligencia. La verdad
es que donde sólo hay dinero no queda espacio para la
Bárbara sagacidad y el Rey puede muy bien ir desnudo que
todos los suyos lo van a ver con un abrigo de oso
borracho.
Pero en esa
oficina de prensa tan incapacitada, por aquello de su
entorno, le han salido dos espadachines de la reina,
dispuestos a batirse el cobre, a hermanarse en esa
cruzada de defensa monárquica. Su dios los cría…
Felipe y
Luis María o Luis María y Felipe
Estos dos
espadachines hermanados son Felipe González y Luis María
Ansón; tan iguales en su pensamiento real, que bien
podrían ser Felipe Ansón y Luis María González. O, si lo
prefieren, todo uno, Felipe Ansón González.
Primero fue el
periodista Ansón y después fue el millonario González,
el que se metió el puño en el bolsillo y hoy lo tiene
lleno de riquezas materiales acumuladas, quienes han
aparecido en las pantallas del televisor asegurando que
el libro de marras no manifiesta el pensamiento de su
reina. ¿Cómo tienen acceso al pensamiento íntimo y
político de esta pensadora real?
Que lo
asegurara Ansón, un monárquico hasta las cachas, a nadie
podía sorprender, aunque también nos tendría que
explicar cómo conoce él el pensamiento político e
intestino de la consorte real, además, sobre la marcha,
sin necesidad de hacer consultas: es el faro de la
reina.
Que Felipe
González hiciera lo mismo, casi con idénticas palabras,
ya era un tanto más difícil de entender, si no se viera
con total aplomo la deriva monárquica de los antiguos
socialistas de Pablo Iglesias, hoy, los primeros
sostenedores de la monarquía en España, los que más han
manifestado su interés por cambiar la Constitución –en
un proceso constituyente democrático y no franquista,
como el que parió la actual Constitución Española– , no
para proponer la III República, sino para que una
descendiente femenina pueda ser reina… como no se
avergüenzan de decir a poco que se les indague un poco a
estos socialistas monárquicos o uno se detenga en su
programa electoral.
Que el director
de la agencia Efe en tiempos del gobierno del PP
sea un paladín real no es de sorprender, porque es lo
mejor que sabe hacer y siempre lo ha demostrado allá por
donde ha pasado. Que lo haya hecho Felipe González, el
ex presidente ex socialista, el colega de Carlos Slim,
el neo-empresario, el que se entregó a El País de
PRISA, en principio podría extrañar… si no se supiera
que fue uno de los intérpretes de la transacción
política vendida como ‘transición’, de ser uno de los
que tranzó con los residuos del franquismo el abandono
de su ideología y la promesa de permitirles llegar al
poder y acabar millonario.
Felipe Ansón
González, en el fondo, no es sino una persona muy
coherente política… y monárquicamente, convertido en
espadachín de la reina y lo que haga falta de su rey.
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