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presencia. Juan Carlos «El Rey» |
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El rey mago del sindicalista republicano
Nekane Lauzirika
Deia 8 de Enero de 2008
aL
parecer el Señor Rey Don Juan Carlos I ha sido el mejor rey de España de 2007.
¡Faltaría más! A las habituales zalamerías cortesanas de la derecha conservadora
PePera se han unido prohombres psoe-pse autoproclamados de izquierdas
republicanos in pectore. Aunque, quizá, lo novedoso de éstos no sea que
se declaren como siempre juancarlistas oportunistas, sino monárquicos
fervientes, como si quisieran hacerse perdonar un noséquépecadooriginal
republicano. Y así, llegado el 5 de enero de la onomástica real, entre quienes
han corrido a felicitar como vasallos al rey de las Españas, nos encontramos con
el secretario general de la UGT, Cándido Méndez, que se ha lanzado en plancha a
la dorada piscina monárquica para felicitar al anciano monarca en su 70
aniversario, animándole además a que continúe por muchos años. Parece olvidar
que, a día de hoy, su sindicato pide la jubilación a los 60 años para los
ciudadanos de sangre roja normal. En cuatro días del año ya han perdido la vida
en el tajo dos trabajadores, la inseguridad en el trabajo es casi segura, las
ETTs del contrato basura medran a placer, somos el país con menos contratos
estables, algunos sindicatos, entre ellos UGT, se enfrascan en huelgas con
tufillo de polea de transmisión política como la de Osakidetza, el salario
básico es prácticamente el mínimo de los países de la UE, las pensiones de
viudedad son irrisorias… Sólo por citar algunas de las perlas sindicales que el
secretario parece esquinar, para dedicar proclamas laudatorias al monarca,
remontándose nada menos que al fatídico 21 de febrero de 1981 del esperado y
desconocido elefante blanco, para agradecer al Borbón su intervención a
favor de la democracia. Tal vez quiere agradecer al rey el hecho de que el
elefante blanco no apareciera, bien por un cambio de bando de éste a última
hora, bien porque hubiera accedido a un provechoso cambio de cromos. Sabido es
que para la derecha del poder financiero, judicial, militar o político, el
armiño real todo lo tapa, pero que lo defienda y se humille ante él como vasallo
un sindicalista afín a un partido autoproclamado (pseudo) republicano, es el
colmo del despropósito. Cuando al monarca instaurado por Franco le llueven
flores desde todos los estamentos bienestablecidos, cabe preguntarse si
resulta oportuna la felicitación de un representante sindical de obreros
sometidos a pagar impuestos para que el rey y su prole vivan la dolce vita
parasitaria a nuestra costa. A no ser que el cándido de Cándido crea que el
Borbón es nuestro particular rey mago.
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