Dios,
Patria y Rey
Joan Ollé
El Periódico de
Catalunya
Si alguna vez han practicado el ritual de regatear por el precio de
una alfombra en algún bazar magrebí, donde la compraventa es aún una
esgrima hablada, habrán vivido, sin duda, aquel momento único en el
que el dependiente inquiere: "Y tú, amigo, ¿de dónde eres?", y al
responder: "De Barcelona", este explota en la entusiástica proclama
de "¡Visca el Barça i visca Catalunya!" para, a continuación,
soltar la retahíla de todos los jugadores en activo. Nosotros
quedamos encantados de nuestro cosmopolitismo culé y él, también,
porque ya ha vendido otra alfombra, a no ser que el cliente sea
periquito o del Real Madrid (aunque probablemente el alfombrero sepa
arreglarlo recitando de corrido ambas alineaciones).
Yasín
Belasal, un muchacho marroquí de 18 años, no es barcelonista de
conveniencia, sino de todo corazón, tanto que su pasión blaugrana
le llevó a transformar el lema nacional "Dios, Patria y Rey" en
"Dios, Patria y Barça", y así lo dejó escrito en la pizarra de su
escuela. Denunciado por el director del centro, Yasín
cumplirá pena de año y medio de prisión. Podríamos escandalizarnos
de la medieval severidad de la justicia alauí para con los símbolos
si ayer no hubiesen tenido que comparecer ante la Audiencia Nacional
16 jóvenes encausados por quemar en público fotografías de Juan
Carlos I, hermano del alma de Hasan II, padre del actual
Mohamed VI. Quizá las convicciones democráticas a uno y otro
lado del Estrecho sigan todavía excesivamente ancladas en lo mítico
y sagrado si una cerilla o una tiza las hacen zozobrar como frágiles
pateras. O, dicho más feo: África, en algunas cosas, aún empieza en
los Pirineos.