El Nóbel de
Economía Paul Krugman coincide con
Nouriel Roubini: España constituye un
grave problema para la Unión Europea
pues Madrid no puede echar mano de la
devaluación, para capear el temporal,
sin salirse de la zona euro. Por otra
parte, el Financial Times
considera que en España se está gestando
un drama mayor que en Grecia. El
Gobierno español “espera” que la deuda
toque techo en el 74% del PIB, allá por
2012, es decir que ese porcentaje de
riqueza generado por el proletariado
debe desviarse a liquidar la deuda y no
a crear empleo. Menudo panorama. La
camarilla de Zapatero intenta salvar los
muebles a costa de la clase obrera y ni
siquiera sabe si podrá lograrlo; incluso
Sarkozy reconoce, implícitamente, que el
capitalismo está acabado aunque, como
buen burgués, intente “reinventarlo”.
Actualmente se ha pasado de la crisis
financiera a la del endeudamiento de los
Estados que inyectaron dinero público,
sin garantías de rescate, para salvar a
un moribundo. La banca privada ha
remendado algunos de sus agujeros pero
apenas conceden préstamos, sobretodo -en
el caso español- a la pequeña y mediana
empresa (PYMES) que son quienes generan
mayor número de puestos de trabajo. La
deuda del Estado ronda los 437.000
millones que se saldaría, si no hubiera
demoras morosas, en el año 2035.
Teniendo en cuenta el marasmo actual no
lo veo factible, ni aunque lleven a buen
puerto las agresiones que perpetran
contra los trabajadores, avaladas por
ese FMI que recomienda bajar el sueldo a
millones de mileuristas.
En España lucen las miserias del
capitalismo en todo su esplendor: Nuevo
batacazo de la Bolsa, más de 4 millones
de parados, 1,5 millones de personas en
pobreza severa y 8 millones en pobreza
“simple”. Gente, que antes de la crisis
llevaba una vida medio aceptable, está
al borde de la exclusión social. Y a
todo esto, ¿qué dicen los sindicatos?
Sólo el sindicato vasco LAB y la CGT
rechazan contundentemente las medidas
que se están gestando, y recuerdan a
CCOO y UGT que "prometieron no recurrir
a la huelga general si el Gobierno no
arremetía con recortes sociales”. CCOO
anuncia manifestaciones, pero descarta
la huelga. UGT seguirá el mismo camino,
o se quedará en protestas formales.
Los sindicatos mayoritarios
neo-franquistas tienen miedo. No quieren
ver la huelga general ni en pintura.
Saben que, en estos momentos, están
dadas las condiciones para que
organizaciones de masas con capacidad de
movilización (caso de CCOO y UGT por
razones que todos conocemos) exijan la
expropiación de la banca privada y la
creación de una única banca pública que
facilitaría préstamos a las PYMES.
Considerando la presencia en el mercado
de una mano de obra inerte con gran
capacidad productiva, y la existencia de
obras paralizadas (hay más de un millón
de viviendas sin acabar, empresas con
plantillas bajo mínimos y el cáncer de
las horas extras) el problema se
resolvería en lo esencial, pasando el
paro a ser un mal recuerdo.
Es tan dramática la situación, hay tanto
malestar y rabia que si esos sindicatos,
en el transcurso de una huelga general,
llegaran a pedir la “toma del palacio de
invierno”, la gente lo haría sin dudar,
pese a la enajenación masiva que padece.
No sería la primera vez que, partiendo
de condiciones subjetivas, se alcanza la
conciencia de clase que, intereses
espurios tratan de borrar por todos los
medios. Obreros y campesinos no
resolverán su situación con un cambio de
Gobierno, pues tanto el PP como el PSOE
gestionan los intereses de la burguesía;
hasta Rajoy ha dicho, recientemente, que
el PSOE le ha propuesto un Gobierno de
coalición para superar la crisis.
Cualquier cosa antes de que la situación
se torne insostenible y la demanda
popular clame por la instauración de un
Gobierno Provisional sin ladrones ni
Borbones.
En esta pelea, Internet es un arma, pero
no la única. Hay que ir a los barrios y
no esperar sentados a que la gente venga
a nosotros; realizar asambleas; teatros
populares con representaciones que
reflejen el drama que las personas viven
a diario; proyectar documentales
sociales, explicar las monstruosidades
que el sistema capitalista causa en el
Tercer Mundo, a causa de políticas
económicas similares a las que están
implantando aquí. Que el ciudadano común
llegue a identificarse con los obreros
argentinos, bolivianos o de cualquier
país de África, donde el capitalismo
exportó crisis anteriores para
sufragarlas a través de la deuda
externa, algo que ahora no puede hacer
con facilidad (de ahí la situación que
se vive en Occidente). En definitiva:
organizarse, crear conciencia
revolucionaria y reclamar la superación
de la barbarie por el socialismo. La
batalla está servida. Y se dará en la
calle.
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